Opinión

¿Por qué nos deberían importar las elecciones?

Lo que ocurre en un microcosmos puede tener repercusiones a nivel global.

  • 27/01/2016
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Las elecciones son el mecanismo universal de toma de decisiones políticas que formalmente caracterizan a cualquier democracia. Sin embargo, es evidente que las elecciones por sí mismas no garantizan la existencia de un “auténtico” régimen democrático, y eso es algo que los mexicanos de cierta edad sabemos muy bien por experiencia propia.

 

Así también por nuestra experiencia colectiva como ciudadanos, deberíamos entender muy bien que las elecciones no solamente implican el cambio de poder de unas manos a otras, sino que también definen con claridad el rumbo que quiere adoptar una sociedad o un país entero.

 

Hasta hace un poco más de veinte años, los mexicanos estábamos convencidos de que éramos incapaces de organizar elecciones limpias y creíbles. Tan solo una década después, como bien lo señala Federico Reyes Heroles, 8 de cada 10 de esos mismos mexicanos confiaban en su aparato electoral. Todo ello en gran medida a partir de una serie de reformas y diversas transformaciones que se generaron como consecuencia de la renovación del poder a través del voto, y de un cambio de ruta política.

 

Actualmente nuestra problemática electoral es muy distinta de la de hace veinte años; tenemos un sistema de partidos robusto y competitivo que convive con las candidaturas independientes, y que incluso en algunos casos, se ha visto ampliamente superado por éstas, como en la pasada elección para gobernador en el estado de Nuevo León.

 

Las prácticas fraudulentas y contrarias a las normas electorales no han desaparecido del todo, sin embargo la gran mayoría de éstas se resuelven a través de las instituciones electorales con relativa normalidad.

 

Basta pensar en la elección extraordinaria en Colima que tuvo lugar hace poco más una semana, en la que a pesar de la rispidez y crispación de las campañas electorales, los resultados fueron reconocidos por todas las fuerzas políticas. ¿Eso significa que las elecciones fueron ejemplares y que no se presentó ninguna irregularidad? No necesariamente, pero sí es una muestra de que somos capaces de canalizar nuestras disputas políticas a través de la vía institucional, algo inverosímil para nuestros padres y abuelos cuando tuvieron nuestra edad.

 

¿Qué nos espera para este año? En el país tendremos catorce elecciones en las entidades federativas. A partir de la reciente reforma política en la Ciudad de México, en una elección sui generis, se elegirán al 60% de los integrantes de la Asamblea Constituyente que habrán de elaborar la Constitución de la ciudad. Así también, en doce estados se renovarán gubernaturas, y en once, ayuntamientos.

 

Quienes siguen las elecciones de cerca, saben muy bien que cada entidad federativa es un microcosmos, que la cara y la fuerza del PRI, PAN o PRD nacional, no es la misma en todos los estados, además de que el tablero político-electoral de una elección a otra puede ser muy inestable. 

 

Los incentivos y las campañas cambian de una región a otra. Este año veremos dos elecciones para gobernador, una en Puebla y otra en Veracruz para un periodo de dos años, incluso menor al de cualquier legislador local o federal, pero igualmente decisivas e importantes que cualquier otra gubernatura para la elección presidencial del 2018. Las condiciones político-electorales en Veracruz no se parecen a las de Zacatecas o las de Quintana Roo, porque evidentemente cada región tiene sus propios problemas y necesidades.

 

Las piezas que se mueven en cada estado le dan cara al mapa político del país, de manera similar a lo que ocurre con el armado de un rompecabezas, poco a poco se dejan ver las imágenes de lo que viene por delante.

 

A nivel internacional la situación es exactamente igual, este año se llevarán a cabo cientos de elecciones en los cinco continentes.

 

Entre las elecciones que más llaman la atención internacional está la del 26 de febrero en la República de Irán, en la que se elegirán 290 miembros de la Asamblea Consultiva Islámica y de la Asamblea de Expertos, ésta última responsable de designar al líder supremo del país. El actual líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí es la autoridad máxima en materia política y religiosa, y ha sido una pieza fundamental en el acuerdo nuclear que recién se firmó el año pasado, y en la apertura económica y financiera de ese país.

 

En África irán a elecciones varios países, entre ellos Uganda, Ghana, y probablemente Libia. En Uganda el actual presidente Yoweri Museveni buscará el mes de febrero su reelección después de 30 años en el poder, en unas elecciones que se anticipan altamente competitivas. En Ghana, se llevarán a cabo elecciones el 7 de noviembre próximo para elegir 275 miembros del Parlamento, y se pondrán a prueba las nuevas reformas electorales que incluyen el uso de urnas transparentes, sistemas de verificación de la identidad de los votantes, así como un sistema de votación biométrico.

 

En abril próximo, en Perú se elegirán 130 miembros del Congreso, así como al siguiente Jefe de Estado, para cuyo cargo compiten viejos conocidos de ese país como los ex presidentes Alan García y Alejandro Toledo, además de Keiko Fujimori, la hija del célebre dictador peruano Alberto Fujimori.

 

En Europa los movimientos de derecha están teniendo una expansión importante. En marzo próximo se llevarán a cabo elecciones en tres estados federados alemanes, en los que se anticipa un crecimiento importante del partido ultraconservador y antiinmigración AfD (Alternativa para Alemania). Aunque se tratan de elecciones regionales, el ascenso del AfD rompería con la actual mayoría de socialdemócratas y verdes, lo que los convertiría en el mayor partido de oposición en ese país que tiene un peso decisivo en Europa.

 

Por otra parte, el 8 de noviembre próximo, en Estados Unidos se renovarán 469 espacios en el Legislativo (34 senadores y 435 representantes), además de la presidencia de ese país. Ya desde febrero arranca el ciclo de caucus (asambleas electivas) y elecciones primarias, en las que se elegirán a los delegados que tanto en la convención demócrata como en la republicana, designarán a los candidatos de cada partido para la presidencia de ese país.

 

Y las consecuencias…

 

Los resultados de las elecciones en México repercuten en cuestiones de política pública tales como salud, vivienda, desarrollo y de seguridad pública. Las alianzas y los resultados electorales nos dan una idea de cómo vendrán las elecciones presidenciales en 2018, y sus posibles candidatos. La estabilidad política en países tan lejanos como Irán puede repercutir en los precios del petróleo mexicano o en los productos de exportación nacionales. La experiencia mexicana en la organización de elecciones pude ser útil en países que experimentan una importante transición democrática como podría ser Uganda o Ghana.

 

Por otra parte, las preocupaciones de los electores europeos y estadounidenses pueden tener un impacto en la política migratoria, intercambio comercial y relaciones diplomáticas con México.

 

Más allá de la renovación de los cargos públicos, las elecciones son importantes porque fungen como indicadores del desarrollo político y de los cambios sociales en el mundo. Lo que ocurre en un microcosmos puede tener repercusiones a nivel global y viceversa.

 

Vivimos en una época en la que como nunca antes estamos conectados y relacionados a nivel global, y por eso tiene sentido revisar lo que pasa en casa, como en otras partes del mundo.

 

@pacozorrilla