Los primeros diagnósticos, los costos y la ruta para la reconstrucción están claros. El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto sabe que la respuesta eficaz a la sociedad, luego de la tragedia, es la única opción posible.

Es lo políticamente conveniente


El saldo resultado de los sismos del 7, 19 y 23 de septiembre, es impresionante: 471 muertos. 12 millones de personas afectadas en 400 municipios de 12 entidades del país. Más de dos millones de damnificados. Daños en 16 mil escuelas, de las cuales se tienen que reconstruir 276. Más de 475 mil alumnos de 2 mil 896 escuelas tendrán que ser reubicados.

Hubo daños en más de mil 800 inmuebles de valor histórico


En Oaxaca, Chiapas y Morelos miles de habitantes viven una situación crítica, sin solución en el corto plazo. En 187 albergues aún permanecen más de 14 mil personas. Los centros de atención telefónica atendieron más de 11 mil llamadas de emergencia.

En Juchitán, 70 mil personas siguen en la calle


En varias decenas de municipios la situación no es mejor. Son más de 180 mil las viviendas dañadas en distintos grados. De estas, 50 mil tienen que ser reconstruidas. 24 mil 335 servidores públicos federales y locales se quedaron sin sedes para trabajar. En la #CDMX, la ocupación hotelera descendió hasta un 76%. 

La reconstrucción costará 48 mil millones de pesos


Aunque se ha registrado un descenso lógico y totalmente explicable en la cantidad de los apoyos que se reciben en las instituciones y centros de acopio, la solidaridad de la sociedad se mantiene. El apoyo internacional fue invaluable y digno del mayor reconocimiento. Pero la preocupación, el miedo y el estrés siguen presentes en millones de hombres y mujeres. Estas emociones también las padecen los millones jóvenes y niños, que no experimentaron en carne propia los terremotos de 1985.

Los planes de reconstrucción están listos


Los documentos y presentaciones que han hecho el Presidente @EPN y su equipo de colaboradores son serios y profesionales. En principio, inspira confianza saber que se está actuando en la dirección correcta. Sin embargo, no existe duda de que los planteamientos aún son insuficientes para recuperar la tranquilidad patrimonial, de empleo, salud, educación, seguridad que exige la gente afectada una vez que ha pasado la emergencia.

Debemos reconocerlo: los avances son importantes


Si bien los retos siguen siendo demasiados, los obstáculos que se enfrentan podrían incrementar la incertidumbre de muchos que no ven la forma, en el corto plazo, de mantener o recuperar las mejores condiciones posibles para hacer frente a otras situaciones de emergencia similar o peor a las que vivimos el mes pasado.

No se puede bajar la guardia en materia de prevención civil


En 32 años, el país —y de manera particular en la #CDMX— los avances fueron significativos. El trabajo realizado contribuyó a salvar miles de vidas. Pero también es claro que salieron a flote algunas deficiencias y nuevos problemas. La corrupción y la negligencia son culpables de una parte importante de la tragedia. Detrás de estas acciones hubo personas sin valores ni escrúpulos, que privilegiaron sus intereses personales, tanto económicos como políticos.

Para fortalecer la confianza, hay que poner freno a la impunidad


¿Dónde están los nombres, las investigaciones y los castigos a los responsables? ¿Cuántas carpetas de investigación están abiertas en las instituciones encargadas de impartir justicia? ¿Por qué hasta ahora este tema no parece ser una prioridad para las autoridades de gobierno en sus tres niveles?

Las investigaciones confirmaron las zonas de mayor vulnerabilidad


Además se descubrieron otras que pensamos que eran seguras, por ejemplo en Xochimilco, Tlalpan, o algunos municipios del estado de Morelos. Faltan los dictámenes precisos y las nuevas normas jurídicas para evitar los errores cometidos después de 1985 en colonias como la Roma y Condesa. También establecer la mejor ruta crítica y la actualización de los protocolos para que autoridades, sociedad y medios de comunicación tomemos en el futuro cercano las mejores decisiones.

Es cierto que México tiene el potencial para superar los nuevos desafíos


Pero los tiempos y acciones que se necesitan luego de la tragedia se cruzaron con los de la política. Está muy bien que el presidente de la República se haya reunido el martes pasado con un “grupo selecto” de columnistas, conductores y directivos de medios de comunicación para presentar un balance actualizado de los trabajos del gobierno federal para atender los daños.

La medida fue audaz y oportuna


El problema estuvo en que el evento se utilizó para ser parte proceso político de la sucesión presidencial. ¿Quién pensó que mezclar las acciones para hacer frente a los efectos de los sismos con la especulación sobre quién será el candidato del #PRI para la #Elección2018 era una buena decisión? ¿Acaso no había otros escenarios de comunicación igualmente útiles? ¿Conviene politizar la tragedia de esta manera, justo en el momento en que se plantea el plan para resolverla?


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