Opinión

Reclusos

“Reclusos: historia emocional de un confinamiento” es un proyecto audiovisual apoyado y financiado por la Fundación Elena Poniatowska. | Ulises Castellanos

  • 10/07/2020
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Mientras nos preparamos para un “sano retorno” en México, y derivado de lo que hemos vivido en los últimos 130 días, desde la llegada del coronavirus a nuestro país; un pequeño grupo interdisciplinario nos dimos a la tarea de registrar el confinamiento de nuestros amigos y colegas, en 15 ciudades de 10 países a lo largo de América Latina y Europa para conocer de viva voz sus emociones desde el encierro.

Así nace nuestro documental “RECLUSOS: HISTORIA EMOCIONAL DE UN CONFINAMIENTO” un proyecto audiovisual apoyado y financiado por la Fundación Elena Poniatowska, en donde me desempeño como su director académico desde hace dos años.

En la presente pandemia, un fenómeno social e inédito se extendió por el planeta, la necesidad del aislamiento, la cuarentena global. ¿Pero cuáles fueron sus efectos emocionales en todos nosotros? ¿Cómo lo vivieron ustedes? ¿Cuáles son las consecuencias psicológicas de habernos guardado durante meses? ¿Cuáles serán los efectos psicológicos del confinamiento? ¿Qué sucederá con nuestra estructura psíquica una vez que termine esta anormalidad?, ¿Lo que estamos viviendo nos enfermará emocionalmente hablando? Estas son algunas de las interrogantes que nos hicimos y que quizá con el tiempo, podamos responder.

Foto de Ivan Samkov / Pexels

Más allá de salvar vidas y adicionalmente al desastre económico que se viene, existe ya un daño emocional irreversible. Y como lo he planteado en este mismo espacio, en entregas anteriores, los periodistas y productores audiovisuales estamos obligados a diversificarnos y encontrar nuevas herramientas para documentar y dar testimonio de lo vivido. Imagen líquida pues.

Así, a lo largo del mes de mayo y junio de este año, un grupo diverso, nos enfocamos en documentar el encierro. Es por ello que de la mano de Gustavo Mota, psicólogo y periodista mexicano, se diseñó un breve guión y marco referencial a partir de su conocimiento de la mente humana para detectar las emociones más sentidas y marcadas durante la presente cuarentena.

Con orgullo les presentó aquí el avance en exclusiva de nuestro trabajo, para compartir lo recogido en los últimos meses. La edición y su realización trae el toque de un colega colombiano radicado en Madrid que le puso ritmo y textura a lo registrado vía zoom. Su nombre es Moisés Cabrera y es un colega que lleva años trabajando en la televisión española dándole forma a reportajes y entrevistas que se difunden en aquella nación.

Al final, cerramos el trabajo el 20 de junio después de levantar 23 testimonios que libremente nos contaron de su vida en confinamientos. Desde Argentina, pasando por Perú y Colombia hasta llegar a México. Mientras que otros amigos periodistas, editores, escritores y cineastas nos hablaron desde el viejo continente, ya fuera encerrados en Milán, Madrid o Reino Unido en medio de la pesadilla.

Así pues, desde sus casas y solos frente a sus pantallas, este grupo de personas nos confiesan sus peores miedos, alegrías, tristezas y sorpresa por lo vivido durante el encierro. El proyecto final, será un documental presentado en cinco cápsulas fragmentadas de cinco minutos, emoción por emoción. Pero mientras tanto, aquí les adelanto un avance de lo que verán y que por ahora ya colocamos en las redes sociales de la Fundación Poniatowska, estamos convencidos en que es vital apoyar siempre el diálogo, el debate y la creación inteligente que sin duda este documental propone.

Es por ello, que como productor ejecutivo de este proyecto, hoy les presentamos un avance.

Y si me lo permiten, agrego aquí mismo el texto que nos preparó el psicólogo y periodista Gustavo Mota Leyva que sin duda explica mejor que yo, el laberinto emocional de nuestros protagonistas:

Algo murió. Todo cambió. Nada es lo de antes y lo de ahora es turbulencia, que lleva el sello de lo descomunal. No entender es el principio para sortear el caos que envuelve una forma en formación. Gritar, temblar, vomitar, huir, llorar, reír o golpear son actos que expresan una emoción. El miedo nos hace temblar; la ira nos hace gritar e incluso golpear; la alegría nos hace reír; el asco, vomitar; la sorpresa, quizá, huir y la tristeza, llorar.

Detrás de cada sentimiento late una necesidad, y detrás de cada enfado siempre hay un dolor. Las emociones no son enfermedades, son la respuesta frente a un estímulo. Si se prolongan o profundizan entonces sí, estaríamos frente a psicopatologías.

Hoy, debido a la pandemia del Coronavirus, vivimos un espacio existencial único que nos obliga a una re-actualización; nos enfrentamos más que nunca a ese conflicto constante entre el yo ideal y el yo real. 

Parte de la estructura psicótica de la personalidad tiene cabida en el desajuste entre suceso, pensamiento, emoción y conducta, por ello las perturbaciones emocionales provienen siempre de creencias irracionales.

El método catártico como poder terapéutico de la palabra ha permitido asociar, liberar y nombrar lo que vamos sintiendo, pensando y haciendo, en medio de este suceso inusual, inédito y total. De ahí nace y se entiende “Reclusos: historia emocional de un confinamiento”.

Reclusos” es un proyecto documental que relata audiovisualmente las seis emociones básicas del ser humano: alegría, tristeza, sorpresa, miedo, ira y asco. Todas estas personas corresponden a un nivel socio-económico, cultural y laboral semejante entre sí, equivalentes a la clase media en occidente, con edades que van de los 30 a los 58 años de edad. 

Recordemos que sentimos lo que pensamos y en situaciones particulares se pueden experimentar pensamientos intrusivos, que conllevan a una distorsión cognitiva que nos hace percibir dichos estímulos de una manera exagerada, porque se presenta una alteración en la energía psíquica debido a una experiencia traumática, que nos puede llevar a generar una conducta disruptiva.

Como se podrá comprobar en el corto documental, el Coronavirus ha servido como una suerte de catalizador de procesos neuróticos. 

Encerrados, todo se aumenta y potencia, generando una vida anímica donde se presentan desórdenes emocionales como ansiedad, depresión, trastornos del sueño y/o alimenticios, violencia, euforia, o disforia; alteraciones donde la conducta, memoria, percepción, pensamiento, lenguaje, atención, sentimiento y cognición se ven involucrados en el universo psicológico de una persona que compromete, sobre todo, a su sistema límbico, regulador de las emociones. 

La emoción es una respuesta bioquímica, el sentimiento es la interpretación que damos a esos estímulos a través de nuestro aparato senso-perceptual.

Interrogantes a las que ha dado lugar este encierro y que se desvelan en este documento audiovisual son: ¿Por qué obedecemos? ¿Cuáles son los riesgos de una adaptación ? ¿Qué se aprende?, ¿Qué cambia?, ¿Qué aumenta?, ¿Qué se descubre?, ¿Qué se reafirma?, ¿Cuánto de algo es capaz de soportar el ser humano?

La posible experiencia traumática del confinamiento ha estado presente a través de elementos como: Riesgo de contagio/muerte; desilusión de perfección; exposición de la fragilidad humana; interrogación de nuestra existencia; y pulsión de muerte implicada. En algunos casos podremos ser testigos de testimonios que tienen que ver con una visión narcisista, como aquel que cree que no se va a contagiar, o al contrario, aquél que está seguro que se va a infectar y que proyecta su visión paranoica de la existencia.

El objetivo de este documental es dejar testimonio de lo que hoy en día está viviendo la gente a nivel global, sin pretender juzgar, tan sólo como una muestra de lo acontecido, con la esperanza de que nos ayude a regresar con algún aprendizaje, sabiendo que volvemos a la nueva normalidad distintos, pero no necesariamente, mejores.

Hasta aquí, las palabras de Gustavo Mota, espero que este breve trabajo contribuya a entender mejor lo que nos ha pasado, y los invitamos a estar pendientes del estreno de la serie más adelante. Ahora mismo, por falta de recursos, derivado de la propia crisis sanitaria, le hemos puesto pausa a su desarrollo final y salvo que alguien por aquí quisiera ser nuestro nuevo aliado económico, con gusto estamos abiertos a la posibilidad de aceptar patrocinadores que nos ayuden a terminar con la edición final de este trabajo.

Aquí la ficha técnica de nuestra producción.

Gustavo Mota Leyva. Director.

Moisés Cabrera. Realizador.

Ulises Castellanos. Productor Ejecutivo.

Ciudad de México. Junio 2020.

Reclusos” es un proyecto documental en desarrollo, financiado con el apoyo de la Fundación Elena Poniatowska. Gracias por su confianza.



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