Opinión

Porfirio Muñoz Ledo

El político mexicano cuya dieta básica ha sido a base de sus propios correligionarios. | Guillermo Sesma

  • 20/10/2020
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Porfirio el caníbal no es el nombre artístico de un luchador de los cincuentas, es la preferencia alimentaria de Porfirio Muñoz Ledo. Hombre de extensa trayectoria política cuya característica ha sido que su dieta básica ha sido básicamente y durante décadas la de sus propios correligionarios. Después de muchos años en el PRI, ocupando altos puestos políticos antes de su rompimiento se volvió antropófago. 

Muchos pueden respetar sus andanzas políticas, pero lo innegable es que sus avances políticos han sido fundamentados en su dieta básica de sus “amigos” o correligionarios

Haciendo un poco de historia, Porfirio, un gran tribuno por su gran dialéctica fue en un par de ocasiones precandidato del PRI -partido al que hoy detesta- a la presidencia de la República. Dentro del PRI tuvo altos puestos públicos, destacados sin duda, su juventud y vitalidad le ayudaban a ser un aguerrido político de altas miras. Como representante de México en Unesco tuvo un bochornoso incidente, también propiciado por su dieta, que su prepotencia aconteciera un altercado internacional que en aquel momento pintaba de cuerpo entero a Porfirio. Una pena internacional que México no debía de haber pasado, pero, en fin, Porfirio seguiría adelante. Poco tiempo después, rompe con el PRI y funda el Partido de la Revolución Democrática. Ahí comienza su gusto por la carne priista... se los devoró. Primero como presidente del PRD y como el primer Senador emanado del PRD. Dentro del PRD se comió la candidatura del PRD al gobierno de Guanajuato, donde compitió en contra de Vicente Fox y perdió.

En 1997 busca la candidatura al gobierno de la Ciudad de México, pero el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, gana la candidatura. Ya en 1999 y su gusto por la carne de sus compañeros de partido en este momento el PRD, y buscando fallidamente la candidatura a la presidencia de la República, y no siendo capaz de comerse al Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio, el caníbal, renuncia al PRD.

El cambio de milenio no modificó la dieta de Porfirio, continuó con su afición antropófaga política y fue candidato a la presidencia de México, esta vez por el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, el PARM, un partido hoy inexistente donde su aspiración no llegaría a buen puerto. Se comió a quienes lo apoyaban y declinó por Vicente Fox, argumentando un cambio de régimen, y nuevamente comiéndose a fuego lento a su examigo Cuauhtémoc Cárdenas. Ya presidente Vicente Fox lo nombra coordinador de la Comisión de la Reforma del Estado, y luego lo premia como embajador de México ante la Unión Europea, donde no vayan a creer que tuvo una vida de bon vivant. Poco después vuelve a romper con su jefe Vicente Fox y en 2006 decidió apoyar al jefe de gobierno y hoy presidente, Andrés Manuel López Obrador a la búsqueda de la presidencia. En 2009 otra vez, es diputado federal ahora por el Partido del Trabajo, ahí fue conductor de un poco visto programa de televisión de Televisión Mexiquense, cuando el expresidente Peña era gobernador. 

Su gusto por la carne correligionaria seguía vivo, cuando el jefe de gobierno Miguel Angel Mancera lo nombra comisionado para la Reforma Política del Distrito. En 2018, cuando gana el bloque de partidos de izquierda mexicana liderada Morena y por el hoy presidente López Obrador, Porfirio Muñoz vuelve como diputado federal plurinominal y vuelve a ser presidente de la cámara de diputados. 

Hace algunos meses y por instrucciones del Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral se procede a la sustitución y elección de la presidencia nacional y la secretaria general de Morena, las divisiones internas entre puros y externos perfilan varios candidatos, donde los últimos dos finalistas son los diputados por el mismo partido Mario Delgado, y el ya conocido Porfirio Muñoz Ledo.

Esta contienda ha sido una clase magistral de canibalismo político por parte del Muñoz Ledo, ha dado muestra de su capacidad retórica e histriónica al llamar a Mario Delgado alfil del canciller Marcelo Ebrad, y de asegurar que al llegar a la presidencia de Moreno los expulsará. Ha acusado penalmente a Delgado por presuntamente usar recursos públicos para su campaña. El gusto de Porfirio de alimentarse con miembros de su propia especie no lo hace único en política, sin embargo, si lo convierte en el caníbal político mexicano con mayor trayectoria en la historia del país.

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