Al calor del momento tan delicado que se vive en México, hay muchos que se esfuerzan en hacer parecer que en nuestra nación no existen hoy por hoy, propuestas exitosas que estén transformando la realidad en beneficio de los ciudadanos y que todos los políticos, sin excepción, sólo piensan en su beneficio y forman parte del odiado leviatán gubernamental, los mismos que no paran en recursos para emprender la "Bellum omnium contra omnes” (Hobbes), sembrar discordia a diestra y siniestra provocando el río revuelto, para pescar a destajo electoralmente; claro sin poner a debate en serio los planteamientos legislativos y de gobierno, si los hubiere.

 

La confusión se ha ido sembrando ya desde hace un buen tiempo y desde la propia izquierda: Por lo menos en tres ocasiones he escuchado a actores políticos destacados del ala progresista incurrir en un grave dislate conceptual; gracias supongo a los "asesores" que al vapor y en búsqueda de ornato para los discursos, no hacen más que googlear frases en la red y en mi opinión, han vendido ¡a la propia izquierda!

 

También está presente en la izquierda, la pauperización del discurso político vía el abuso de los adjetivos como método de simplificación de la realidad "mafia", "rateros", "innombrable", etcétera, la simplicidad (que no sencillez), atrapa fácilmente la indignación de las personas y una vez que se enganchan, no hace falta profundizar ni aportar pruebas, el discurso se vuelve total y por tanto irrebatible.

 

La magnitud de la pobreza, la desigualdad y la injusticia que se vive en México no admite más el discurso adjetivado, carente de proyecto claro y de metas asequibles para lograr la revolución pacífica y transformadora de la economía y la política, usadas en beneficio de la comunidad.

 

La #CDMX, ha sido el vivo ejemplo de que transformar la realidad es posible, nadie habla de perfección aclaro; no es un proyecto exento de errores, pero puestos en la balanza y a la luz de los datos disponibles, sí constituye el proyecto integralmente más exitoso en México.

 

Es un proyecto con una innegable orientación social, de avance de libertades, de conceptos innovadores, no sólo reconocido por los actores políticos necesariamente provenientes del pensamiento de izquierda, sino inclusive, por quien detenta una de las mayores empresas que han revolucionado desde la informática a la sociedad entera.

 

Bill Gates, quien en su mensaje anual 2014 hablando de las enormes diferencias entre las sociedades de Occidente señaló:  

 

“Años más tarde pude constatar esa disparidad con mis propios ojos en mis viajes por el mundo. Melinda y yo visitamos la ciudad de México en 1987 y nos sorprendió la pobreza que encontramos. La mayoría de hogares no disponían de agua y había personas que debían recorrer largas distancias en bicicleta o a pie para llenar garrafas de agua. Nos acordamos de lo que habíamos visto en partes rurales de África. El tipo que dirigía la oficina de Microsoft en la ciudad de México mandaba a sus hijos a los Estados Unidos para que se sometieran a chequeos regulares, pues quería asegurarse de que no enfermaban a causa de la contaminación”.

 

“Desde entonces, la ciudad ha experimentado un cambio impresionante. Hoy en día el aire es tan limpio como el de Los Ángeles (no es gran cosa, pero desde luego supone una mejora respecto a 1987). La ciudad cuenta con rascacielos, carreteras nuevas y puentes modernos. Y sí, todavía quedan barriadas y bolsas de pobreza, pero en general, cada vez que voy de visita pienso: 'Caray, la mayor parte de la gente que vive aquí es de clase media. Menudo milagro'”. Leer más

 

No se trata de hacer numeralia, simplemente quienes participamos en la transición democrática de 1997 y hemos sido parte de las administraciones perredistas, somos ciudadanos y gozamos de libertades plenas, mejor movilidad, equidad, participación ciudadana, cultura y por qué no decirlo, seguridad y justicia social.

 

@raulflorescoy

 

 

 



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