Opinión

¿Por qué se vulneró Dilma Rousseff?

Por: José Antonio Sosa Plata.

  • 31/03/2016
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El proceso para destituir a la presidenta de Brasil está a punto de concretarse. Con el retiro del gobierno del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), Dilma Rousseff ha quedado casi aislada y en una posición de alta vulnerabilidad.

 

La #crisis que enfrenta no tiene solución.

 

El caos en que se encuentra inmerso el poder ejecutivo está ocasionando grandes problemas en la gobernabilidad y la economía. El escenario tampoco permite prever una solución pactada.

 

68% de los brasileños apoyan la destitución.

 

La encuesta de Datafolha, del diario Folha de Sao Paulo confirma que los índices de popularidad de la presidenta está "por los suelos", y que se ha tomado muy en serio los escándalos y acciones gubernamentales que dieron origen a esta situación.

 

La corrupción es el tema central de la confrontación.

 

El proceso contra Rousseff tuvo su origen en diciembre por presuntas maniobras fiscales irregulares de su gobierno. Y aunque ella y su equipo cercano lo han negado en forma categórica, la percepción ciudadana y el apoyo internacional que había logrado luego de su triunfo no la favorecen.

 

Su problema principal no ha sido la comunicación.

 

La estrategia de #ComunicaciónPolítica que ha instrumentado desde hace varias semanas de poco le ha servido para contener la presión y los ataques sistemáticos de los adversarios contra su administración.

 

Se está orquestando un Golpe de Estado.

 

Así lo explica la presidenta: "Nosotros en Brasil ya tuvimos golpes militares. En un sistema democrático, los golpes cambian de método. Y un proceso sin base legal es un golpe. Rompe el orden democrático".

 

Pero sus acciones agudizan el problema.

 

El apoyo incondicional a su predecesor Lula da Silva complicó aún más las cosas. Rousseff ha actuado más en defensa del "compañero", minimizando los costos políticos del nombramiento que le dio como ministro luego de su aprehensión. La decisión "puede quitarle algo de brillo a mi presidencia", dijo, pero en realidad solo escaló el conflicto.

 

Por eso sigue pagando los costos.

 

Quien fuera presidente durante ocho años ha dejado de ser —al menos para la mayoría de los brasileños— la figura simbólica de la izquierda brasileña y latinoamericana. Su popularidad está siendo desplazada por un sentimiento de odio que polariza y cataliza la lucha por el poder.

 

Las acusaciones en su contra son delicadas.

 

Las más importantes giran en torno a la red de sobornos en Petrobras y a la sospecha que existe sobre la propiedad de algunas casas, que se presume son regalos encubiertos bajo la sombra de esta corrupción.

 

La respuesta de Lula fue equivocada.

 

Como si los escándalos y acusaciones en los que está envuelto fueran intrascendentes, sus primeras declaraciones ante las autoridades judiciales estuvieron marcadas por frases impensadas, chistes y malas palabras que demeritaron su credibilidad y #Reputación.

 

Como si el asunto fuera menor.

 

Por otra parte, también han salido a la luz pública algunas voces que ven en esta crisis una afectación al avance que las mujeres han logrado en las posiciones más destacadas de poder político.

 

El argumento es parcialmente cierto.

 

Sin embargo, con la crisis del gobierno se confirma que la lucha por el poder va más allá de las cuestiones de género. Lo que sigue dominando son los grandes intereses económicos y políticos de siempre.

 

Y lo más probable es que Rousseff no estaba preparada.

 

Ante las circunstancias vividas, es evidente que no contaba con un #PlanDeCrisis para hacer frente a situaciones como la que la tiene atrapada. Si bien en Brasil hay diferencias significativas en relación a cómo se procesan las situaciones críticas en otros países de América Latina, otros gobernantes deberían analizar esta experiencia y revisar sus protocolos de actuación.

 

Las crisis políticas pueden ser peligrosas.

 

Y sus consecuencias pueden ser tanto o más devastadoras para la sociedad como las que son consecuencia de los grandes desastres naturales o incluso el terrorismo. Un buen proyecto de gobierno tiene que considerar las situaciones de crisis en sentido amplio.

 

Un "Manual de #ComunicaciónDeCrisis" no les sirve de nada.

 

Frente a hechos previsibles, prevenibles y evitables como la corrupción de funcionarios de alto nivel, o la fabricación de escándalos con fines políticos, se requieren diagnósticos, investigaciones, protocolos de actuación, decisiones y acciones específicas para que los modelos de prevención sean verdaderamente efectivos.

 

Más cuando la prioridad es mantener la gobernabilidad.

 

La falta de prevención, la ausencia de criterios y medidas firmes y concretas para evitar este tipo de escándalos pueden acabar con mucho más que la #Reputación, tal y como lo estamos presenciando en Brasil.

 

#ConsultoríaPolítica | #ComunicaciónPolítica | 

| #Crisis | #ComnicaciónDeCrisis | #PlanDeCrisis | #Reputación

 

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