Opinión

¿Prohibido debatir?

La democracia y el debate son dos conceptos que están totalmente vinculados. Si se imponen límites al diálogo abierto, se atenta contra la libertad de expresión

  • 22/02/2018
  • Escuchar

La decisión del Instituto Nacional Electoral (#INE) de prohibir los debates entre precandidatos a cualquier cargo de elección popular durante el periodo de #intercampañas ha generado —otra vez— críticas y desacuerdos.

¿Qué necesidad?

¿Qué necesidad había de tomar una decisión así? La medida aplica para todos los medios de comunicación, incluidas las plataformas digitales y redes sociales. Sin embargo, el Consejo General aprobó que los precandidatos sí podrán debatir temas generales con académicos, investigadores, analistas o conductores, siempre y cuando no hagan llamados expresos al voto “porque serán sancionados”.

En otras palabras, “sí, pero no”

¿Alguien lo entiende? La libertad de expresión y el derecho a la información se ponen nuevamente en entredicho. Si el #debate es uno de los pilares de la democracia, ¿por qué limitarlo, restringirlo o sancionarlo en tiempos de intercampañas? ¿Acaso los precandidatos no tienen la capacidad y la madurez para no pedir el voto cuando están presentes sus adversarios, más aún si saben que hacerlo puede poner en riesgo su candidatura?

Te sugerimos leer: ¿Por qué los debates en EU son tan atractivos?

Como si el debate se limitara a los formatos oficiales y formales que están bajo la responsabilidad de la autoridad electoral. ¿Cuál es el problema de permitir a cualquier medio de comunicación la posibilidad de organizar uno cuando lo considere conveniente? Si la única restricción es que los participantes no soliciten de manera expresa el voto, ¿no era suficiente con mencionar la regla al inicio de cada evento?

Por donde se vea,

La medida es contradictoria y absurda

En un país donde la desconfianza ha generado una de las legislaciones más complicadas a nivel internacional, el  #debate debería ser uno de los formatos más interesantes de las campañas. Además de tener la enorme virtud de que puede reducir los elevados costos que hoy tienen las campañas, el formato podría ser una de las mejores opciones para incrementar el interés de la ciudadanía y ayudarla a tomar decisiones más firmes y mejor fundamentadas.

El miedo y la inseguridad de muchos políticos han impedido consolidar una cultura del debate. Y el #INE no está contribuyendo a trabajar en este sentido, sobre todo si partimos de la base que le dan sus valores y principios rectores:

Todo el personal del INE debe velar por el interés de la sociedad y por los valores fundamentales de la democracia


Está claro que los precandidatos acatarán la resolución. No tienen otra opción. Pero, si queremos avanzar en serio, las y los consejeros aún tienen la oportunidad y el tiempo de reconsiderar. La razón es inobjetable: los debates electorales son un derecho de la ciudadanía y un deber de los aspirantes a cualquier cargo de representación.

Te sugerimos leer: Pide Meade a INE “revocar” decisión de prohibir debates

Hasta ahora el #PRI ha dicho que impugnará la prohibición. Es la respuesta lógica para un precandidato a la Presidencia de la República que está ubicado en tercer lugar en la mayoría de las encuestas. En contraste, los precandidatos que se sienten ganadores se mantendrán con toda seguridad en la comodidad de seguir por la ruta de la comunicación vertical y unilateral, pensando que es lo que más les conviene.

¿Hasta cuándo comprenderán el enorme valor que el debate les aporta a todos?

¿Hasta cuándo se acabará con los temores y los prejuicios? Por supuesto que el ganador de un debate tiene el potencial de incrementar un poco la intención de voto en su favor. Esto es muy útil cuando se va perdiendo o los números de las encuestas están muy cerrados. Pero también ofrece a los punteros la posibilidad de mantener o consolidar su ventaja. La clave del éxito está en la calidad de sus estrategias y en la necesidad ineludible de prepararse y entrenarse a fondo.

Lee también: #Intercampañas, ¿tiempo de simular o corregir?

@sosaplata | @OpinionLSR | @lasillarota

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.