Opinión

¿Qué pasará con los Caballeros Templarios?

La captura de Servando Gómez Martínez, alías “La Tuta”, no puede ser vista como el final de los esfuerzos del Gobierno Federal por desarticular a los Caballeros Templarios.

  • 28/02/2015
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La captura de Servando Gómez Martínez, alías “La Tuta”, ocurrida el día de ayer en la ciudad de Morelia, Michoacán, representa un duro golpe a los Caballeros Templarios, los cuales han perdido en un lapso menor a un año, a prácticamente todos sus cabecillas. De hecho, la Tuta era el último de los líderes de los Caballeros Templarios, que tenía la capacidad de aglutinar a las diferentes células regionales de dicho grupo criminal. Debido a ello, no es descabellado plantear la siguiente pregunta, que será el hilo conductor del presente artículo: Ante la captura de Servando Gómez Martínez, ¿Qué cambios puede experimentar la estructura de los Caballeros Templarios?

 

Ante dicha interrogante, se pueden plantear al menos tres escenarios a manera de respuesta. Un primer escenario, es que se dará una lucha dentro de dicha organización criminal, en la cual alguno de los liderazgos regionales logrará hacerse con el control de dicho grupo criminal. Hay al menos tres candidatos que tienen posibilidades de disputar el liderazgo general de los Caballeros Templarios, que ha dejado vacante la Tuta, éstos son: Pablo Toscano Padilla “El Quinientos” o “El Quinini”, que es el jefe de plaza de la organización en el municipio de Lázaro Cárdenas y que también tiene influencia en los municipios de Arteaga y Tumbiscatío, Ignacio Andrade Rentería, alías “El Cenizo”, jefe de plaza en Uruapan y los alrededores, así como Fernando Cruz Mendoza, alías “El Tena”, jefe de plaza en el municipio de Calcomán.

 

También hay otros actores que tienen posibilidades de disputar el control de los Caballeros Templarios, los cuales se habían distanciado de la organización en los últimos meses por diferencias con la Tuta, como es el caso de Homero González Rodríguez, alías “El Gallito”, primo hermano de Nazario Moreno (Ex líder de los Caballeros Templarios), él cual desde hace unos meses opera de forma independiente en el sur de Michoacán, así como Nicolás Sierra Santana, líder del grupo conocido como los Viagras, los cuales se separaron de los Caballeros Templarios y ahora mantienen una alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación.

 

A pesar de lo anterior, es difícil que cualquiera de estos candidatos tenga la capacidad y los recursos suficientes para someter a los demás líderes regionales, ya que muchos de ellos tienen fuerzas similares, así que una lucha abierta entre facciones, sería desgastante para todos ellos. También es complicado que entre estos líderes regionales se pueda llegar a un acuerdo, para que uno de ellos asuma el control total de la organización, ya que entre ellos, hay problemas añejos que difícilmente se van a solucionar.

 

Otro escenario que es aún más probable que el primero, es que ninguno de los líderes regionales logre el control total de los Caballeros Templarios y que la organización tenga que experimentar un proceso de fragmentación prolongada, tal y como le sucedió al Cártel de los Beltrán Leyva, lo cual provocaría que dicha organización se dividiera en varios grupos de corte regional que lucharían entre sí por los territorios y por los negocios de los Caballeros Templarios.

 

Estas serían malas noticias para Michoacán, que podría experimentar el surgimiento de nuevos grupos criminales con características muy similares a las que hoy tienen los Guerreros Unidos o los Rojos, lo que podría provocar escaladas de violencia en varias regiones del estado, así como un incremento en los índices de delitos como: homicidios, secuestros, extorsiones, narcomenudeo y robo.

 

Ante dicho escenario, el Gobierno Federal se debe adelantar a los hechos, es decir, que debe trabajar a marchas forzadas para identificar a las posibles células de los Caballeros Templarios que están en posibilidades de independizarse, para así buscar su desarticulación temprana y evitar que éstas se vuelvan un problema mayor en el futuro.


Ya que de nada serviría que muchos municipios de Michoacán, Guerrero, Guanajuato y el Estado de México, se liberen del yugo de los Caballeros Templarios, si unos meses después éstos municipios vuelven a ser controlados por otras organizaciones criminales, como por ejemplo: el Cártel Jalisco Nueva Generación o los Viagras. Es decir, que el Gobierno Federal y los gobiernos estatales deben hacer esfuerzos importantes para que los espacios que dejan vacíos los Caballeros Templarios, no sean ocupados por otros grupos criminales.

 

Por último, el tercer escenario que se puede presentar, es que el proceso de fragmentación de los Caballeros Templarios sea más profundo que el que vivió el Cártel de los Beltrán Leyva, es decir, que se llegue al caso en que ni siquiera se puedan consolidar organizaciones regionales, de tal forma que las células delictivas de cada localidad se quedarían con nichos de mercado muy pequeños y territorios muy reducidos, lo que orillaría a muchas de estas células, a dedicarse al secuestro y a la extorsión, que serían las únicas actividades a su alcance.

 

Este escenario podría ser capitalizado por el Gobierno Federal, si éste plantea una estrategia que ataque a las células locales, ya que la capacidad de resistencia de éstas últimas sería muy limitada. Sin embargo, dicho escenario también puede ser capitalizado por las organizaciones criminales rivales, que ante la debilidad de las antiguas redes de los Caballeros Templarios, podrían buscar expandir sus territorios, de tal forma que el desmantelamiento de la estructura de los Caballeros Templarios no necesariamente se traduciría en una mejora en las condiciones de seguridad de Michoacán y otros estados aledaños.

 

En resumen, la captura de Servando Gómez Martínez, alías “La Tuta”, no puede ser vista como el final de los esfuerzos del Gobierno Federal por desarticular a los Caballeros Templarios, éstos siguen vivos, ya que aún hay muchas redes de dicha organización criminal con capacidad operativa, que pueden llevar a cabo actividades ilegales de forma independiente. Por ende, el arresto de la Tuta debe ser visto como una oportunidad para que el Gobierno Federal vaya por cada una de estas redes locales y busque su desarticulación definitiva. En este momento dichas redes son vulnerables y es el tiempo preciso para actuar en contra de ellas, ya que si se deja pasar la oportunidad, muchas de estas redes pueden independizarse y crecer hasta formar grupos con las características de los Guerreros Unidos y los Rojos, que después serán más difíciles de combatir.

 

Por tanto, el Gobierno Federal tiene una oportunidad de oro que no debe desaprovechar, ya que si logra convertir la captura de la Tuta, en el inicio de un proceso de desmantelamiento sistemático de las redes de los Templarios y en un proceso de reconstrucción del tejido social en los municipios de Michoacán, quizá se pueda llegar a presumir en un par de años, que se logró desmantelar a la organización que en algún momento fue el tercer grupo criminal más poderoso de México.

 

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@victorsanval