Opinión

Por qué escuchar a Mauricio Clark

Hagamos de nuestros hogares un espacio en donde abracemos nuestras diferencias. | Pamela Cerdeira

  • 23/06/2019
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No hay nada peor a la hora de dirigirte a una audiencia, del tipo que sea: televisiva, radial o en Twitter, que la condescendencia; escribir o hablar asumiendo que tu receptor es idiota es de entrada una gran falta de respeto. Y eso, es lo primero que molesta sobre el mentado tuit de Mauricio Clark en el que intenta explicar qué es el Orgullo Gay. Vale la pena agregar que lo hace, además, en el marco del mes del Orgullo Gay.

El mensaje está dirigido al “querido padre de familia”, no podría ser de otra forma, viniendo de quien debe su “nueva vida” a una religión y cuenta con el apoyo de grupos históricamente machistas y retrógradas como el Frente Nacional por la Familia.

El mundo gay de Mauricio estaba lleno de cuartos oscuros, orgías, drogas, vapores, sexo sin protección, sexo en baños públicos a apps de ligue. Su mundo gay es idéntico al mundo heterosexual. (Y siendo sinceros, mientras reine el consenso, nada de eso es para asustarse)

Pero querido padre de familia (y madre de familia por supuesto), hay una razón por la que creo que sí es importante ponerle atención, sólo un poco, a Mauricio Clark. Mauricio tenía un problema de adicciones en que no la estaba pasando bien, como la mayoría de los adictos. Las adicciones lo llevaron a hacer cosas de las que no se siente orgulloso, pero ha sabido sacarle un gran provecho comercial, y si antes estaba a merced de lo que consumía, hoy lo está al pie de los grupos que lo apoyan. Lo mismo es útil para decir que desprecia todo lo que fue, eso incluirá amistades y amores, supongo, que para promover teorías de la conspiración porque leyó un libro.

Pocas cosas lastiman más a una persona que la falta de aceptación, y esa empieza por la validación que recibimos en casa. Hagamos de nuestros hogares un espacio en donde abracemos nuestras diferencias. El primer lugar en donde nuestros hijos e hijas sepan que pueden ser ellos mismos y serán valorados y apreciados por lo grande de su corazón y su capacidad de respetar al otro. Quererles incondicionalmente es también enseñarles a quererse.

Mauricio, siento mucho que la hayas pasado tan mal, y en tu afán por demostrar tu felicidad supongo que sigue siendo así. Si no te alcanza, no la compartas. Si como dices, ya no eres gay, ¿por qué la insistencia de seguir hablando de ello? No eres el ejemplo de que las preferencias pueden elegirse, eres el vivo ejemplo de lo que le sucede a una persona por la falta de aceptación. Estás haciendo mucho daño, y sí, tu discurso puede ser la falsa esperanza en un padre de familia que buscará mandar a su criatura a una terapia de reorientación en lugar de hacer lo que debería, y deberían haber hecho contigo: abrazarle y decirle que le ama como es. Mauricio, siento mucho que eso no haya estado ahí para ti.