Opinión

Repensar las crisis migratorias en Norteamérica y Mesoamérica

Examinar los regímenes migratorios implica observar simultáneamente la heterogeneidad de prácticas de control. | Alejandro García Juárez*

  • 07/03/2021
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Entre 2010 y 2021 las personas cuyas trayectorias han circulado por diversos corredores migratorios interconectados como el de Mesoamérica, Norteamérica, el Caribe e incluso Sudamérica, han modificado frecuentemente sus dinámicas de desplazamiento debido a los inconvenientes que se encuentran a lo largo de las rutas migratorias, los cuales pueden poner en peligro su integridad física o la vida misma. Al mismo tiempo, los desplazamientos territoriales a través de las fronteras de diversos países se ven apoyados, gestionados o regulados por las intervenciones humanitarias llevadas a cabo por diversas organizaciones de la sociedad civil, organismos supranacionales, así como por las autoridades migratorias y las corporaciones de seguridad del Estado.

Es importante ubicar en un horizonte histórico común el desarrollo de dichas intervenciones humanitarias que ocurren principalmente cuando se atraviesan por los denominados periodos de “crisis humanitaria”, con la finalidad de comprender mejor sus alcances y los límites que encuentran en tanto formas históricas de producción de normas sobre la inmigración. En este texto propongo reflexionar cuáles son los alcances de la intervención humanitaria que han emprendido los Estados conectados por regímenes de movilidad humana, particularmente en Norteamérica y Mesoamérica.

En primer lugar, examino cómo la noción de crisis perfila la gestión de los flujos migratorios de la región, al vincular las experiencias de las personas que ingresan a determinados territorios, con un conjunto de categorías que buscan diferenciar e individualizar los procesos de movilidad humana. Posteriormente, se expone cómo la aproximación estatal a las migraciones internacionales termina resultando en la apropiación de responsabilidades tales como la vigilancia fronteriza, el enfoque securitario con el que operan los agentes de inmigración, y finalmente la burocratización de los procedimientos de ingreso al territorio y acceso a la protección humanitaria para quienes logran establecerse regularmente, lo que varía en cada país. 

Finalmente, se hace énfasis en la continua reconfiguración de las formas de movilidad no solo como respuesta a la discrecionalidad de los agentes estatales y a los regímenes de movilidad, sino como el conjunto de actos y estrategias emergentes que involucran a los migrantes directamente con la redefinición de lo que implica emigrar a través de Mesoamérica para alcanzar Norteamérica. Concluyo el texto esbozando comentarios para repensar los procesos migratorios internacionales en clave de movilidad, y no tanto desde nociones como la de crisis, que contribuyen a mantener a las personas en los márgenes de la regularidad migratoria que es históricamente construida. 

En enero de 2019, el Department of Homeland Security1 emite un comunicado de prensa que señala como fundamento de los Protocolos de Protección a Migrantes, la crisis humanitaria y de seguridad que representó el ingreso y aprehensión de casi un millón de migrantes sin documentos durante el año fiscal 2019, reportado por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos de América –CBP por sus siglas en inglés-. La implementación de dichos protocolos -proceso llevado a cabo por la DHS junto con otras agencias- para gestionar dicha crisis, implicó que la llegada de personas sin autorización para ingresar y permanecer en territorio estadounidense -particularmente aquellos originarios de países centroamericanos- estuviese vinculada a programas de vigilancia fronteriza en temas como la seguridad, el combate al comercio ilegal, el tráfico y contrabando de drogas y otras actividades catalogadas como criminales. 

Durante la última década, las autoridades estadounidenses -y eventualmente sus similares en México y Centroamérica- se han aproximado a los flujos migratorios que circulan por la región, principalmente en momentos de que consideran de crisis migratorias y crisis humanitarias. Entre 2014 y 2015 en la llamada crisis de los menores no acompañados, intervinieron diversos organismos supranacionales, organizaciones no gubernamentales y personas de la sociedad civil, en atención a la presencia en espacios de tránsito y destino -tanto en México como en Estados Unidos- de inmigrantes menores de edad no acompañados, que en muchas ocasiones permanecieron en ciudades fronterizas o a disposición de las autoridades migratorias de cada país, por períodos más o menos prolongados en condiciones poco apropiadas.

Lo anterior llama la atención, porque las crisis migratorias dan la impresión de ser gestionadas y atendidas de modo que la situación migratoria de las personas que circulan por los diversos territorios se vuelve a encontrar segura, ordenada y regulada. El paradigma de las migraciones seguras, ordenadas y reguladas, al que se apegan organismos internacionales como la Organización Internacional para las Migraciones -OIM-, la Organización de las Naciones Unidas -ONU-, así como diversos organismos regionales, y diversos países; se reproduce a través de discursos y prácticas orientadas a gestionar situaciones migratorias que por su naturaleza, superen la capacidad de atención de los entramados institucionales en los territorios involucrados.

Por consiguiente, es importante examinar el alcance de las intervenciones humanitarias más allá de los periodos de crisis migratorias. Para ello retomo los planteamientos de Peter Nyers2 y Eduardo Domenech3. Partamos de una distinción interesante, por un lado, la cuestión humanitaria o "los principios de acción humanitaria" apelan a una identidad humana común, mientras que las normas de paz, seguridad y estabilidad tienden a afirmar a la ciudadanía como una identidad política auténtica.

La categoría de refugiado-importante para el Programa de Protección al migrante- es en sí mismo un concepto límite, que ocupa el lugar ambiguo que divide el binomio ciudadanía/ humanidad. Esto es relevante porque supone que las cualidades presentes en los ciudadanos, no están presentes en los no-ciudadanos (entre ellos, los refugiados). La producción de "verdades discursivas" –en el sentido en que Foucault emplea el concepto- es lo que da fuerza al término de "crisis de refugiados"; además el término no es reflexionado críticamente, sino que sólo se acepta y reproduce.  

Lo anterior nos conduce a pensar, siguiendo a Nyers (2013)4, que el régimen de poder/saber que se ha erigido alrededor de los movimientos migratorios, produce discursos con la finalidad de apropiarse de los cuerpos en movilidad, primero conceptualmente. Por ello, conviene explorar brevemente cómo es que la gestión de las crisis migratorias-principalmente las que se observan en la frontera sur de Estados Unidos, y en ambas fronteras de territorio mexicano-contribuye a la expansión de la intervención estatal en los flujos migratorios.

Siguiendo a Papadopulou5 y a Domenech (2020), considero conveniente centrar la atención en los regímenes migratorios, en lugar de pensar lo que acontece a través de las fronteras desde la noción de sistema migratorio6. Examinar los regímenes migratorios implica observar simultáneamente la heterogeneidad de prácticas de control, así como las trayectorias y experiencias de los inmigrantes interactúan con dichos regímenes, contribuyendo a redefinir constantemente sus límites y negociando directamente con aquellos actores institucionales que toman decisiones discrecionalmente. 

En el marco del Programa de Protección a Migrantes, lo anterior quedó de manifesto en los procedimientos para acceder a algún tipo de residencia y/o permiso humanitario de residencia en Estados Unidos, el cual implicaba que el periodo de espera de cada persona que deseara llevar ante un juez su situación, debía esperar en México, para lo cual se ofrecían a las personas una serie de garantías de seguridad y apoyo básico, que no alcanzaban a cubrir todas las necesidades de los inmigrantes. 

Un tema importante previsto en dicho programa, fue la posibilidad de permanecer en territorio estadounidense si los inmigrantes comprobaban que las amenazas percibidas hacia su persona e integridad física frente a los jueces. Sin embargo, los instrumentos de protección a las personas, que condujeron a la institución de la figura del refugiado, acotan el criterio de admisión requiriendo que las personas demuestren que pueden ser objeto de persecuciones debido a su orientación política, su pertenencia a un grupo étnico, o profesar determinada fe, por mencionar algunos, pero parece considerar a las personas que llegan de países con economías de mercado, como migrantes económicas, cuando la realidad muestra que dichas economías no son apolíticas.

Con el incremento en los alcances e impactos de la pandemia por covid-19 los trámites quedaron suspendidos, y el programa mismo se transformará durante la administración de Biden, dando paso a reconfiguraciones en las prácticas de control o gestión de crisis migratorias.

Por otro lado, las personas no solo interactúan con los agentes estatales ni se ven constreñidos en su totalidad a los entramados institucionales que gestionan la movilidad de la población. Durante los últimos años, la emergencia y organización de caravanas migrantes que recorren Centroamérica y arriban a la frontera sur de México, son otro ejemplo importante de cómo las personas actúan y contestan las políticas de control del régimen migratorio mesoamericano. 

Las dinámicas de movilidad de las Caravanas Migrantes que han recorrido el territorio mexicano hacia la frontera norte con la finalidad de obtener algún tipo de permiso de residencia humanitario desde 2018, tienen sus antecedentes en el denominado viacrucis migrante que tuvo lugar unos años antes, así como las personas que han recorrido México en búsqueda de sus familiares desaparecidos en la ruta migratoria. Lo que las caracteriza actualmente, es que se enfrentan a la dificultad de atravesar por territorios cada vez más involucrados en prácticas de externalización de las fronteras, lo que dificulta su ingreso a países de tránsito.7

En este panorama de externalización del control fronterizo, las personas no permanecen expectantes, sino que se organizan y movilizan, esperando que la dinámica colectiva que caracteriza las caravanas, asegure un mínimo de protección y asistencia cuando se ven vulnerados por otro actores. En este sentido, Mesoamérica como espacio fronterizo de movilidad suele percibirse por los gobiernos de la región como un espacio de conflicto y contestación a los límites delineados por el régimen migratorio de control.

Para concluir, quisiera resaltar la importancia aproximarse a la experiencia migratoria de las personas tomando distancia del paradigma de las migraciones seguras, ordenadas y regulares, que percibe a los flujos migratorios como potenciales productores de crisis humanitarias

Más allá de la ubicación hemisférica y regional de los países involucrados en la gestión de los flujos migratorios que parten de América Central para llegar a Estados Unidos, es importante adoptar una perspectiva multidimensional y relacional acerca de cómo se constituyen las categorizaciones de la movilidad humana, por una parte, y por otra observar el entramado de prácticas institucionales cotidianas entre el Estado y las personas migrantes.


*Mtro. Alejandro García Juárez

Doctorante en Estudios del Desarrollo. Problemas y Perspectivas Latinoamericanas del Instituto Mora. Maestro en Sociología Política por el mismo instituto y Licenciado en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México.

1. En adelante DHS por sus siglas en inglés. https://www.dhs.gov/news/2019/01/24/migrant-protection-protocols, Consultado el 25 de enero de 2021. 

2. Nyers, P. (2013). Rethinking refugees: Beyond state of emergency. Routledge.

3. Domenech, E. (2020). (Re) Pensar el control de la movilidad en el espacio sudamericano. Conferencia impartida el 4 de noviembre de 2020, disponible en: https://youtu.be/k8AFUNs12JU 

4. Quien al mismo tiempo, se guía en los planteamientos de Foucault. 

5. Papadopoulos, D., Stephenson, N., & Tsianos, V. (2008). Escape routes: Control and subversion in the 21st century. Pluto Press.

6. Jorge Durand elabora una explicación de los alcances explicativos del concepto de sistema migratorio en: Durand, J. (2016). Historia mínima de la migración México-Estados Unidos. El Colegio de Mexico AC.

7. Cassaino, JP., Marin, L. (2020). The New Pact on Migration and Asylum: Turning European Union Territory into a non-Territory. EU Law Analysis. 



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