Opinión

“Primero los pobres”. El engaño detrás del eslogan (I)

Opacidad en la disposición de recursos para programas prioritarios; ausencia de reglas de operación. | Adolfo Gómez Vives

  • 28/12/2020
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“Por el bien de todos, primero los pobres” es el eslogan que Andrés Manuel López Obrador utilizó como idea-fuerza para la difusión sintética de su ideario, a partir de la campaña a la jefatura de gobierno del Distrito Federal, en el año 2000.

Desde su arribo a la presidencia de la República, sus principales programas fueron diseñados en aparente concordancia con aquella idea. Así surgieron: Jóvenes Construyendo el Futuro (JCF), Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores (PBPAM), Sembrando Vida (SV), entre otros.

En el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2019 —el primero votado por una Cámara de Diputados de mayoría morenista— se contemplaron recursos para estos tres programas, por la cantidad de 199 mil 787 millones, 583 mil 532 pesos, que representan el 3.42 por ciento del total del presupuesto autorizado para ese ejercicio fiscal; recursos que equivalen al 160.7 por ciento del presupuesto destinado al ramo 12 Salud o al 65 por ciento del ramo 11 Educación.

Casi el 62 por ciento de los recursos autorizados para el programa Jóvenes Construyendo el Futuro habrían de ser ejercidos por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, mientras que el restante 38.2 por ciento lo serían por la Secretaría de Educación Pública, según lo establecido en el PEF.

Durante 2019, dicho programa no contó con Reglas de Operación, por lo que su disposición fue discrecional. Éstas fueron publicadas en el Diario Oficial de la Federación hasta el 10 de febrero de 2020, pero para regir los recursos del presupuesto 2020.

En el caso del programa Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, los recursos autorizados ascendieron a 170 mil 581 millones, 833 mil 537 pesos; recursos ejercidos en su totalidad por la Secretaría de Bienestar. La misma dependencia ejerció los dineros presupuestados para el programa Sembrando Vida, que ese año ascendió a 499 millones 999 mil 995 pesos.

Este último programa operó en 2019 con lineamientos publicados el 24 de enero de 2019 y reformados el 16 de julio de ese año. Nuevamente, sus Reglas de Operación fueron publicadas hasta el 30 de marzo de 2020, pero para normar los recursos autorizados en el PEF en relación al ejercicio fiscal del año que termina.

Para el ejercicio fiscal de 2020, los recursos autorizados para los programas insignia de López Obrador se incrementaron a más del doble respecto del presupuesto 2019. En suma, alcanzaron los 418 mil nueve millones 394 mil 942 pesos, a pesar de que el presupuesto 2020 autorizado únicamente se incrementó en 4.62 por ciento respecto del ejercicio inmediato anterior, lo que supone la distracción de recursos de otros ramos, para la atención de dichos programas.

En el Análisis de los programas prioritarios al primer año de la administración 2018-2024, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), señala que éstos “han experimentado dificultades para definir con claridad el problema público al cual buscan dar solución, ya que sólo 6 de los 17 programas prioritarios establecen con precisión este elemento en su objetivo central”.

Asimismo, el Coneval precisa que algunos de los programas prioritarios, como es el caso de Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, “no presentan información que permita conocer su avance en la atención de su población objetivo”.

El mismo documento señala que el programa Jóvenes Construyendo el Futuro atendió a un millón 331 mil 240 jóvenes, por parte de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, lo que representó el 57.9 por ciento de su población objetivo, mientras que la SEP becó únicamente a 300 mil jóvenes. En 2020, la SEP ya no recibió recursos para dicho programa.

El porcentaje de cobertura de Jóvenes Construyendo el Futuro fue el más alto de la totalidad de los programas insignia del gobierno de López Obrador. Sin embargo, no existe forma alguna de determinar el grado de eficiencia de la capacitación que han recibido estos jóvenes, ni existe manera de probar que éstos han sido contratados en un trabajo permanente.

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