El sismo del pasado 19 de septiembre dejó un panorama desolador y confuso en diversos ámbitos de la sociedad mexicana, incluso para el ejercicio de la democracia en el país ya que la ciudadanía se pregunta si es correcto que se utilice el presupuesto electoral para lo ya establecido o, en su caso, sirva para levantar al país nuevamente.

Más allá del cuestionamiento acerca del presupuesto, queda reflexionar sobre el papel que tiene la sociedad mexicana en la participación política, que actualmente refleja un bajo nivel ligada a un frágil pensamiento democrático.

Si bien el sismo mostró un México solidario, también mostró un país que ha dejado de creer en la democracia ante las elecciones más grandes; en el caso de la Ciudad de México se elige un Jefe de Gobierno, 66 diputados locales, 16 alcaldías y 10 concejales para cada delegación.

Las elecciones le pertenecen a la ciudadanía, su relevancia reincide en dos factores: se busca que la participación sea mayor que en comicios anteriores, la sociedad se encuentra en un periodo de transición y transformación de pensamiento democrático y, finalmente, los partidos políticos, así como las instituciones, buscan hacer conciencia del uso de los recursos públicos

La democracia no la construyen los partidos políticos ni el gobierno en turno, sino la sociedad. Reflexionar sobre el concepto de democracia es fundamental, ya que parece que se resume a elecciones limpias y transparentes, sin embargo este acto es sólo un elemento.  

La participación ciudadana en la democracia no sólo debe traducirse en votar por representantes, también debe subsistir en la legitimación de los actos públicos. Por ello es importante que se planteen nuevas dinámicas culturales respecto a la democracia participativa donde los ciudadanos pueden ser partícipes de las decisiones públicas por medio de la elección plena y consciente de candidatos que reflejen su visión, opiniones y puntos de vista.

En este argumento es significativo señalar el descontento que permanece entre los ciudadanos hacia sus representantes y las instituciones. Habría que replantear la actuación de los mismos en el país, ya que su figura se ha inclinado hacia un aspecto negativo como consecuencia del pensamiento de los ciudadanos: ya no creen en las plataformas políticas, ni en las campañas de candidatos.

Los ciudadanos deben estar mejor preparados y conscientes a la hora de elegir quién los representará, no sólo eso, también se requiere analizar, aprender y adueñarse de los valores fundamentales de la democracia, saber por qué requerimos representantes así como las exigencias que ellos tienen con respecto al país  para que exista un cambio verdadero. 

@drarmandohdz | @OpinionLSR | @lasillarota



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