Opinión

Recordar para no olvidar (las víctimas del Holocausto)

Este próximo 27 de enero se conmemorará el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. | Leonardo Bastida

  • 23/01/2021
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La noche del 9 de noviembre de 1938, centenas de espacios comerciales y de convivencia judíos de varias ciudades alemanas y austríacas fueron saqueados por parte de los cuerpos de seguridad locales, aunque los diarios del día siguiente decían que los sucesos eran parte de una reacción espontánea de la ciudadanía en contra de ese sector de la población debido al asesinato del embajador alemán en Francia, Ernst vom Rath, a manos de Herschel Grynszpan, un judío polaco cuya familia recientemente había sido expulsada de Alemania

La realidad es que meses antes, las políticas alemanas de extranjería habían comenzado a implementar una serie de medidas en contra de ciertos sectores de la población como el judío, el cual, a raíz de estas nuevas leyes migratoria, fue conminado a abandonar el territorio alemán a la brevedad, siendo replegado hacia Polonia y otros países circundantes. 

Desde 1933, al comienzo del gobierno del partido nacional socialista alemán había aplicado una serie de restricciones como impedir a quienes profesaran la religión judía ocupar un cargo en la administración pública, la prohibición de matrimonios entre personas no judías con judías, la exclusión del ejercicio de ciertas profesiones, la prohibición del voto, entre otras medidas aplicadas para provocar la migración de este sector poblacional hacia otros países. 

La llamada “noche de los cristales rotos”, como se conoció al episodio de aquella noche de noviembre de 1938, costó casi 100 vidas y detonó políticas más restrictivas, incluido el encarcelamiento de algunos ciudadanos judíos como Martin Selling, historia recuperada por el periodista y escritor estadounidense, Bruce Henderson, que muestra la existencia del campo de Dachau, cerca de Munich, donde se internaban a “presos políticos”, y que para esas fechas, ya estaba colmado de personas asociadas al culto judío. 

El testimonio recuperado permite conocer la constante violencia ocurrida al interior del mismo así como los abusos cometidos en contra de quienes estaban al interior para ser despojados de sus pertenencias y bienes materiales obligándoles a firmar cesiones de derechos bajo amenazas.

A la par, el propio Henderson, en su más reciente libro Hijos y Soldados (Crítica, 2020), comparte la historia de alrededor de dos mil jóvenes judíos salidos de la Alemania de aquella época, quienes terminaron su formación en Estados Unidos, después de haberse alejado de sus familias como estrategia de supervivencia, y varios de los cuales, se enrolaron en la armada estadounidense, un hecho que no tuvo relevancia hasta que en 1941, la nación norteamericana entró en guerra con la germánica, y en un principio, fueron considerados como enemigos,

Sin embargo, al poco tiempo, la percepción cambió y se les involucró en las estrategias bélicas en el continente europeo, pues, a diferencia de los otros integrantes de las fuerzas armadas, ellos tenían conocimiento total de la cultura alemana por lo que se les entrenó de manera especial en el Campo Ritchie de Maryland, convirtiéndose en los “Ritchie Boys”, encargados de misiones especiales secretas para recabar información de prisioneros de guerra alemanes y conocer sus tácticas a través de la intercepción de mensajes. 

Alrededor de 60 por ciento de la información obtenida sobre las tropas alemanas fue obtenida por integrantes de este grupo, que, como explica Henderson, fueron desentrañando las políticas de exterminio que se estaban llevando a cabo en muchos puntos de Europa por medio de los campos de concentración, administrados por las fuerzas nazis. 

Además de investigar lo que había ocurrido con sus familias y conocer cuáles habían sido sus destinos en los diferentes campos de concentración.

Hasta el día de hoy, su labor ha sido poco difundida, pues muchos optaron por el anonimato y no se sumaron a los grupos de veteranos. Por lo que, en un ejercicio de memoria, definida bajo los parámetros del filósofo español, Manuel Reyes Mate, como una lectura moral que permita repensar los sucesos para evitar su repetición, se reviven sus aportaciones y sus testimonios en los que se refiere a uno de los episodios más lamentables de la historia, el Holocausto.

Este próximo 27 de enero se conmemorará el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto para incentivar la lucha contra el antisemitismo, el racismo y toda otra forma de intolerancia que pueda conducir a actos violentos contra determinados grupos humanos, poniendo énfasis en fortalecer la resiliencia de los jóvenes contra las ideologías de odio.

Centenas de velas iluminan un área que fue utilizada como lavandería en el campo de concentración de Terezin, muy cerca de la frontera entre Alemania y República Checa, velas que recuerdan a las miles de personas que pasaron por el lugar. Por fuera, en un espacio en el que predomina el silencio, se aprecian las tumbas de muchas personas torturadas y asesinadas en el sitio. Miles de historias que se desconocen, pero no deben olvidarse. 

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