Es común que las encuestas sobre preferencias ciudadanas para una misma elección arrojen distintos resultados. Esto persiste aún si eliminamos del recuento las encuestas realizadas con un modo distinto y equívoco de aproximación, como pueden ser las encuestas mediante entrevistas telefónicas o las realizadas a través de redes sociales.

Ejemplo de estas divergencias entre encuestas nacionales realizadas mediante entrevistas personales en vivienda, pueden encontrarse en los diversos espacios de compilación o de agregación de encuestas, como el Observatorio Electoral de CEDE y en la "encuesta de encuestas" de oraculus.mx.

Magnitud de las diferencias


Veamos los datos de las diez últimas encuestas incluidas en el catálogo del Observatorio Electoral de CEDE, todas ellas concluidas en el mes de marzo. Si bien ubican en primer lugar a López Obrador, con un promedio de 42 por ciento de intenciones de voto, el rango de las estimaciones para este candidato es de nueve puntos: entre 51 y 37 por ciento. La distancia entre el segundo y tercer lugar, de apenas tres puntos, no permitiría definir un ordenamiento inequívoco, pues en siete de las diez encuestas Anaya se sitúa en segundo lugar y en tres como tercero, con un promedio de intenciones a su favor de 28 por ciento, dentro de un rango de nueve puntos, que va de 33 a 23 por ciento. Meade, colocado en segundo conforme tres encuestas y en tercero según otras siete, tiene una media de intenciones de voto de 23 puntos, con un amplio rango de doce puntos: entre 30 y 18 por ciento.

Razones de las diferencias


¿Por qué estas amplias distancias entre lo que mide una y otra encuesta? Las razones son varias. Una que se suele argumentar es la ausencia de una "cristalización" de las preferencias. Todavía un segmento muy importante de la ciudadanía no está plenamente consciente de la proximidad de las elecciones ni su intención definitiva de voto. Esto no se resolvería pronto porque, hasta el cierre del proceso, casi la quinta parte de los ciudadanos se reservan su decisión final.

¿Se puede llegar a toda la población en una encuesta?

Pero otra razón, no menos importante, es que, en un escenario donde las preferencias aún son dúctiles, la forma de preguntar sobre el sentido potencial del voto afecta de manera sensible los resultados de la medición, que dependen de dónde se sitúa el reactivo sobre intención de voto en el cuestionario, del fraseo exacto de la pregunta y de las modalidades de interrogación del personal de campo, entre otros factores.

Por ello, a distancia, o aún cerca de la fecha de la elección, los "sesgos de casa" están presentes y tienen un impacto significativo en los resultados de los ejercicios.

¿Qué más debe atenderse para validar una encuesta?

@ricartur59 | @OpinionLSR | @lasillarota



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