Opinión

¿Realmente iban por él?

El papa Francisco está monitoreando el caso desde Roma... | Fred Álvarez

  • 25/10/2018
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¿Quién? ¿Por qué?

Algunas lo hacen ver, pero son especulaciones, no hay nada firme…

Pasado un minuto de las 15 horas del domingo 21 de octubre cuando ocurrió la balacera en la Calle Camelia y Francias de la colonia Florida, al sur de la Ciudad de México. Podemos ver gracias a las cámaras, como 3 personas se detienen a unos pasos del portón de la casa del arzobispado, uno de ellos de lentes de mica, saco gris y corte de cabello de estilo militar, toca el timbre, en sus manos llevaba un sobre tamaño carta de color amarillo; podemos ver que una de los delincuentes apunta con el arma hacia la puerta.. El guardia de seguridad, Policía Industrial Bancario (PBI) José Javier Hernández Nava, de 43 años tarda segundos en abrir el portón.

Héctor de Mauleón hace la reconstrucción de los hechos en su columna de El Universal, dice que “un vecino al que llamó la atención el movimiento de autos y personas dice que cuando la puerta se abrió, el sujeto de corte militar entregó el sobre. Simultáneamente, el hombre que había fingido llamar por celular, y un tercer personaje vestido con un chaleco probablemente de color verde, se precipitaron sobre la puerta...”.

Agrega que el hombre del chaleco iba armado -el único-, segundos después dentro de la casa sonaron 10 disparos, instantes después "el hombre de corte militar, y el que había fingido hablar por teléfono, salieron huyendo rumbo a los autos...”.

El guardia de seguridad José Javier Hernández al presentir la intención de asalto desenfundó su arma de cargo, y valientemente los enfrentó, recibió tres tiros en su cuerpo, por lo menos uno era de muerte…

Otro policía que se hallaba dentro de la caseta de vigilancia, salió detrás de los agresores que de inmediato emprenden la huida. El sujeto que llevaba el sobre es el último en salir, se le ve cayendo sobre la banqueta, arrastrándose,  levantándose y escapando con complicación, va herido, pero aún así como pudo abordó una de los autos y se dieron a la fuga; eran exactamente las 15:03 horas.

Hubo por lo menos 17 disparos esa tarde. El policía ileso llamó de inmediato para pedir ayuda. El video lo muestra usando el celular mientras su compañero se encuentra herido.

En el piso quedaron los casquillos de las balas, el sobre amarillo que sólo tenía hojas blancas… el agente José Hernández agonizaba, minutos después murió.

Todo ocurrió en segundos…

La ruta que tomaron los vehículos -una camioneta SUV Buick color café y un Nitro blanco-, según las cámaras del C-5 indican que los autos llegaron al Periférico, subieron al Segundo Piso y enfilaron hacia el Toreo. Se perdieron de vista al ingresar en el Estado de México.

Más tarde el agresor herido fue abandonado por sus compañeros a las puertas del hospital de IMSS en Lomas Verdes, Naucalpan, donde se encuentra al borde de la muerte, en calidad de detenido y custodiado por la policía ministerial...

Sabemos que se llama José González González, de 35 años de edad, tiene antecedentes penales y es originario de Estado de Hidalgo, sus familiares también están detenidos por dar falsa información a la autoridad.

No ha declarado, aún. Se cree que al menos seis personas participaron en la operación de asalto, y que pertenecen a una banda delincuencial.

¿El móvil?

No sabemos si asalto o intento de secuestro.

Mi primera impresión después de leer el comunicado de la Conferencia del Episcopado Mexicano donde le manifiestan  su "cercanía, solidaridad y apoyo" al cardenal por este ataque a su vivienda, y de la declaración ante los medios de Hugo Valdemar, ex vocero de la Arquidiócesis, fue que se trató de un intento de asalto, aunque no se descarta ninguna otra hipótesis, incluso la del secuestro o eliminación del religioso…

La pregunta es ¿por qué?, o ¿de parte de quién?

Valdemar aseguró en los primeros minutos que “no hay ningún elemento” -hasta el momento-, que haga pensar en un atentado contra el Cardenal Rivera, y precisó que “las investigaciones tienen que proceder en base a datos concretos, no a especulaciones”.

Un día después lo reitera ante una pregunta...

– ¿No considera usted que la agresión se trató de un atentado fallido?

– No, no hay elementos para decir que fue un atentado directo. No hay ni un solo indicio...

Ante lo dicho por Valdemar, en los primeros minutos que ocurrieron los hechos, el arzobispo emérito dio una entrevista exclusiva vía telefónica a Claudia Flores Barreto de Televisa informando que él y el resto de las personas que viven con él- monjitas que lo atienden-, resultaron ilesas, dijo que se dio cuenta de los hechos “hasta después de que había sucedido, no conozco todavía los detalles porque están las autoridades investigando, espero que ellos puedan investigar bien y saber quiénes son los que vinieron a agredir y por qué vinieron a agredir, tengo entendido que dejaron un sobre o querían dejar un sobre, vinieron con un sobre de paquetería para entregarlo, pero no era el sobre, ellos venían ya con deseo de agredir yo creo, no tengo idea ni quiénes sean ni por qué hayan venido”, aseguró el cardenal.

Incluso durante esta llamada telefónica ignoraba que el policía agredido había fallecido. Eso sí, confirmó que hace ocho años le enviaron otro paquete, pero a sus oficinas  en Durango 90, en la Colonia Roma, y resultó ser un paquete con material explosivo.

Confió en que las autoridades realicen una investigación y deslinden responsabilidades.

Esa misma tarde el Cardenal Carlos Aguiar, arzobispo Primado de México manifestó desde Roma el lamentable acontecimiento. “Estamos esperando el veredicto de las autoridades”, señaló un tuit en su cuenta oficial...

Quizá pensaban los asaltantes que en ese domicilio había cosas de valor o quizá arte sacro, pero se requiere una profunda investigación...

Conforme pasan los días, las cosas han ido cambiando, ha surgido nueva información y hay otras hipótesis de lo que realmente ocurrió esa tarde en la colonia Florida.

A las 12:35 horas del lunes 22 de octubre la agencia italiana ANSA publicó un cable que señala dudas sobre el ataque a la casa de cardenal, y aunque citan declaraciones del jefe de la policía capitalina Raymundo Collins, quien habría dicho que "no se trató de un atentado contra la vida de Rivera Carrera pero existen detalles que suscitan reservas.

"Por ejemplo, el hombre que llamó a la puerta bajo el argumento de que entregaría un paquete iba vestido de militar y las furgonetas que llegaron al sitio eran lujosas, además de que eran demasiadas personas las que llegaron al lugar, lo que hace temer que su propósito fuera secuestrar al cardenal emérito.

Sin embargo, Collins insistió en que no fue un atentado.

¿Ataque directo?

Pero horas después, las cosas cambiaron con la afirmación del Jefe de Gobierno de la ciudad de México José Ramón Amieva quien dijo que se trató de una agresión directa. "La investigación es obviamente una agresión directa, ellos llegaron con la intención de ingresar al domicilio; fueron tres personas, hay una persona que distrae al primer guardia, lo lesiona; el primer guardia trata de repeler la agresión, llega el segundo guardia y, al parecer, a uno de ellos le genera heridas”.

En contraste con las declaraciones de Amieva, el Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, dijo en conferencia de prensa que se descarta la hipótesis de un atentado en contra del religioso.

“El cardenal se encuentra bien, y es muy posible que se descarte la hipótesis de que era un atentado contra su persona”, señaló...

En ese sentido es temeraria, irresponsable, imprudente e impertinente la declaración del Jefe de Gobierno, dicho sea con todo respeto.

¿O tiene información que no tenemos?

Sospechosismos

Me llamó la atención la columna Templo Mayor de Reforma del lunes 22 de octubre que dice de manera entre seria y chusca que "QUIENES saben de estas cosas temen que no haya sido un mero atraco y que, más bien, esté relacionado con conflictos que dejó Rivera sin resolver, como el manejo de los locales en la Plaza Mariana o el negocio de las criptas en la Basílica. ¡Ave María Purísima!...”.

No veo nada de eso -hasta el momento-,  a menos que el periódico sepa algo.

Esa situación ya la ha dicho antes el ex sacerdote Alberto Athie: “Norberto Rivera se fue de la arquidiócesis de México dejando varias cuentas pendientes. Cometió varios ilícitos con la construcción de la Plaza Mariana, un negocio multimillonario en el atrio de la Basílica de Guadalupe y que afectó a mucha gente”.

Un día después, la columna de Joaquín López Dóriga en Milenio Diario del martes 23 en su sección Retales dice: "Muy sospechoso el ataque a la residencia del cardenal Norberto Rivera, el domingo por la tarde. Una versión dice que iban por él, otra que era un asalto. Pero, ¿un asalto casi en solitario a una casa que tiene agentes de seguridad?”.

Por su parte Héctor de Mauléon en su columna En tercera persona en El Universal escribió el martes 23 que: "La colonia Florida ha sido víctima de robos a casa habitación, especialmente los fines de semana —a la hora en que los vecinos salen a comer. Éste móvil forma parte de una de las líneas de investigación. Para los encargados del caso, es extraño que los agresores, según dicen los testigos, llevaran sólo un arma, y salieran huyendo tras los primeros disparos. Pero de momento dicen esto es solo una especulación”.

En tanto, la columna institucional del diario 24 Horas señaló:

"No se trató de un simple robo. Según los vehículos que participaron y el modus operandi, quienes irrumpieron el domingo en la casa del cardenal Norberto Rivera Carrera iban por él, lo cual fue confirmado por el Jefe de Gobierno capitalino en una conferencia de prensa. Una conclusión muy fuerte, si tomamos en cuenta que se trata de un hombre que, se supone, debió predicar sólo el amor al prójimo…, pero lo más sorprendente es que el que fuera arzobispo primado de México resultó el blanco de otros intentos de atentado, uno dentro de la Catedral Metropolitana y otro más en donde, según las investigaciones, estuvo detrás el cártel de los Arellano Félix. Pues, ¿qué deberá el cardenal que, por lo visto, tiene enemigos muy peligrosos? ¿Será?...”.

¿Cártel de los Arellano Félix?

Mmm…

La columna de 24 Horas hace referencia a lo publicado por José Ureña en la columna Teléfono Rojo, dice que junio de 2012 -no dice la fecha-, Rivera Carrera fue invitado a un servicio religioso a Tijuana y que de regreso al aeropuerto el auto en que viajaba fue cercado por delincuentes que lo habrían encañonado -¿al auto o al cardenal, Pepe?-, pero que al bajar el vidrio "los sicarios lo identificaron como prelado y, tal vez con la sombra de Juan Jesús Posadas atrás, simplemente le pidieron continuar su viaje sin protestar...”.

Dice Ureña que en el caso de Norberto “los primeros indicios conjeturan de un intento de secuestro, evitado porque sorprendieron a los intrusos al repeler la agresión y no encontrar éstos puertas francas, como suponían cuando tramaron el plagio…”.

Hay muchos comentarios más que he recibido de forma privada.

Debo manifestar que no percibo -hasta el momento-, un ataque al eminentísimo cardenal Norberto Rivera Carrera. Alguien escribió por ahí que el asunto de Rivera le recordó el asesinato de Juan Jesús Posadas Ocampo ocurrido en marzo de 1993, nada que ver, ¡por favor!

Si queremos hablar de agresiones, quienes sí han sido amenazados, secuestrados y otros más han sido extorsionados y hasta asesinados, son sacerdotes de a pie, sobre todo en algunas regiones, como el estado de Guerrero, Michoacán y Veracruz. (Véase “El peligro de ser sacerdote en Mé­xico, Revista Código Topo de Excélsior, 3 de octubre de 2016. Páginas 36-43).

En nuestro país hay alrededor de 17 mil sacerdotes católicos y hasta donde sabemos el único que tiene amenazas del crimen orga­nizado -hasta el momento-, es Alejandro Solalinde; por eso cuatro escoltas protegen su vida y lo acompañan a todas partes. 

Fuera de ahí nadie, a menos que haya algo...

Si los ataques del domingo pasado son serios y directos entonces estamos ante una situación grave...

De ser así, el cardenal Norberto Rivera debe ser cuidado e incluso si es necesario sacado del país, quizá enviado al Vaticano a un cargo aunque sea honorífico.

El papa Francisco está monitoreando el caso desde Roma...

Pero hay que decir que NO hay ningún posicionamiento de la autoridad eclesiástica, tan sólo muestras de solidaridad...

No ha dicho nada el Nuncio apostólico Franco Coppola, ni Pietro Parolín secretario de Estado de la Santa Sede, o del mismo papa Francisco, que en casos como esos emiten posicionamiento de inmediato...

Han sido prudentes y se les agradece, tienen un sistema de información muy completo, signo de que hasta el momento no ven focos rojos...

Si los hubiera, la Santa Sede  ya habría tomado medidas o recomendaciones al gobierno de México, en ese sentido el pulso del caso lo trae el Secretario de Relaciones Exteriores y el secretario de Gobernación Alfonso Navarrete Prida que ha dicho que se descarta la hipótesis de un atentado en contra del arzobispo emérito...

Como sea, la pelota está de la cancha de la Procuraduría de Justicia Capitalina quien abrió una carpeta de investigación y analiza el intento de secuestro como una de las varias líneas de investigación.

En el caso de la colonia Florida, hasta este momento, lo único que se tiene es la persona en el hospital que se encuentra herido de gravedad, está identificado hasta el momento y es pieza clave en la investigación…

Muchas preguntas y cosas sueltas que han generado especulaciones...

¿Por qué se negó el Cardenal Norberto Rivera a presentar una denuncia?

El cardenal emérito argumentó que no procederá legalmente porque no fue testigo del incidente...

Desde el 5 de febrero expresé en los medios la siguiente pregunta y hoy la reitero...

¿Por qué sigue viviendo NRC en la casa del arzobispado?

Acaso no recuerda que cuando dejó el cargo el Cardenal Ernesto Corripio Ahumada se fue a vivir a Tepepan, Xochimilco, en una casa modesta, donde años después murió.

¿Por qué tiene seguridad?

¿Quién la paga?

Según el director de Comunicación Social de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, Octavio Campos, la seguridad la paga el arzobispado....

Dijo a SDP noticias que “ustedes saben que la Policía Bancaria e Industrial es una policía complementaria que vende sus servicios de seguridad y vigilancia, será seguramente a través de un contrato que se tiene con las autoridades eclesiásticas como se le asigna un número de elementos al Cardenal, tengo entendido que la persona que falleció, el compañero que falleció, ya tenía varios años al servicio del cardenal”.

Pero dijo desconocer el número total que se asignó o contrató para la seguridad del Cardenal

Hugo Valdemar precisó las cosas… Dijo que la seguridad NO la paga el arzobispado sino la Ciudad, es decir los impuestos de la ciudadanía…

En entrevista con Rodrigo Vera de la agencia APRO señaló que al cardenal "lo custodia una escolta integrada por cuatro guardias de seguridad que le puso el gobierno de la Ciudad de México y que ahora lo protegieron de la agresión del domingo pasado, que pudo costarle la vida”.

Valdemar señala que estos guardias, pertenecientes a la Policía Bancaria, se los puso el gobierno capitalino desde noviembre de 2007, cuando el cardenal sufrió agresiones por parte de militantes del PRD, por lo que incluso se llegó a cerrar la Catedral Metropolitana. Agresiones verbales que no atentados...

"Sacrílego" atentado en Catedral

Está claro...

Pd. ¿Bombas, cerca de su casa?

Por ejemplo, 14 horas después del atentado estalló un artefacto casero en el cruce de las calles de Pedro Luis Ogazón y Angelina, en la colonia San Ángel, en la alcaldía de Álvaro Obregón; se investiga si tiene alguna relación con la balacera en la Florida...

El explosivo provocó daños menores en viviendas cercanas y dos automóviles que se encontraban estacionados en la calle, debemos decir que ninguna persona resultó herida y una vivienda cercana sólo sufrió daños menores en la fachada y en una ventana.

La policía acordonó el lugar y hallaron otros tres artefactos explosivos sin detonar.

Algunos medios dijeron que la explosión ocurrió cerca de la casa del Cardenal Norberto Rivera, y que presumiblemente tenga que ver con que los hechos están relacionados.

¿Cerca de la casa del cardenal?

¡Por favor!

La casa del arzobispado -que no del arzobispo- está en la calle de Camelia y Francia, colonia Florida.

¡A kilómetro y medio de Ogazón y Angelina…!

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