Opinión

Reflexiones de un ministro del proceso laboral

El futuro que nos espera con ese armado de Tribunales Laborales que sustituirán a las Juntas de Conciliación y Arbitraje. | Manuel Fuentes

  • 11/09/2019
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José Fernando Franco González Salas ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, dio una conferencia magistral el pasado 6 de septiembre a propósito del inicio de cursos de la maestría en Derecho Laboral de la Escuela Libre de Derecho en la que hizo críticas y formuló preguntas, sin adjetivos, del futuro de los llamados Tribunales Laborales y de los Centros de Conciliación, que vienen en el paquete de la nueva reforma laboral.

Los asistentes esperaban una conferencia corta, pero se fue extendiendo por más de una hora veinte minutos, pero nadie se movía de su asiento, todos guardaban silencio y observaban cómo el ministro desmenuzaba la justicia laboral y todas las complicaciones que se avecinan. Él se preguntaba y se respondía así mismo del futuro que nos espera con ese armado de Tribunales Laborales que sustituirán a las Juntas de Conciliación y Arbitraje.

Con preocupación comentaba el enorme rezago existente en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje de más de 440 mil expedientes que esperan una solución y que, en un tiempo, esa cantidad de expedientes o más, pueden ser los que estén cargando los nuevos tribunales laborales.

Comentó que, de acuerdo con la información que le proporcionaron de buena fuente, la cual no quiso revelar, sólo 15% de los juicios laborales en esa Junta Federal se resuelven por vía conciliatoria. Al término de la conferencia, Darlene Rojas, presidenta de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de la Ciudad de México le comentó al ministro Franco González, que en la institución que preside rebasan el 30% los juicios que se arreglan por vía conciliatoria.

El ministro reflexionaba que, si la instancia conciliatoria no tiene éxito, los tribunales laborales se van a enfrentar con enormes problemas por el cúmulo de juicios que generan las relaciones laborales. Que los arreglos conciliatorios deberían incrementarse de manera importante y que los funcionarios conciliadores deberían profesionalizarse para realmente responder a las necesidades del nuevo modelo laboral. En un momento de la conferencia llegó a ejemplificar lo que ocurre en las Juntas de Conciliación y Arbitraje cuando los trabajadores y patrones llegan a la barandilla y aparece una mecanógrafa en nombre de la Junta diciéndoles: -¿Verdad que no quieren conciliar?

A decir verdad, esto no ocurre en todos lados, como lo ejemplificó el ministro Franco. En la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de la Ciudad de México se ha hecho un trabajo constante para la preparación de los funcionarios conciliadores y por eso el porcentaje de conciliaciones rebasa el cien por ciento de los promedios en otros lados. El trabajo que hizo en su momento la Secretaria Auxiliar del Servicio Público de Conciliación, Selene Isela Campos López, fue muy importante para lograr ese incremento.

Al término del evento me acerqué al Ministro Franco y le pregunté acerca de su reflexión de revertir el proceso de conciliación, que ahora según sus datos es del 15%, entendiendo que la meta de la reforma laboral en el futuro sería lograr un 85% de conciliaciones y sólo un 15% de casos para ser atendidos por los tribunales laborales. Entendimos que la meta de conciliaciones es muy difícil de lograr ya que se requiere de un presupuesto razonablemente suficiente.

En su conferencia el ministro comentó la necesidad de que haya Tribunales especializados en materia de seguridad social sobre todo para atender la enorme carga que actualmente representan esos juicios y que en su momento serán un reflejo de lo que se avecina. Actualmente 60% de los casos atendidos en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje tienen esa problemática. Son juicios además de complicados, muy largos en el tiempo que en promedio llegan a prolongarse, alrededor de 10 años.

Comentó la necesidad de tener jueces debidamente preparados y calificados para atender los casos laborales que en su momento deberán atender y que en la actualidad no existen y habrá que capacitarlos. El primer día de funciones de los Tribunales Laborales ya deben estar listos.

Los jueces tienen la obligación de estar presentes, en dos audiencias de manera obligatoria, en una que se llama audiencia preliminar, que en ella se deberán depurar todos los incidentes planteados, definir los hechos controvertidos, admitir o desechar pruebas, resolver el recurso de reconsideración y otra llamada audiencia de juicio en la que se desahogarán todas las pruebas, (confesionales, testimoniales y periciales). Sobre estos últimos mencionó que en la actualidad no se tiene en el poder judicial, un número suficiente de peritos de todas las materias y se tienen que pedir a otras instituciones. Él se preguntaba: ¿Qué va a ocurrir cuando se requieran peritos en varios juzgados a la vez?

En la audiencia de juicio, las partes que representan al obrero y al patrón deberán formular alegatos (argumentar lo más importante del juicio para convencer al juez cómo resolver en su favor).

Además, dijo el ministro, ¡en esa audiencia de juicio deberá dictarse sentencia! Él decía en su conferencia: “así dice la ley”, ante la exclamación de los oyentes, acotó, que la ley señala:

“Solamente en casos excepcionales y que así se justifique por el cúmulo de hechos controvertidos o bien de las pruebas rendidas, el Tribunal emitirá sentencia dentro de los cinco días siguientes (…)”

Ante esas reflexiones del ministro Franco preguntamos: ¿Cuánto podrá durar una audiencia en la que un juez no podrá moverse de lugar? ¿3 o 5 horas? ¿Podrá atender al menos dos audiencias al día? ¿Cuántos centenares de jueces se necesitarán para atender este tipo de juicios?

Ante el cúmulo de juicios ¿Cuántos juzgados deberán construirse? Las instalaciones de este tipo de juzgados orales requieren mayor espacio, en la que debe existir un lugar en que el juez presida, haya espacio para los trabajadores y patrones por separado, acompañados de sus abogados, además de un espacio para el público que quiera asistir.

El ministro no tocó la crítica que se hace por los abogados de trabajadores sobre que el procedimiento está diseñado para favorecer a los patrones, al obligar desde el escrito inicial a ofrecer pruebas, sin conocer el motivo de la controversia. Será un procedimiento que no situará de igual a igual a trabajadores y patrones, sino en un terreno de desequilibrio en perjuicio del trabajador.

La propuesta de esta reforma laboral de los tribunales orales es muy costosa y poco realista para el cúmulo de juicios que se manejan el ámbito laboral. Se avizora una crisis que no se quiere reconocer y que los legisladores deben revisar para hacerla realista sin que pierda la perspectiva social como ahora se le ha arrebatado.