A lo largo de la última semana ha sido posible leer, escuchar y observar la historia de Juan Carlos "N" y su esposa Patricia "N", a quienes se les adjudican, al menos, 20 feminicidios, perpetrados en la colonia Jardines de Morelos en el municipio de Ecatepec, Estado de México, una colonia, que de acuerdo con la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (Fgjem) está considerada como de las más peligrosas para las mujeres en la zona.

Desde finales de la semana pasada se han ido encontrándose piezas de un rompecabezas que desde 2012 estaba en manos de las autoridades impartidoras de justicia en territorio mexiquense. El detonante ha sido el hecho de haber encontrado a la pareja transportando restos humanos en una carriola para desecharlos en las inmediaciones de su domicilio, donde tenían más restos humanos de mujeres.

Al darse a conocer los casos, madres y familiares de niñas, adolescentes y jóvenes desaparecidas en esta colonia comenzaron a movilizarse para exigir el análisis de los restos y conocer más información sobre lo que esta pareja declaraba o se investigaba, pues sospechaban que sus desaparecidas podrían haber caído en manos de la pareja, que solía trabar amistad con sus futuras víctimas.

Feminicidios en Ecatepec

El testimonio de la madre de Nancy Nohemí Huitrón lo deja ver así. En entrevistas, ha explicado que su hija compraba pantalones de mezclilla y otros productos a Patricia por lo que hablaba con ella de manera constante y le daba seguimiento durante su embarazo hasta el alumbramiento, y dos meses después, el 6 de septiembre de este año, cuando desaparecieron Nohemí y su hija.

Hoy se sabe que la hija de Nohemí fue vendida a otra pareja y que ella fue asesinada. En el relato de la madre, se aprecia que ella señaló desde un principio como sospechosos de la desaparición a Juan Carlos y Patricia, pero en el Centro de Justicia para las Mujeres, instalado en la localidad para agilizar la atención a víctimas de violencia de género, no le hicieron caso ni comenzaron a investigar los hechos.

El móvil es muy similar al que ha narrado la madre de Arlet Samantha Olguín, quien desapareció el 25 de abril pasado en la misma colonia. Arlet vivía en el mismo predio que Juan Carlos y Patricia, a quien llamaba Martha. Solía convivir con ellos, e incluso, prestarles dinero porque veía que vivían en condiciones muy precarias, vendiendo elotes, ropa, maquillaje y otras cosas.

La última vez que supo de ellos fue hace un mes, cuando Patricia o Martha, le llamó para avisarle que en las noticias había visto que un bar de la zona habían encontrado a algunas chicas y le recomendó que preguntará a las autoridades si entre ellas no estaba su hija.

Cuando acudió personal del Centro de Justicia al domicilio de Arlet para investigar sobre su desaparición, la pareja les atendió y les dijo que la víctima solía salir por las noches.

No era la primera vez que las autoridades les entrevistaban por un caso de desaparición. En 2012, tras la desaparición de Luz del Carmen Miranda González, también se les hizo atestiguar por los hechos. Aracely, madre de la menor de entonces 13 años, ha contado que en aquella época, llegó junto con su familia a Jardines de Morelos a vivir en un edificio. En el departamento de arriba vivían Juan Carlos y Patricia, quienes convivían mucho con Luz, pues le vendían bisutería y otras alhajas, pero también con la familia, ya que comían juntos en algunas ocasiones y sus hijos jugaban con los de Aracely.

Cuando se reportó la desaparición de Luz del Carmen, Juan Carlos fue una de las personas que brindó su testimonio a la policía investigadora, e incluso, se mantuvo preguntando sobre los resultados de la investigación durante los casi cinco años que tardaron en decirle a Aracely y su familia que Luz había sido asesinada, y habían hallado su cuerpo sin piernas, aunque no sabían quién era el culpable. Un misterio develado esta semana cuando Juan Carlos aceptó haberla asesinado.

Cifras alarmantes

Los hechos recientes han vuelto a colocar la atención pública en este municipio que, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para y el Instituto Nacional de las Mujeres, recopilados para el informe La violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias 1985-2016, desde hace una década ha estado clasificado como uno de los 10 más peligrosos para las mujeres en todo el país debido a los altos índices de feminicidios ocurridos en su jurisdicción.

El reporte muestra que desde 2009 se han contabilizado, en promedio, 60 asesinatos de mujeres al año, aunque para 2015 hubo un repunte a 81, y en 2016, 59, además que uno de cada cuarenta asesinatos de mujeres en el país ocurre en Ecatepec.

La cifra oficial más reciente, dada a conocer por la FGJEM refiere que sólo han ocurrido siete feminicidios en este año, y que de 2011 a finales de septiembre se perpetraron 276 asesinatos de mujeres en el municipio, representando 15 por ciento del total de los acontecidos en el Estado de México.

Probablemente, en esas cifras no estén contemplados los restos hallados en Río de los Remedios, muy cerca de la colonia Jardines de Morelos, que desde el dragado realizado en 2014, hizo ver la gran cantidad de cadáveres depositados en el caudal ahora también nombrado como "la tumba de agua", donde, hasta la fecha, continúan apareciendo cadáveres de mujeres asesinadas con violencia.

En un principio, el gobierno mexiquense negó los hallazgos, e incluso, señaló que podrían ser restos de animales. Hasta el momento, se desconoce el número total de restos humanos encontrados.

O, tampoco se haya registrado el pánico social desatado en la colonia Ciudad Cuauhtémoc, también muy cercana a Jardines de Morelos, donde entre 2016 y 2017 hubo una oleada de asesinatos de mujeres, más de 10 al año, provocando que muchas mujeres optaran por evitar salir a la calle solas o por la tarde noche y dejarán de hacer parte de sus actividades para salvaguardarse.

Los hechos recientes han provocado organizaciones de diferentes partes del país como el Observatorio Ciudadano Nacional en contra del Feminicidio exijan una comisión especial para investigar los hechos o que familiares de posibles víctimas estén apostados a las afueras del penal de Santa María Chiconautla en espera de poder entrar a las audiencias y de observar que no haya una posible liberación de Patricia y Juan Carlos a través de un resquicio. Un miedo latente en el Estado de México, donde las autoridades no han cumplido la sentencia Mariana Lima de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para esclarecer el feminicidio que se intentó disfrazar de suicidio o han sido omisas durante 15 años tras el feminicidio de Nadia Muciño Márquez, dando el aval que uno de los culpables camine por las calles sin la menor preocupación.

Plaguicidas y derechos humanos

@leonardobastida | @OpinionLSR | @lasillarota


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