Opinión

¿Qué sucedió en Beirut?

La explosión no nuclear más grande de la historia. ¿Negligencia o atentado? | Fred Álvarez

  • 06/08/2020
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¡Pasadas las 18 horas del martes 4 de agosto la ciudad de Beirut, en Líbano se estremeció!

Pudimos ver vídeos en las redes sociales que muestran primero un incendio y luego dos grandes explosiones. Una de ellas levantó una enorme nube en forma de hongo, una imagen que para muchos pareció que el tiempo había regresado 75 años cuando, con el objetivo de ponerle fin a la Segunda Guerra Mundial, EU decidió lanzar dos bombas en territorio japonés. La primera fue un día como el de hoy –6 de agosto de 1945–, y cuya explosión mató a 66 mil personas e hirió a 69 mil en Hiroshima.

La explosión en Beirut derribó edificios, techos, destruyó autos y rompió ventanas, dejó la zona cero desolada. El diámetro del cráter creado por la explosión es de aproximadamente 124 metros, según un análisis de CNN de una imagen de satélite de Planet Labs, Inc.

La explosión fue tan fuerte que llegó incluso a sacudir ventanas en la isla de Chipre, en el Mediterráneo, a unos 160 kilómetros de distancia.

El mundo en ese momento se paralizó, todos lo vimos en las redes sociales, ¡No lo podíamos creer!

¿Cuál fue la magnitud de la explosión?

Según la BBC un equipo de especialistas de la Universidad de Sheffield del Reino Unido estima que fue del equivalente a entre 1,000 y 1,500 toneladas de TNT, un 10% de la magnitud de la bomba de Hiroshima.

Para el profesor Andy Tyas, que lideró el trabajo, afirmó: "Cualquiera que sea la carga precisa, lo que es incuestionable es que es la explosión no-nuclear más grande de la historia”. "Mucho más grande que las producidas por cualquier arma convencional", agregó.

Tyas explicó que su conclusión se basa en el análisis de videos y el tiempo que pasó desde la detonación y la llegada de la onda expansiva a lugares ubicados a cientos de metros.

¿Qué pasó en Líbano?

No sabemos aún los detalles, un dictamen científico toma tiempo. Fue de llamar la atención que las explosiones se generaron en un momento donde existe una profunda crisis económica provocada, en gran parte, por la pandemia del covid-19, y tres días antes del veredicto en el juicio por el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri en 2005, y que causaron la muerte de otras 21 personas, todas ellas inocentes.

En efecto, un Tribunal Especial para el Líbano de la ONU con sede en la Haya, emitirá el viernes siete de agosto su veredicto final en el juicio en ausencia de cuatro sospechosos del asesinato en coche bomba del ex primer ministro libanés Rafik Hariri. Ese crimen por el que primero estuvieron acusados cuatro generales libaneses prosirios, desencadenó una ola de protestas que forzó la retirada del país de las tropas sirias, tras una presencia de 30 años en este país.

Los acusados hoy, son miembros del movimiento chiita Hezbolá ("Partido de Dios”). Empero Hezbolá, niega cualquier implicación en el atentado, y se opone a entregar a los cuatro sospechosos a pesar de varias órdenes de detención del Tribunal especial.

En medio de ese ambiente hubo gran preocupación

Israel se apresuró a deslindarse de las explosiones según informó la cadena de la Knéset (Parlamento), al citar a fuentes estatales.

Previamente, el ejército israelí afirmó que no comentaría los informes de varios medios sobre un supuesto ataque con misiles lanzado contra Beirut; más tarde, Israel ofreció ayuda humanitaria.

La Liga Árabe con sede en El Cairo destacó en un comunicado la importancia de investigar lo sucedido y esclarecer la verdad, para que estos hechos no “exacerben” la crisis que ya atraviesa el país.

En ese sentido el grupo chiíta Hezbolá expresó en un comunicado que “la destrucción sin precedente y graves secuelas a nivel humano, sanitario, social y económico requieren que todos los libaneses y todas las fuerzas políticas y actores se solidaricen, se unan y trabajen para superar los efectos de esta desgracia cruel”.

Y quizá para calmar los ánimos el Ministro de Salud libanés Hamad Hassan explicó en un primer momento que las causas se debieron a “un barco que transportaba fuegos artificiales explotó en el puerto de Beirut”.

Sin embargo, horas después, el gobierno libanés precisó y determinó que la causa de explosión se debió a un cargamento de nitrato de amonio de 2,750 toneladas que tenían almacenadas en una bodega del puerto. El primer ministro libanés, Hasan Diab, prometió que no descansará hasta encontrar al responsable y “aplicarle el castigo máximo”.

Incluso se ordenó que funcionarios portuarios involucrados en el almacenamiento o custodia del material desde 2014 sean puestos bajo arresto domiciliario, y el gabinete en pleno anunció un estado de emergencia de dos semanas en Beirut.

Hay dudas de que una investigación de esa magnitud se haya dictaminado tan rápido. Por ejemplo, el gobernador de Beirut, Marwan Abboud no descarta un posible atentado. Esperemos que no, que sólo sea un terrible accidente. Pero nada es casual.

La primera pregunta es ¿a quién diablos se le ocurre tener casi 3 mil toneladas de explosivos sin custodiar? ¿Culpa de un burócrata? ¡Por Dios, es un asunto de máxima seguridad nacional!

Por cierto, cada hora que pasa los muertos y heridos van en aumento, hasta el mediodía del miércoles iban 135 personas fallecidas –muchos de ellos bomberos–, otras cinco mil están heridas y otras más están en calidad de desaparecidas.

Las explosiones han dejado a 300 mil personas desplazadas de sus hogares, sin contar con la crisis del covid-19, además que los daños materiales son grandísimos, algunos calculan entre 3 mil y 5 mil millones de dólares. Gran parte de Beirut está destruida o dañada.

Cuando vi las imágenes del Puerto de Beirut en la red social, de repente me pareció estar reviviendo aquel viernes 11 de septiembre de 2001 cuando vimos caer las torres Gemelas en Nueva York. ¿Qué pasó entonces? Nuestra generación vió en vivo la noticia de que el World Trade Center de Nueva York estaba siendo atacado. Eso no se olvidará jamás y la fecha le marca tiempo al tiempo…

Hoy el faro de Occidente está herido.

El papa Francisco ofreció sus oraciones por la tragedia “rezamos por el Líbano para que con el compromiso de todos sus componentes sociales, políticos y religiosos puedan enfrentar este momento trágico y doloroso, y con la ayuda de la comunidad internacional superar la grave crisis que está atravesando”.

El cardenal maronita y Patriarca de Antioquía y presidente de la Asamblea de Patriarcas y Obispos Católicos del Líbano, Béchara Boutros Rai pidió el apoyo de la comunidad internacional para hacer frente a la tragedia. “Beirut es una ciudad devastada. Una catástrofe la ha abatido a causa de la misteriosa explosión que se produjo en su puerto. Beirut, la novia del Oriente y el faro de Occidente está herida. Es una escena de guerra sin guerra. Destrucción y desolación en todas sus calles, sus barrios y hogares”, lamentó el purpurado. Agradeció a los países –como EU y Rusia– que han expresado su disponibilidad para ayudar, se han sumado Grecia, Irán, República Checa, Francia, Alemania, Reino Unido, la UE en su conjunto, Qatar, Canadá, Israel y otros más.

¿Y el gobierno de México?

Solo condolencias. Ayer reiteró la solidaridad, y por cierto agregó que "fue un accidente lamentable".

Abrazo solidario a la comunidad libanesa en México y el mundo, muchos de ellos son entrañables amigos; apoyemos al pueblo libanés a levantarse.

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