Ser el eslabón primario de la economía lo hace afecto a riesgos e incertidumbres, fuera del control humano. Y cuando el gobierno interviene para afrontarlos, las políticas que se diseñan invariablemente no son las más certeras, ni las más efectivas.

¿Por qué?

La estrecha relación que el sector tiene con la naturaleza hace que su comportamiento sea cíclico, difícilmente predecible.

Hay una frase muy socorrida entre los que hemos estado de cerca en el diseño de políticas públicas que más o menos reza así: "el problema del campo se aprende en 100 lecciones, una cada año".

No me voy a detener a enumerar las acciones que contiene el Programa de Nación 2018-2024. Mi propósito es llamar la atención sobre algunas recomendaciones estratégicas, producto de los muchos años de ser actor y observador de los últimos cuatro cambios de gobierno.

Las enumero:

1.    Hacer todo lo importante el primer año. Plantear ideas o propuestas, si desean instrumentarse, deben aplicarse desde el primer año de gobierno.

Si no es así, la coyuntura del sector, que en ocasiones es abrumadora, va quitando márgenes de acción y el tiempo se va consumiendo en atender lo urgente, más no lo necesario.

Por ejemplo, he visto muchos sexenios perdidos como el del Presidente Calderón, en el cual durante los seis años se hizo muy poco para mejorar el desempeño del sector agropecuario.

Es crítico poner atención en esto. Algunos de los temas de agenda que tienen prioridad, incluso decir que deberían ya estar elaborados son:

a.    El esquema de precios de garantía. Aunque complicado y controvertido, con algunas variantes al aplicado en los 70´s y 80´s, es posible diseñar un modelo, tomando en cuenta el contexto de hoy, que entregue a los productores del campo lo que el Presidente electo propuso. Y sí, es posible diseñar un esquema con las menores distorsiones posibles, pero esencial operarlo de inmediato, de lo contrario el tiempo transcurrirá y será muy complicado o, diría, casi imposible de lograr.

En el artículo anterior comenté brevemente en qué consiste el instrumento que podría implementarse (ver El seguro al ingreso agropecuario). En mi siguiente entrega comentaré un esquema complementario para redondear la idea planteada por el Presidente electo. Se trata de un esquema de mercado que utiliza el sector financiero y a la banca de desarrollo, de costo cero.

b.    Otra acción que prometió fue la de reforestar el sureste con un millón de hectáreas. Es importante iniciar la siembra desde ahora y aprovechar la temporada de lluvias, de lo contrario se tendría que esperar hasta el siguiente ciclo.

Como esos dos temas hay más en el Programa de Nación, los cuales, si se desean convertir en realidad, requieren de un actuar veloz y contundente.

2.    Hacer la reingeniería del gasto público destinado al campo desde el PEF 2019. La discusión del presupuesto al campo (para ser preciso del Presupuesto Especial Concurrente, conocido como PEC) que asciende a unos 300 mil millones de pesos, siempre ha sido motivo de discordia en el Congreso.

El reto no es menor, ya que el presupuesto del campo compite con otras prioridades del gobierno y, aún más, dentro de las partidas a su interior existe una competencia entre los grupos de interés por su incremento o, al menos, su permanencia.

Por ejemplo, pocos saben que el 60% del PEC son programas sociales de entrega de recursos monetarios sin enfoque productivo manejados por SEDESOL.

Las connotaciones son variadas, un caso es que las entidades federativas siempre luchan por elevar el presupuesto que se les asigna, y han argumentado que ejercerlo desde los gobiernos locales es mejor y más efectivo gastarlo que administrarlo desde las oficinas centrales.

También va a ser un reto revisar los programas de apoyo para re-direccionarlos a los pequeños productores como ha sido el ánimo del Programa de Nación.

3.    Elegir prioridades. Como cualquier problema económico, en el caso del campo, los deseos son muchos, pero los recursos son escasos y la única opción posible es priorizar. Entonces no sólo es una reingeniería del gasto, sino también una buena selección de programas y proyectos que eleven el espectro de impacto positivo del gasto y contribuyan a dar resultados en el corto y el mediano plazo.

4.    Resolver TLCAN. La incertidumbre de las negociaciones en el TLCAN ya están invadiendo las decisiones de inversión entre los empresarios del campo. La mayoría de ellos exportadores, cuyos negocios están ligados a la idiosincrasia de sus compradores norteamericano,s y muchos de ellos han cancelado compras o detenido líneas de crédito, ya que están pendientes a las definiciones de los puntos suspensivos, como son la cláusula sunset y la aplicación de aranceles temporales, principalmente.

5.    La guerra intersecretarial debe sancionarse desde el inicio de gobierno. Uno de los aspectos que más frena la buena marcha de las políticas públicas de nueva manufactura es la diversidad de opiniones entre los involucrados. En otras administraciones lo solucionaron creando los famosos gabinetes sectoriales, que servían para tomar decisiones con el aval del Presidente y evitar información tergiversada, "grilla" y malos entendidos.

En el medio rural concurren varias secretarías y organismos, y cuando los programas son transversales ponerse de acuerdo es, en ocasiones, tan complicado que ha dado como resultado una instrumentación fallida. Un ejemplo reciente fue la campaña de "sin hambre" del gobierno saliente, que en esencia era intersecretarial pero terminaron todos tropezándose provocando pérdidas de recursos, ineficiencias y desgastes.

6.    Certidumbre sexenal. Cambiar reglas de operación cada año, como ha acontecido en los últimos sexenios es malo para todos. Destruye cualquier propósito de planeación estratégica y se presta al "juego del quita y pone". Lo que se defina desde el primer año de gobierno debe hacerse de tal manera que se sostenga, y si hay que cambiarlo sea sólo para realizar ajustes para su mejora, no para incrementar su complejidad o acceso.

No sólo me refiero a las reglas de operación, también debe suceder con el presupuesto. Algo que siempre ha sido demanda de los productores es que no se modifique cada año el monto de los recursos presupuestales.

Insisto, es una tarea difícil. Por eso veo bien que el Presidente electo haya tomado la decisión de iniciar a trabajar en la transición desde ya. Van a tener que trabajar muchas horas, no tengan la menor duda.

***

No es fácil en un sector susceptible a múltiples riesgos planear un presupuesto que alcance para todas las eventualidades que cada año se presentan. De ahí que sea una buena idea utilizar una regla de disciplina fiscal aplicable al sector, a partir de la creación de un fondo de contingencias. Sobre este aspecto los invito a que lean dentro del documento del Programa de Nación 2018 la sección entre la página 395 y 399.

Ante todo ello, celebro que Andrés Manuel haya tomado la decisión, sin tomarse vacaciones, de trabajar cuanto antes y llamar a su gabinete a elaborar el plan de gobierno a la de ya. Lo siento por los que no estén acostumbrados al estrés, al trabajo bajo presión y a las desveladas.

El seguro al ingreso agropecuario

@OpinionLSR | @lasillarota



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