Opinión

Resumen 2017 y la violencia de género

Y de lo que podríamos mejorar | Alejandra Collado

  • 23/12/2017
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El 2017 ha sido un año lleno de acontecimientos referentes a distintas violencias de género que quisiéramos fueran solo una mala pesadilla. Despertamos muchas mañanas con nuevas noticias de acoso, agresiones y asesinatos a niñas y mujeres, con la incomprensión y la indignación atoradas en la garganta, numerosas ocasiones con la esperanza de que tal o cuál nota no fuera real, de que algún caso pudiera reivindicarse. La mayoría de las veces, estas informaciones fueron de mal en peor.

Feminicidios

2017 fue el año impune de las niñas de Guatemala, de la sentencia humillante en el caso “porkys”; de comunicadores, académicos y líderes de opinión pública alentando/normalizando/negando el acoso sexual y la violación, del terrible caso de Micaela, del linchamiento social a las mujeres que denunciaron violencia por distintos medios. Fue el año en el que Lesvy, Jessica, Mara, Evelyn, Fátima, Victoria, Rosalinda, Dayana, Valeria, Maribel, Diana, Seymar, Anayetzin y muchas más niñas y mujeres de las que no conocemos sus nombres, salieron de su casa para no volver, víctimas de feminicidio. Todos estos crímenes que a la fecha siguen sin resolverse o peor aún, los responsables son conocidos pero fugitivos o protegidos por la “ley”.

Denuncia pública

Los hashtags #metoo #yotambién #simematan #niunamenos #vivasnosqueremos se viralizaron acompañados de denuncias públicas, así como de fuertes y emotivas descripciones de experiencias vividas con la finalidad de exponer la violencia de la que muchas mujeres somos sobrevivientes. Las respuestas de burla, incredulidad o desacreditación de estos testimonios no se hicieron esperar, sin lograr que estas manifestaciones dejaran de circular seguidas de un #hermanayotecreo. Algunas de estas denuncias se hicieron directamente y de manera pública en instituciones, con nombres, apellidos y detalles de agresiones y acosos, lo que obligó a estas entidades a posicionarse frente a las violencias de género existentes.

Sismo 19 de septiembre

Este año también, testificamos lo que ha cambiado y lo que no respecto a la condición de las mujeres en la sociedad mexicana, el sismo del 19 de septiembre nos mostró de qué manera somos susceptibles de quedar históricamente enterradas, sin nombre, sin explicación. Una macabra realidad nacional que vivimos todos los días y que en momentos de emergencia, se visibilizó de manera natural, tanto en el balance de las personas que desafortunadamente fallecieron en el siniestro, así como el papel de las mujeres en las labores de rescate, y por supuesto, en los acontecimientos del edificio caído en Chimalpopoca y Bolívar.

Las exigencias de justicia se hicieron presentes a través de denuncias y manifestaciones, otras formas de nombrar las injusticias y combatirlas. Las mujeres sobrevivientes de Atenco hicieron que se escucharan sus voces, por primera vez en once años se revelaron con voz propia los abusos y torturas que vivieron durante la represión por parte de policías en San Salvador Atenco.

En el ámbito de la esfera digital, la violencia tampoco dejó de estar presente, sino que se acentuó a través de memes, grupos para organizar ciberacoso en perfiles personales, pornovenganzas, reproducción de estereotipos de género, páginas dedicadas a ridiculizar y menospreciar a mamás luchonas, feministas, ex novias o mujeres que viven/expresan libremente su sexualidad a las que se busca darles una lección dado que su comportamiento no corresponde con el imaginario social de cómo debería comportarse una mujer.

Horizonte 2018

En fin que, bajo este horizonte de injusticias e impunidades, el llamado es, como siempre, a responsabilizarnos por nuestras acciones cotidianas: al hablar, al relacionarnos, al elegir lo que compartimos, nuestras estrategias sociabilizadoras, las formas en las que emitimos una opinión y sus implicaciones. El horizonte en 2018 se vislumbra complicado en muchos sentidos: la aprobación de leyes que violentan nuestros derechos y el año electoral traerán a la luz más de las enfermedades sociales que padece México, y aquellas que ya conocemos como el machismo, racismo y clasismo serán más evidentes.

Si acaso usted, que lee el último texto de su servidora en 2017, es una de esas personas que hace una lista de propósitos para realizar el año que viene, haga lo posible por pedir y contribuir por y para la formación de una conciencia colectiva, porque lo vamos a necesitar. Si usted es mujer, además (sí, por el momento tendremos que seguir haciendo más esfuerzos de los normales), practique el amor propio, el autocuidado, cuide a sus amigas, familiares y allegadas, únase con ellas en lugar de competir y enemistarse (juntas somos más fuertes). Si puede aprender defensa personal u otras técnicas para fortalecer cuerpo y mente, perfecciónelo y compártalo con todas las mujeres que pueda, así estaría ayudando a cambiar su entorno e invertir pequeñas estructuras físicas y mentales que tenemos arraigadas.

Es verdad que la especialidad de esta columna ha sido, durante todo el año, informarle de lo podrido que se encuentra el sistema en el que vivimos y de las desigualdades que eso genera, pero de cuando en cuando, no está mal considerar la posibilidad de cambiar el curso de la historia con pequeñas acciones individuales y cotidianas.

El motor de la historia no es la tecnología, ni la máquina, ni la política, ni Dios, ni siquiera el capital (aunque así lo parezca). Todos ellos son engranajes que no funcionan uno sin el otro. Algunos con más fuerza, otros tal vez ubicados en una parte más cardinal del motor. El engranaje clave de ese motor está compuesto por el sujeto y su conciencia. Es por ello que la modificación de muchas conciencias podría descolocar los engranajes y cambiar la forma en la que el motor da vida a la historia. Toda esta maquinaria solamente funciona en la medida en la que la seguimos accionando.

Que sea un 2018 lleno de verdaderas transformaciones sociales, de mayor conciencia colectiva, menos protagonismos, mejores noticias, muchos hashtags y muchas más acciones.

"Si eres neutral en situaciones de injusticia,

has elegido el lado del opresor”

Desmond Tutu

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