Opinión

Propuestas frente a la crisis ambiental

El libro Crisis ambiental en México surge como una herramienta para construir una agenda ciudadana ambiental. | Leonardo Bastida

  • 02/11/2019
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En los últimos años, el tema del daño al medio ambiente ha comenzado a cobrar relevancia en diferentes ámbitos de la sociedad, aunque no ha sido retomado de la misma manera en las agendas políticas, pues su ausencia ha sido notable, señalan las decenas de investigadores participantes en el libro Crisis ambiental en México. Ruta para el cambio, coordinado por Leticia Merino Pérez, titular del Seminario Universitario de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Presentado la semana pasada, el texto deriva de un ejercicio realizado con motivo del proceso electoral federal llevado a cabo en nuestro país, en el que, decenas de especialistas de diferentes áreas elaboraron una agenda ambiental para que fuera tomada en cuenta por las y los candidatos a los diferentes puestos de elección popular, así como entablar un diálogo con los mismos.

A poco más de un año de la presentación de esta agenda ambiental y con la finalidad de brindar mayor fundamentación y elementos para la comprensión de los múltiples problemas socioambientales presentes en México, el libro surge como una herramienta para construir una agenda ciudadana ambiental en aras de la conservación y la sustentabilidad.

De esta manera, se abordan áreas consideradas como clave para plantear soluciones en cuanto al uso de recursos naturales: formas del uso y gestión del agua; biodiversidad; agrobiodiversidad; bosques, costas y mares; energía; actividades extractivas; agricultura, suelos y seguridad alimentaria; condiciones de los ecosistemas y recursos naturales que los sustentan, y garantía del derecho humano al medio ambiente.

A manera de introducción, Merino recuerda que ha existido una debilidad histórica por parte del Estado para atender las cuestiones relacionadas con el medio ambiente, entre ellas, el uso de territorios y recursos naturales, la poca regulación de las actividades económicas con una perspectiva de justicia social y la falta de políticas de protección a los ecosistemas y recursos.

Reflejo de lo anterior fue la transformación del campo mexicano y los recursos naturales, que, en gran parte, dejaron de ser custodiados por los pueblos indígenas y campesinos por siglos, en aras de la promoción del desarrollo industrial y la agricultura de exportación, impactando en la contaminación de los suelos, la biodiversidad, el descontrol de precios, la quiebra del sector campesino y la dependencia de este sector de las tecnologías, relegando el saber popular.

Sumado al impacto ecológico derivado de la instalación de pozos petroleros o de la introducción de ganado en zonas selváticas y la desestabilización provocada por la reforma a la tenencia de la tierra en la década de los 90, permitiéndose la compra venta de las tierras ejidales, y a la apuesta por la industria del petróleo y los hidrocarburos, visión que permanece hasta el día de hoy.

Sin dejar de lado que pese a que México ha sido uno de los países que más convenios internacionales en la materia ha firmado y ratificado, existen sembradíos con semillas modificadas, se han devastado áreas naturales, se han modificado leyes nacionales de manera ambigua, se han otorgado centenas de licencias para la explotación frenética de yacimientos mineros, muchas de ellas a cielo abierto, con prácticas de fracking, y se han impulsado los monocultivos de soya transgénica, aguacate y palma africana.

El libro estará disponible próximamente en formato digital en el sitio web del Seminario Universitario de Sociedad Medio Ambiente e Instituciones y representa una oportunidad para obtener información, basada en evidencia científica, sobre rutas de cambio con respecto a la ilegalidad en el aprovechamiento forestal, los problemas de movilidad y contaminación, falta de inversión en energías renovables, agotamiento de las pesquerías, destrucción de manglares, agotamiento de los hidrocarburos, erosión de los suelos, falta de acceso al agua de calidad, pérdida de ecosistemas, y por ende, la violación al derecho humano al medio ambiente, requisito indispensable para una vida digna.