¿Es un tirón impuesto por el gobierno de Donald Trump para arrinconar al país en materia de industria nacional? ¿legítima la colonización comercial? ¿arrincona el crecimiento de los productos de exportación? ¿busca mejorar los salarios mexicanos o anclarlos en la miseria como atracción de inversión?

¿Busca democratizar las relaciones laborales o imponer un modelo sindical, contratación colectiva y de justicia a las prisas?

¿Permitir a las petroleras privadas, dueñas de patentes, empresas de telecomunicaciones, de generación de energía eléctrica y otras más, poder demandar al gobierno de México ante tribunales internacionales en caso de incumplimiento?

No será extraño que haya jueces extranjeros que pretendan embargarnos en caso de un perjuicio que aleguen las santas multinacionales.

¿Encerrarnos en un comercio domestico trinacional y prohibir pactos con otros países? ¿de qué se trata?: legitimar la colonización comercial que ya padecemos.

A los representantes del gobierno mexicano, a los que se van y los que llegan, les urgía finiquitar el acuerdo comercial. Para atender las urgencias estadounidenses, a como diera lugar.

Para dar, como dijeron ellos, "certidumbre al país" (¿?); aunque fuera en un escenario más adverso, más regresivo, que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que sustituye al nuevo acuerdo.

Con las presiones que recibían de los colaboradores de Trump, los funcionarios mexicanos hasta parece que dejaron los zapatos olvidados en el hotel donde se hospedaron, que es lo de menos, desairaron la pausa para analizar todos "los detalles" (donde se esconde el diablo) con el enviado del nuevo gobierno que llegó de última hora, para solo ocuparse de los pendientes, unos cuantos le dijeron.

¿Y la soberanía mister Luis Videgaray and mister Ildefonso Guajardo, la conocen?, seguro que no.

Con la urgencia de acabar las sesiones, los enviados gubernamentales mexicanos, dejaron la dignidad olvidada en un sillón. Que les importa.

Hasta la imposición del nombre de un acuerdo comercial aceptaron, no en orden alfabético de cada país, como se acostumbra en la diplomacia, sino el de Estados Unidos, en primer término, para que sepan quién manda, luego el de México por aceptar su renegociación (se escribe: sumisión) y el de Canadá al final, por retardar su firma.

El acuerdo lo bautizaron como USMCA (United States-Mexico-Canada Agreement), aceptando el capricho del presidente Donald Trump para que el nombre de su país se impusiera en primer lugar. Es lo de menos, dijeron, pero fue el sello de claudicación.

Nos tenemos que acostumbrar a llamarle USMCA (una cadena al pie) al acuerdo comercial del norte, porque ni nombre en español se les ocurrió asignarle. ¿Para qué? si el comercio y sus reglas se escriben en inglés. Los funcionarios mexicanos le llaman USMCA y no Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá.

Nunca trabajaron simultáneamente los negociadores un texto en español para evitar malentendidos. Entregaron al Senado primero una "síntesis" del acuerdo y cuando tuvieron el texto final, en inglés, lo dejaron en un buzón: ....a ver si le entienden, nosotros ya nos vamos...

¿Qué le dejan al Senado de la República? Una monserga para estudiar y analizar, sobre acuerdos consumados. Ellos, los senadores, están en la disyuntiva de aceptar el acuerdo tal como está o rechazarlo, total o parcialmente, por las afectaciones a la soberanía nacional.

De rechazarlo se les vendrá el mundo encima (el financiero internacional) y se amenazará con la devaluación de la moneda y la caída del sistema económico.

Si toman su papel de no validar, seguro marcarán un hecho sin precedentes del rechazo de este acuerdo en defensa de la Soberanía de nuestro país. Un gran dilema.

¿Qué diablos es el USMCA?: una cadena que nos esclaviza...

40 puntos del capítulo laboral del USMCA

@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota



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