Opinión

Problemas de los partidos y de los independientes

Los partidos políticos saldrían reprobados en las urnas.

  • 05/06/2016
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Los problemas de la administración pública no sólo se ciñen a los políticos impulsados a un cargo de elección por los partidos políticos. También los candidatos a gobernantes independientes los tienen.

 

Con una deuda pública de más de 90 mil millones de pesos (mdp), hace unos meses asumió como gobernador de Nuevo León (NL), Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, quien venció en las elecciones pasadas a la candidata del PRI en ese estado, Ivonne Álvarez.

 

El gobernador Rodríguez Calderón tendrá que negociar con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el pago de la deuda pública, por una parte, y pondrá en tela de juicio a la administración de su antecesor, en medio de fuertes señalamientos de corrupción.

 

Una gran mayoría de las demandas ciudadanas se centra en el rubro de la seguridad, en el que Nuevo León puso su confianza en un modelo basado en la profesionalización de su seguridad pública así como el establecimiento de una unidad antisecuestros y de acuerdo a la Procuraduría de Nuevo León, de 2 mil tres secuestros en 2011 la cifra se redujo a sólo 719 en 2013.

 

El reto del gobernador de Nuevo León es conservar y aminorar los índices delictivos, así como devolver la confianza a la ciudadanía en las instituciones de gobierno. En lo que va de su gobierno, ha tenido dos crisis en las cárceles; en una de ellas hubo 43 muertos por el control del penal y hace unos días, otro motín causó heridos graves, ambos en Topo Chico. De continuar esta tendencia, éste será el talón de aquíles de su administración, y lejos se encuentra la valoración para su postulación como candidato ciudadano a la presidencia de la República.

 

Por lo que toca a los candidatos a las 12 gubernaturas que se disputarán el domingo 5 de junio, han sido campañas en las que la propuesta ha sido superada por la guerra de acusaciones por ver quién es más corrupto, que su contrincante. Sorprende ver la capacidad de investigación que lleva a los candidatos y sus equipos de campaña, a indagar su actos en territorio nacional o en el extranjero, así como desde su primer círculo familiar hasta varias generaciones de su ascendencia o la de sus cercanos colaboradores.

 

Aparecen como dueños de unos cuantos cientos de miles de pesos, quizás algunos millones de pesos, y sus cónyuges, hijos, hermanos o padres, dueños de verdaderas fortunas y emporios en sus ciudades o con departamentos en el extranjero, como en Miami, New York, Paris, Madrid y alguna otra ciudad europea, cuando creen que comiendo un taco de frijol con gorgojo son acreedores a la conmiseria del voto.

 

No sólo eso. En algunos casos ha salido a relucir que sus planes y programas de gobierno, son una vil y absurda copia de algún académico o de un programa de gobierno ya explotado, en un desesperado intento por ganar las mejores propuestas de un tercero que la ideó.

 

Algunos candidatos impulsados por sus gobernadores o sus dirigencias nacionales, que más que esperanza transmiten desánimo. Otros candidatos que los persigue su nefasto pasado corrupto, que no ven la hora que el OPLE les dé su constancia de mayoría para escaparse del brazo de la ley.

 

En el caso de los candidatos independientes que disputarán un espacio en el constituyente que redactarán la constitución de la ciudad de México, pues no seamos ingénuos y veamos que además de sus propias candidaturas, los partidos políticos impulsaron algunos cuadros con simpatía político partidista, con el objeto de restar votos a ciudadanos.

 

Además algunas propuestas son chambonas, mediocres y populistas, en el que los mensajes cargados con “ellos son son los corruptos”, pero “yo sí sé gobernar”, aburren a un electorado fastidiado de promesas absurdas e incumplibles.

 

El presunto secuestro en Tamaulipas del futbolista Adrián Pulido y la sospecha de un montaje por lo burdo de su liberación y rescate por la autoridad; los malos tratos cuando les cortaron el cabello con tijeras que sufrieron maestros en Chiapas, por citar algunos, son unos ejemplos de distractores que abonan a la desinformación y la confusión.

 

Ese mismo dedo flamígero con el que los candidatos acusan a su contrincantes, es el que la ciudadanía hace recaer sobre ellos, cuando son descubiertos en turbias y mezquinas maniobras para ocultar corruptelas.

 

Al final, los partidos políticos saldrían reprobados en las urnas por sus electores, y con esto, el avance de los candidatos más identificados con las causas ciudadanas, y que en alguna ocasión de su vida política, los institutos a los que pertenecieron olvidaron impulsar la agenda con temas ciudadanos.

 

@racevesj

@OpinionLSR