Dice el Quijote que “los necios entran a zancadas donde los arcángeles no se atreven”.

 

Por su parte Octavio Paz decía que “en las sociedades no mueren víctimas de sus contradicciones, sino de su incapacidad para resolverlas.”

 

Finalmente, el mayor peligro del hombre de poder es la arrogancia, porque, contrario a lo que sostenía Lord Acton, el poder no corrompe, sólo magnifica las virtudes y los vicios de los hombres que a él acceden.

 

Así, a Mr. Trump le bastó una semana para aprender la diferencia entre política y sociología; entre norma y normado, entre programa y realidad; entre querer y poder.

 

La política, dicen los clásicos, es el arte de lo posible. No en balde es un hecho cultural, por medio del cual el hombre cultiva sus fines en la realidad. Es siempre un proceso y tensión dialécticos entre estructura (realidad) y tendencia (fines humanos), donde es necesario conocer y entender muy bien la realidad para no volarla en pedazos al pretender insertar en ella fines más allá de sus posibilidades.

 

De allí que la política, además de ser cultura, es responsabilidad.

 

Trump, en campaña se ufanaba al decir: “podría pararme en mitad de la Quinta Avenida y disparar a gente y no perdería votantes", hoy sabe que en el ejercicio del poder todo se paga: actos y decisiones, pero aún percepciones y apariencia.

Y no es un problema de “hechos alternativos” o de guerras contra los medios; es que en política todo se paga, hasta lo que no se debe.

 

Se llama rendición de cuentas y desgaste propio del ejercicio del poder.

 

Difícil de entender para alguien acostumbrado a no dar explicaciones y menos  a justificar sus decisiones y actos. Hoy Mr. Trump aprende en carne propia el oficio de gobernar un Estado de Derecho, donde el Estado está sometido a la ley y donde el que manda no es el gobernante, sino los gobernados. Trump se equivocó de siglo y de régimen, el debió gobernar en el XVII y XVIII, y en una monarquía, o bien en el XX en la Alemania Nazi o en la Rusia de Stalin. Tuvo la mala suerte de optar por el poder en un régimen democrático, dentro de un Estado de Derecho y en el despertar del ciudadano global ante la precarización y exclusión del fallido modelo de desarrollo hasta hoy seguido.

 

El gobernante no solo está sujeto a la Ley, también lo está por la realidad. Es ésta la que avasalla los sueños de grandeza de Mr. Trump.

 

A estas alturas el recién estrenado Presidente ya sabe, así sea en su fuero interno, que corre el riesgo de pasar a la historia como un aprendiz de brujo que incendió de nueva cuenta al mundo y que tradujo el sueño norteamericano en pesadilla.

 

El mundo, por su lado, sólo cuenta con las instituciones del Estado de Derecho, la realidad y la razón para evitarlo.

 

Para los Estados Unidos es momento de hacerse cargo de sus contradicciones y antípodas sociales. De nada le habrán de servir muros en sus fronteras si la división y los enfrentamientos los tiene en casa. Poco le significara pelearse con todo el mundo cuando la guerra la lleva en el alma.

El crisol de nuestro mestizaje nos enseñó que las contradicciones no matan, enriquecen. Para Teilhard de Chardin “la verdadera unión no funde los elementos que aproxima; les da una nueva realidad por fecundación y adaptación reciprocas. Es el egoísmo el que endurece y neutraliza la materia humana. La unión diferencia.”

 

“Todos los seres que conocemos -continua el buen De Chardin- disminuyen en la medida en que se dividen (…) el ser se anula a fuerza de dispersarse (…) el crecimiento verdadero se efectúa en el sentido de la unidad, la disminución en el ser aumenta con el desmenuzamiento.”

 

Las murallas, así entendidas, no protegen; aíslan, debilitan, dispersan.

 

“Lo que hay de más incomunicable y de más preciso en cada ser es lo que hace uno mismo con todos los demás, nuevamente Teilhard. Coincidiendo con todos los demás encontraremos el centro de nosotros mismos.” Trump, en su divergencia universal, caricaturiza en trama de terror su persona, extravío, presidencia, nación y realidad.

 

@LUISFARIASM

@OpinionLSR

 

> Lee más sobre el autor


Debe iniciar sesión para poder enviar información

Debe iniciar sesión para poder enviar información