Opinión

Racismo

El racismo está presente en todas las sociedades, y ahora más que nunca es urgente revertirle. | Leonardo Bastida

  • 29/08/2020
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¿Cuándo surge el racismo? ¿Qué es? ¿Cómo lo podemos erradicar y combatir? son algunas de las preguntas derivadas un fenómeno complejo y prevalente en las diferentes sociedades del mundo contemporáneo, donde en algunas aún se libran batallas en los espacios públicos en aras de la tan ansiada igualdad entre personas y reconocimiento de sus derechos, y en otras, se comienza a reconocer o se ignora totalmente la problemática.

A lo largo de la semana, en el seminario “Racismo y Neoliberalismo en América Latina: decolonización y desracialización”, organizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en México (Flacso), especialistas como María Elisa Velázquez han resaltado la importancia de no confundir al racismo con diferentes formas de discriminación y tomar en cuenta que el racismo es un concepto construido social e ideológicamente en contextos históricos específicos y parajes económicos y políticos concretos. Siendo en sí, una manifestación de situaciones concretas en las que se discrimina, menoscaba o maltrata a personas por sus rasgos físicos, color de piel, constitución biológica, herencia y prácticas culturales bajo la idea de que existe una separación de razas.

Sin embargo, la coordinadora del libro “Estudiar el racismo: afrodescendientes en México”, señaló que en sí, el concepto de raza ha sido malentendido y mal usado debido a que ha justificado la invisibilidad y el menosprecio hacia ciertas poblaciones que forman parte de la sociedad como la afrodescendiente. 

En su participación, apuntaló que históricamente, en el escenario mexicano, el término raza surgió en el periodo novohispano, a finales del siglo XVII y fue cambiando de significado, pues al principio significó reconocer a alguien de un mismo linaje o entorno, pero después fue diferenciado a los grupos humanos por características físicas y culturales, hasta llegar al siglo XIX, que se usa como el discurso del estado nación, a fin de homogeneizar a la población y excluir al diferente.

El mayor problema, aseguró la socióloga e historiadora, es que el discurso decimonónico sigue vigente y se replica a través de acciones como que, en los medios de comunicación, para hablar de las protestas en ciudades como Portland o Kenosha, en Estados Unidos, en contra de los abusos policiales hacia la población afroamericana, de los cuales algunos han derivado en asesinatos, todavía se ocupa el término raza negra para referirse a la población afrodescendiente, y el vocablo raza desaparece al referirse a población caucásica. Por lo que el término continúa siendo utilizado de manera denostativa. 

Hugo Arellanes Antonio, del Colectivo Huella Negra, indicó que las imágenes reproducidas en los medios de comunicación han estereotipado a la comunidad afromexicana en los medios de comunicación, en el cine, en las historietas, y ahora, en los espacios virtuales. 

El también fotógrafo indicó que las representaciones audiovisuales de las comunidades afromexicanas deben mostrar sus vidas cotidianas, las complicaciones a las que se enfrentan, los vacíos en los espacios y que su incorporación en dichos espacios no implica nada extra, sino por el contrario, abona al reconocimiento de la diversidad y la inclusión social. 

Dichos estereotipos, indicó Marisol Alcocer, de la Universidad Autónoma de Guerrero, han propiciado que las mujeres afromexicanas padezcan escenarios de violencias de género en los que se les hipersexualiza y se les agrede con respecto a sus cuerpos, e imaginarios comunes en los que se piensa que su sexualidad es “desenfrenada”. Una visión que pernea a los organismos de justicia, donde muchas veces se justifican las agresiones sufridas, por su afrodescendencia y “la voluptuosidad” de sus cuerpos. 

Somos personas dignas, merecedoras de amor y de respeto, afirma Aleida Violeta Vázquez Cisneros de la organización Mano Amiga de la Costa Chica y Mujeres Afromexicanas en Movimiento, quien compartió que durante su infancia, al haberse mudado de su natal Cuajinicuilapa, Guerrero, a otros estados, fue sujeta de burlas por su color de piel y la forma de su cuerpo. 

Para la activista, todas estas conductas derivan de la negación de la existencia de la raíz africana en México, pues el discurso hegemónico del mestizaje, sólo indica que hubo personas de origen europeo e indígena, pero nunca hubo cabida para otras culturas, borradas sistemáticamente hasta el día de hoy.  

Su escaso reconocimiento, compartió Teresa Mojica Morga, enlace de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, ha sido tal que en más de 200 años de vida independiente, hasta la última década se les ha reconocido como sector de la población mexicana, aunque no como parte de la historia, y aún no existen políticas específicas que tomen en cuenta las vulnerabilidades históricas padecidas por este sector demográfico, del cual, se desconocen su número real de integrantes y sus necesidades urgentes.

En los últimos meses, el racismo es un tema que se ha vuelto a colocar en la escena pública a raíz de sucesos acontecidos en Estados Unidos o Europa, sin embargo, está presente en todas las sociedades, como la brasileña o la mexicana, y ahora más que nunca, es urgente revertirle, pues diversos estudios han mostrado que el color de piel de una persona y el constructo social alrededor de él, continúan siendo una barrera para poder desarrollarse personal y colectivamente, para gozar de derechos humanos, e incluso, para acceder o no a un servicio de salud o a educación o a la justicia.

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