Opinión

¿Por qué urgen los medicamentos para el VIH?

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el VIH y Sida busca incitar a los países a garantizar las coberturas de medicamentos antirretrovirales.

  • 04/05/2019
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Bajo el lema Un mundo, una esperanza, la XI Conferencia Internacional sobre Sida, celebrada en 1996 en Vancouver, Canadá, se convirtió en el escenario donde por primera vez se presentaron resultados de estudios clínicos en los que la combinación de tres medicamentos antirretrovirales lograban reducir los índices del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) en la sangre y las personas mejoraban paulatinamente su estado de salud.

Esta situación representó un cambio en lo que hasta el momento habían logrado los esfuerzos clínicos para hacer frente a la pandemia, que para ese año, registraba alrededor de siete mil 500 nuevos casos al día alrededor del mundo, es decir, casi tres millones de nuevas infecciones al año.

Si bien desde 1987 estaba disponible el primer antirretroviral de la historia, aprobado por la FDA, cuyo objetivo era bloquear la replicación del virus en el cuerpo, este registraba altos índices de toxicidad para las personas, y el fin de su eficacia en un corto tiempo, por lo que no se lograba detener la réplica del virus ni evitar la aparición de otras enfermedades como consecuencia de la depresión del sistema inmunológico causada por el VIH. Entre estas, sarcoma de Kaposi, neumonía, y otras.

En cambio, la combinación de indinavir y ritonavir con nevirapina lograba alterar una enzima necesaria para la reproducción del virus, propiciando la disminución de este en la sangre y el organismo, y mejorando paulatinamente la condición de salud de la persona.

A partir de ese momento comenzaron a surgir otras familias de medicamentos antirretrovirales que actúan en diferentes enzimas del virus para evitar su replicación, y algunos otros apuestan por la protección de los linfocitos, aquellas células que nos protegen de enfermedades, para evitar que el VIH se fusione con ellas, impidiéndole el paso a la estructura celular.

La evidencia científica fue dejando en claro que la toma de las combinaciones de medicamentos antirretrovirales representaba una gran oportunidad para que las personas con VIH no vieran sus vidas truncadas y el hecho de vivir con este dejará de representar una situación de asociación con la muerte.

Sin embargo, los alcances de estos medicamentos no se han quedado ahí. Desde 2010, la comunidad científica ha mostrado que el hecho que una persona con VIH tome sus medicamentos hasta lograr un estado de indetectabilidad, es decir, no haya rastros del virus en su sangre, reduce el riesgo de transmisión del virus a una persona no infectada en 99.5 por ciento, en caso de que la relación sexual sea vaginal, y en 99 por ciento, si la relación es anal.

Resultados que el día de ayer se volvieron a confirmar a través de la publicación de un artículo en la revista científica británica The Lancet y que da pie a continuar los esfuerzos para posicionar el mensaje indetectabilidad igual a no transmisibilidad promovido por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el VIH y Sida para incitar a los países a garantizar las coberturas de medicamentos antirretrovirales.

Por esas razones, centenas de personas con VIH y solidarias con la causa han salido a lo largo de estos días a exigir al gobierno federal la pronta compra de medicamentos antirretrovirales para evitar que el problema de desabasto, siempre suscitado en algún punto del país, se convierta en una realidad a escala nacional ante la falta de adquisición de los fármacos durante este año. Pero, sobre todo, que las 140 mil personas que toman terapias antirretrovirales en México puedan continuar gozando de un estado de salud óptimo que les permita desarrollar sus vidas sin contratiempos.

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@leonardobastida | @OpinionLSR | @lasillarota