Opinión

Puebla: el fracaso de la alianza PAN-PRD

Lo que tiene que hacer la izquierda es construir su propia alternativa, su propia identidad, su propio referente sin alianzas con el PRI ni con el PAN.

  • 27/07/2014
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El gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, pasará a la historia por la muerte de José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo, niño de 13 años fallecido durante el desalojo de la autopista de Atlixco. El enfrentamiento entre policías y manifestantes se dio en el contexto de la aprobación de la llamada Ley Bala.

 

Criticada desde un inicio por organizaciones defensoras de los derechos humanos y por opositores a Moreno Valle esta ley autoriza la represión a las manifestaciones pacíficas y fue pensada como respuesta a las muestras del descontento juvenil en ese estado. Nadie oyó las críticas. La Ley Bala fue aprobada prácticamente sin debate y ante el desinterés de la gran mayoría de los legisladores locales.

 

En otras partes del mundo, la muerte del niño sería suficiente para provocar la dimisión del gobernador. Sin embargo, eso no ocurre en este caso. El gobernador Moreno Valle sintetiza en su biografía política el maridaje perverso de los partidos tradicionales. Sus inicios en la administración pública fueron en el PRI, luego saltó al PAN y, finalmente, llegó a la gubernatura de Puebla gracias a una alianza entre PAN y PRD.

 

Cuando en el interior del PRD se discutía la posibilidad de hacer estas alianzas que muchos calificaron como "anti natura", sus impulsores hablaban de que sólo así se podría sacar al PRI del gobierno de Puebla, que eso era lo importante. Del otro lado se argumentó que una alianza con el PAN y Moreno Valle no garantizaban la transformación del estado.

 

Finalmente, Moreno Valle logró el triunfo electoral abanderado por la derecha y la izquierda pero eso no significó un cambio para bien de la sociedad poblana. El perfil de su gobierno no es muy distinto al de los gobiernos del PRI y la Ley Bala es el mejor ejemplo. Paradójicamente en Puebla se fue el PRI para que siguiera gobernando el PRI. El tricolor es más que unas siglas. Es una cultura del ejercicio del poder. De nada sirve echarlo de los gobiernos si quien quede en su lugar lleva consigo la misma visión.

 

Todavía recordamos las encendidas y entusiastas palabras de dirigentes y gobernantes del PRD que decían que esta alianza del PRD y el PAN y esa candidatura significaban el cambio en Puebla y en el país. Duele decir y más en este caso que la historia nos dio la razón. La alianza PAN-PRD no sirvió para nada, no renovó al país. Sólo recicló al viejo régimen. Lo dijimos en aquel entonces y lo repetimos ahora: lo que tiene que hacer la izquierda es construir su propia alternativa, su propia identidad, su propio referente sin alianzas con el PRI ni con el PAN.

 

@martibatres

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