Opinión

¿Qué nos depara la #NuevaNormalidad?

Con la #NuevaNormalidad millones de personas tendrán que lidiar, muy pronto, con una cruda realidad. | José Antonio Sosa Plata

  • 21/05/2020
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El regreso a la llamada #NuevaNormalidad es un enorme reto político, económico y comunicacional. Habrá muchos cambios a los que tendremos que adaptarnos y acostumbrarnos, pero serán millones de mexicanas y mexicanos quienes recibirán un fuerte impacto negativo tan pronto se reincorporen a la vida fuera del confinamiento. Será una etapa en la que habrá que andar cuesta arriba.

Es un hecho que miles de familias seguirán sufriendo la muerte que ocasionó el covid-19 de sus seres queridos. El dolor, la sensación de impotencia y el recuerdo de las trágicas circunstancias de los decesos se quedarán por mucho tiempo. Pero la tragedia no termina aquí. Serán —ya son— muchos millones de personas quienes tendrán que enfrentar uno de los perores momentos de su vida por las crisis colaterales que ha provocado o acentuado la pandemia:

1.    Desempleo. Bank of America estima que se perderán 1.2 millones de empleos en nuestro país durante 2020, "luego de darse a conocer la pérdida de 555 mil 247 empleos en abril".

2.   Pobreza. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) informó que con la crisis se sumarán 10 millones de mexicanas y mexicanos en pobreza; a finales del año serán 70 millones.

3.   Clases medias. Los datos son confusos, pero de una u otra manera se ha golpeado la economía del 30% de nuestra población. Considerando los datos de los dos puntos anteriores, se puede hablar de millones de personas que verán afectados no sólo sus ingresos, sino su calidad de vida.

4.   Violencia contra las mujeres. Una encuesta reciente de Enkoll dio a conocer que un 23% de mujeres ha padecido algún tipo de violencia en su hogar. Nuevamente los datos no cuadran con las cifras oficiales. Lo que sí se confirma es que la violencia contra las mujeres se incrementó durante el confinamiento.

5.   Inseguridad pública. De acuerdo con la información del gobierno, durante la semana "más peligrosa" del covid-19 (8 al 14 de mayo) mataron a 532 personas. Esto significa que en este breve periodo cada 24 horas mataron a 76 personas. Por lo que se observa, los narcotraficantes y criminales siguen operando "sin miedo al covid-19 ni a la autoridad".

6.   Gestión de la emergencia sanitaria. A pesar de los buenos resultados que han logrado en todos los ámbitos del sector público, algunas de las acciones emprendidas han generado confusión, desconcierto y enojo de muchas personas: aplanamiento de la curva; cifras de personas muertas y contagiadas; contagios y muertes del personal de salud de los sectores público y privado; comunicación eficaz sobre qué, cuándo y cómo deben proceder los sectores prioritarios para el restablecimiento de la actividad económica; salud mental, etc.

7.   Enfermedades que se agravan por el contagio del covid-19: obesidad, sobrepeso, diabetes e hipertensión, enfermedades cardiovasculares, cáncer, tabaquismo, alcoholismo y otras adicciones.

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La gobernabilidad, la tranquilidad social y la confianza de la sociedad en el gobierno dependerán de la justicia con que se actúe y el control que tengan los gobiernos de las riendas en los temas anteriores. La sociedad —como nunca antes— espera y exige resultados, no propaganda ni promesas ambiguas. Lo que necesita ver son soluciones efectivas y concretas a sus problemas más urgentes.

En escenarios de crisis profundas y situaciones de desastre se puede y se debe recurrir a la retórica y a las herramientas más avanzadas de la persuasión. Sin embargo, las estrategias política y comunicacional tendrán que ajustarse a protocolos muy estrictos en los que se combinen adecuadamente las acciones concretas, los formatos de comunicación, las narrativas y los mensajes centrales para generar confianza en las audiencias objetivo.

El llamado a la responsabilidad ciudadana estará por encima de las decisiones autoritarias. Esta es la ruta por la que acertadamente ha optado el Gobierno de la República. Pero la decisión tendrá que ir acompañada de la congruencia, decir la verdad sobre lo que sucede, actuar con responsabilidad, profesionalismo y serenidad, además de cumplir con los compromisos a los que obliga la crisis. Estos son los valores fundamentales que deberán orientar su actuación en el escenario complejo de la nueva normalidad.

Consulta: Marcelo F. Ponce. Verdad y política de Hannah Arendt en la era de la posverdad. SSRN, 5 Julio 2018.

La gente estará muy atenta a la comunicación cotidiana del gobierno. En principio, para saber cómo proceder frente a las indicaciones de las autoridades económicas y de salud. Luego, para conocer las opciones que tiene frente a los problemas que más le agobian. Y, además, para estar enterada de los avances médicos contra el virus y reducir al máximo los riesgos de contagio.

En el escenario de la nueva normalidad, se abrirán varias ventanas de oportunidad. El secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, consideró necesario que la población no regrese a la normalidad anterior, al menos en algunos de los hábitos y estilos de vida que más daño causan a la salud. Sin embargo, la solución no dependerá sólo de la gente, sino de cambios profundos en algunas leyes y políticas públicas que afectarán importantes intereses económicos. ¿Estará dispuesto el gobierno a llegar en este tema hasta las últimas consecuencias?

Por si no lo leíste: Mexicanos no deben volver a la normalidad tras covid-19: Alcocer.

Si la respuesta es sí, ¿por qué no asumir el reto en otras decisiones trascendentes que hoy no parecen las más viables en la política económica del país? No se trata de cambiar la esencia de un proyecto con el que estuvo de acuerdo la mayoría ciudadana en las elecciones de 2018. Se trata de ajustarse a las exigencias de una realidad adversa y de crear un nuevo paradigma de soluciones, que en verdad logren reducir los fuertes impactos que están afectando a una parte muy importante de la población.

Adaptar el proyecto de Nación no será mal visto por simpatizantes y militantes. Mucho menos por la mayoría de la población. Si los indicadores más preocupantes se reducen en forma significativa, el apoyo y la legitimidad se recuperarán con cierta facilidad. Pero, ante la magnitud de las crisis, si el énfasis se pone en la comunicación política —y los resultados no se dan a la altura de las necesidades y expectativas— entonces la cruda realidad terminará debilitando también al gobierno en sus tres niveles.

Recomendación editorial: Gianni Vattimo. Adiós a la verdad. Barcelona, España, Editorial Gedisa, 2010.