Opinión

Quién es el general Salvador Cienfuegos

Es tal vez el militar más condecorado por el gobierno de EU, lo que hace que sea más difícil entender sus supuestos nexos con narcotraficantes. | César Gutiérrez

  • 20/10/2020
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Después de la detención del General de División DEM Ret. y exsecretario de la Defensa Nacional Salvador Cienfuegos Zepeda, el día 15 de este mes y año, en el aeropuerto de los Ángeles, California, en compañía de su familia, las especulaciones de su detención y de los cargos por los que se le acusa, han causado un gran revuelo en México y el mundo. Pero, ¿en realidad saben quién es el general Salvador Cienfuegos Zepeda?

Como todo general mexicano, es egresado del Heroico Colegio Militar, asimismo cursó estudios en la Escuela Superior de Guerra, en el Colegio de Defensa, estudios en el extranjero, fue comandante de todo lo que se podía ser: sección, compañía, batallón, zona militar, región militar, del Heroico Colegio Militar. Ocupó cargos en la plana mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional como inspector y contralor general del Ejército y Fuerza Aérea mexicanos, fue oficial mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, para finalmente convertirse en el año 2012 en secretario de la Defensa Nacional en el gabinete del expresidente Enrique Peña Nieto.

Su mando se vio marcado por varios sucesos, pero en específico por la desaparición de los 43 normalistas estudiantes de Ayotzinapa y por los hechos ocurridos en Tlatlaya, en donde se acusó a tropas militares de haber abatido a presuntos delincuentes.

Pero Salvador Cienfuegos Zepeda es mucho más que solo Tlatlaya y Ayotzinapa. Él tenía una carrera militar amplia que forzosamente terminaría haciéndolo candidato natural a ocupar la titularidad de la Secretaría de la Defensa Nacional. Su mando se caracterizó por mano dura y reglamentaria, asimismo manejó siempre la ideología de que se debería modernizar al Ejército, por lo que aplicó las leyes y reglamentos militares a rajatabla, situación que al día de hoy sigue causando molestia e indignación al interior del gremio militar. Ejemplo de esto es la aplicación del artículo 154, párrafo segundo de la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, el cual habla de negar los contratos de reenganche a los soldados del Ejército que no hayan ascendido en un periodo máximo de 9 años, por lo que causarán baja del instituto armado.

De igual manera, por un capricho personal derivado de un altercado con un general retirado que ostentaba el grado de general de división en retiro, ocasionó que la SEDENA ordenara de un plumazo desaparecer el derecho ganado por los militares al pasar a la honrosa situación de retiro. Con la modificación a lo establecido por el artículo 27 de la Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas, se estableció que los militares que causaran baja del servicio activo, sólo ascenderían al grado inmediato para los fines del cálculo económico, y no así como lo establece la Ley de Ascensos y Recompensas del Ejército y Fuerza Aérea mexicanos o la Ley de Ascensos de la Armada de México; ya que no se tramitaría la patente correspondiente. Esto, fue notoriamente violatorio de todo derecho laboral y humano contra los elementos militares, por lo que se llevó a cabo una batalla legal entre los militares en retiro y sus abogados, entre los cuales me incluyo, y la Secretaria de la Defensa Nacional, misma que fue finalizada gracias al proyecto de resolución de otro personaje señalado por corrupción: el exministro Eduardo Medina Mora. Medina Mora siempre presumió su amistad con el General Cienfuegos, gracias a su proyecto se determinó que los militares en retiro, sin importar que la ley les concediera portar los grados e insignias del grado superior inmediato que se habían ganado, ese derecho sólo se vería reflejado con un reconocimiento económico, olvidando de un plumazo toda una vida de trabajo en el instituto armado; esto dejó una gran molestia entre el personal militar.

Es importante señalar también que el general Salvador Cienfuegos Zepeda, fue el último miembro de la cofradía del poder que tenía control absoluto en la Secretaría de la Defensa Nacional, la cual inició con el general Enrique Cervantes Aguirre en el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León. Hay que recordar que Cervantes Aguirre venía de pertenecer de otra cofradía de poder, que data desde los tiempos del general Marcelino García Barragán, y de los miembros de su ayudantía; no se pueden olvidar los ascensos meteóricos que tuvo y que lo terminaron preparando para ocupar la titularidad de la Defensa Nacional, siendo ese grupo autodenominado el sindicato, y que los últimos cuatro secretarios de la Defensa eran gente cercana, y del grupo de Cervantes Aguirre, quien inició con la supuesta idea de modernizar al Ejército Mexicano así como con los procedimientos de baja al personal militar que tuviera sobrepeso. Fue el primero que empezó con el cobro a dependencias, como PEMEX y CFE, por los servicios de vigilancia que el personal militar realizaba, y que era utilizado de forma discrecional sin ninguna regulación.

Esa cofradía del poder se turnaba los puestos de la Secretaría de la Defensa Nacional en su plana mayor haciendo uso discrecional de recursos, personal y mobiliario sin ninguna restricción, la única condición era que el que tuviera la posibilidad de ser DN-1, como se le denomina al titular de la Secretaria, tendría la obligación de cuidar y proteger a sus antecesores ante cualquier situación complicada o investigación que se pudiera suscitar. Recordemos que existe un decreto presidencial que ordena que el secretario de la Defensa, aun pasando a situación de retiro, será de por vida asesor del secretario de la Defensa Nacional que esté en funciones, otorgándoles un fuero de por vida para cualquier investigación o citación judicial, como lo pude comprobar personalmente. Durante años solicitamos la comparecencia del exsecretario de la Defensa Nacional Enrique Cervantes Aguirre y nunca pudimos conseguirla por ser considerado funcionario de alto perfil al ser asesor del secretario de la Defensa.

Por eso, en entrevista telefónica con las periodista Carmen Aristegui, en su programa de radio aproximadamente dos años atrás, cuando se dio a conocer la designación del General Luis Cresencio Sandoval, fui enfático al señalar que su nombramiento daba fin a la cofradía del poder que ha ostentado el control de las Secretaría de la Defensa Nacional por casi 30 años. El presidente de la República tuvo mucho cuidado en no escoger a nadie del círculo cercano del General Salvador Cienfuegos, además de que la imagen del general Cienfuegos en el Ejército estaba deteriorada por lo que ya hemos comentado, asimismo se tenían muchas inconformidades por que no hubo ningún aumento de sueldos en su mandato, pero sí un incremento en trabajo y obligaciones. Cabe recordar la famosa frase: “a mis soldados denles más trabajo pero no les aumenten los haberes, porque es aumentarles los vicios”. 

Por si fuera poco, siempre se señaló una serie de irregularidades, como que cada tres meses se mandaban a pintar todas las instalaciones de la SEDENA, pero lo curioso era que tenía que ser forzosamente con pintura de la marca COMEX, sin importar que la Secretaría tuviera fábrica propia de pintura. Mejor se mandaron a cerrar las instalaciones de dicha fábrica porque la orden era hacer compras millonarias y constantes a COMEX. También se comentó mucho el hecho del Tamaulipazo, que se trataba de los pagos que los gobiernos de los estados realizaban a la Secretaría de la Defensa Nacional por el movimiento de tropas a los estados que tenían problemas de seguridad y delitos de alto impacto. Este dinero se manejaba de forma discrecional por el titular de la secretaría y sin ningún control o rendición de cuentas, recordemos que no solo era el estado de Tamaulipas, también figuraban: Durango, Chihuahua, Michoacán, Sinaloa, Guerrero, entre un largo etcétera.

Bajo su mando fue cuando más militares fueron procesados y sentenciados en la historia moderna del país, lo que se vio manifestado en la baja moral que manejaba el personal militar. De igual manera, las disculpas públicas que realizó en el campo militar número uno por el video filtrado donde se muestran presuntas torturas a una mujer por parte de una policía federal y la participación de un elemento militar

La realidad es que en estos momentos en el gremio militar hay todos los sentimientos posibles, algunos están consternados, otros están incrédulos, otros más sorprendidos, algunos contentos, otros molestos y decepcionados. Sienten que esto afectará la relación de los elementos militares con la población en general, ya que se pierde credibilidad hacia la institución. Lo que el personal militar busca es tener empatía con la población, cosa que se ha buscado por muchos años. Todo el trabajo que se ha construido en estos años se va a la basura por acusaciones como éstas, al mismo tiempo se presta para muchas teorías conspirativas que he leído en redes sociales y medios de comunicación y que olvidan algo trascendental, este medio hay que vivirlo para entenderlo, de lo contrario no podrán hacer una análisis correcto, porque echan a volar la imaginación.

Es ridículo decir que en la detención del general Cienfuegos se debe a la confrontación histórica que ha existido entre la caballería y la infantería, o que el actual titular de la secretaría se quería deshacer de su antecesor porque seguía inmiscuyéndose en decisiones de la secretaría, y cosas por el estilo conspirativas. Para ser claros, estas teorías son carentes de toda lógica, por la simple y sencilla razón de que una detención como la ocurrida afectará la imagen de la SEDENA para toda la vida, incluso más que lo acontecido en el 68.

Es imposible pensar que la orden hubiera venido de la presidencia de la República, ya que el presidente sabe perfectamente que el Ejército y la Marina han sido el caballito de batalla de la 4T, y que un ataque a su imagen forzosamente perjudicará, principalmente, la imagen del Ejército que es su mano derecha, y siempre saca todos los proyectos y misiones encomendadas.

En este contexto ya hemos explicado quién es el general Salvador Cienfuegos Zepeda, su trayectoria, sus fallas, omisiones y pecados conocidos; sin embargo, después de la acusación realizada por los fiscales federales que lo relacionan con un grupo de narcotraficantes pertenecientes a una de las células de los Beltrán Leyva, ex socios del Cártel de Sinaloa, y que se le denominó como H-2, me parece increíble esta denuncia por la simple y sencilla razón de que no tendría necesidad de pactar con criminales, incluso de mediano perfil. Si en determinado caso hubiera querido manejar o controlar a un grupo criminal del narcotráfico, habría sido mucho más fácil hacerlo con cualquiera de los competidores de mayor perfil, o en último de los casos utilizar la infraestructura del Ejército para hacerlo.

Lo que más me sorprende todavía es que existe una investigación seria que inició hace más de 10 años, y que le impidió competir para ser secretario de la Defensa en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa. Es bien sabido de su amistad con varios políticos mexicanos como Eduardo Medina Mora, Murillo Karam y, el mismísimo expresidente de México, Enrique Peña Nieto. Cuando éste era gobernador del Estado de México y el general Cienfuegos comandante de la I región militar, esto le ayudó a sus intereses para su designación como titular de la SEDENA. Se sabe que tuvo la injerencia de su exjefe, el general Enrique Cervantes Aguirre, quien se movió en la cúpula priista para candidatear a Cienfuegos; pero todo esto no explica por qué comprometer todo lo logrado en una vida de trabajo por hacer negocios con narcotraficantes, sumado al hecho de que el general Cienfuegos es tal vez el militar más condecorado de la historia de México, y en el extranjero. Recordemos que al general Cienfuegos le tocó el centenario de nuestra independencia, y anduvo por toda la República recibiendo reconocimientos de los congresos estatales y el nacional. Es tal vez el militar más condecorado por el gobierno de Estados Unidos, lo que hace que sea todavía más difícil entender sus supuestos nexos con narcotraficantes. Aquí es donde se pone más interesante y que lo podremos comprobar en los días por venir, el golpe de su detención no es solo un golpe durísimo a la imagen del Ejército Mexicano y de nuestro país, es también un golpe al Ejército más poderoso del mundo, que es el de Estados Unidos de Norte América, ya que recordemos el general Cienfuegos tenía estrechos lazos de trabajo y coordinación con el gobierno de Barack Obama y su secretario de defensa, así como con la alta cúpula militar del vecino país del norte.

En los próximos días veremos ataques y defensas a las Fuerzas Armadas, no podemos olvidar que nadie puede ser juzgado hasta que no exista una sentencia que demuestre su culpabilidad; así como quiénes serán los militares que sean detenidos en los días por venir, sé que son por lo menos otros nueve nombres los que se manejan. Ya hemos visto que algunos han preferido huir por si las dudas.

Esta situación me recuerda mucho lo sucedido a lo acontecido por allá de 1997, con la detención de mi padre el general Jesús Héctor Gutierrez Rebollo, quien curiosamente semanas antes también había sido condecorado por el congreso de Estados Unidos de Norte América y la DEA, para terminar siendo acusado de proteger a un narcotraficante, quien por cierto él fue el único que lo detuvo en 1989, y entregó al subprocurador general de la República Javier Coello Trejo. Su aprehensión fue un acto de venganza por las investigaciones que mi padre realizó en contra de la familia del expresidente de la República Ernesto Zedillo Ponce de León por la relación de amistad y negocios que tenían su suegro y cuñados con los narcotraficantes Amezcua Contreras, reyes de las metanfetaminas y quienes lideraban el Cártel de Colima en su tiempo, y que varios medios de comunicación nacionales han dado a conocer en los últimos días.

Por último, quiero expresar toda mi solidaridad a la familia del general Salvador Cienfuegos Zepeda, ya que en carne propia viví el linchamiento público de la gente por mi calidad de hijo, dada la situación de mi padre y madre, no así con su yerno, quien ya está siendo investigado por todos los negocios que realizó con la protección de su suegro.

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