Opinión

Programa Nacional de Derechos Humanos

El riesgo de que sólo se realicen acciones dispersas y poco efectivas. | Edgar Cortez

  • 18/12/2020
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Los programas nacionales de derechos humanos (PNDH) son una herramienta de política pública que busca organizar las acciones de un Estado para avanzar en el cumplimiento de todos los derechos para todas las personas y comunidades.

Estos programas se originan en un compromiso internacional asumido en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de la ONU en 1993.

El primer PNDH en México se elaboró en el último periodo del gobierno de Ernesto Zedillo y luego uno respectivamente durante los tres gobiernos posteriores. En total cuatro PNDH, que en conjunto han resultado intrascendentes, al grado que llevamos un buen número de años sumidos en una crisis de derechos humanos.

Aunque el actual PNDH se presenta como el resultado de un amplio proceso de participación, la realidad no fue así. Durante los primeros meses de 2019 hubo una serie de reuniones para establecer características y posibles contenidos del programa, luego durante el segundo semestre se realizaron varios foros para tratar temas específicos con presencia de víctimas y organizaciones civiles.

Posteriormente los participantes conocieron un primer borrador, que era sumamente insatisfactorio y frente al cual se hicieron números comentarios. Después de esto, no se volvió a saber nada del PNDH, hasta su presentación.

El PNDH refleja poco del proceso de diálogo. Un ejemplo fue lo que pasó con el tema de justicia transicional. El 14 de septiembre de 2018 un grupo de organizaciones de víctimas, de derechos humanos y de expertos y expertas le presentaron al presidente López Obrador una agenda de justicia transicional. En esa ocasión el presidente se comprometió públicamente con la misma.

A partir de ahí se mantuvo un proceso de diálogo con la Secretaría de Gobernación para concretarla. Durante el proceso se informó a las organizaciones civiles que se haría un anuncio sobre justicia transicional en el discurso de toma de posesión del presidente, lo que no sucedió. Luego se dijo que se haría el 10 de diciembre de 2018, lo que tampoco pasó. Finalmente se informó que el tema estaría en el PNDH.

Durante el proceso hubo un foro sobre este tema con numerosas propuestas que se realizó en septiembre de 2019, buscando que la justicia transicional fuera el eje principal de la política de derechos humanos. Finalmente, lo que uno encuentra al respecto en el PNDH es una línea que dice: Analizar y, en su caso, implementar mecanismos extraordinarios para el esclarecimiento de la verdad, el acceso a la justicia, la reparación y la no repetición.

Situaciones similares pasaron con otros temas.

El PNDH acierta en el diagnóstico pues reconoce la crisis de derechos humanos y la necesidad de cambiar dicha situación, pero al proponer cómo hacerlo lo que se encuentra es una enorme cantidad de acciones propuestas sin ningún tipo de prioridad. El riesgo es que sólo se realicen acciones dispersas y poco efectivas.

Otro aspecto positivo es la inclusión de indicadores para evaluar los resultados. Lo que falta saber es cómo y quién hará la evaluación.

Como ya mencioné los anteriores PNDH fueron intrascendentes, ojalá éste empiece a revertir la crisis de derechos humanos.

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