Opinión

Por la boca…

La derrota de Trump es la derrota del racismo. | Julio Castillo López

  • 11/11/2020
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La elección en los Estados Unidos es uno de los eventos más observados en todo el mundo porque de un modo u otro afecta a todo el mundo, y aunque evidentemente sólo votan los norteamericanos (e incluso pocas personas fuera de Estados Unidos entienden a cabalidad cómo funciona su elección) su elección nos deja lecciones a todos y mucho en qué reflexionar, algunos puntos:

· Donald Trump, como buen populista, desde la primera elección marcó una agenda de división y nos puso a los mexicanos como enemigos y principal problema de los Estados Unidos. Nos llamó, entre muchas otras cosas, violadores y narcotraficantes de forma general… esta visión racial totalmente injustificada tuvo grandes costos.

· El racismo aceptado y promovido desde el cargo más alto de los Estados Unidos destapó los peores lados de los norteamericanos y aquel país que se había caracterizado varias décadas por su promoción de la democracia y los derechos humanos se empezó a ver enfrascado en conflictos internos raciales.

· La derrota de Trump es la derrota del racismo. Pero peligrosamente (por todos lados) Trump, al verse potencialmente derrotado empezó a cuestionar la validez del proceso electoral… curioso que lo haga él, que ganó la elección pasada con una estrategia digital bastante cuestionable por su uso de datos personales y de noticias falsas.

· El racismo es difícil de entender para los mexicanos porque no lo tenemos en la sangre. En la Península de Yucatán hubo una Guerra de Castas a mediados del siglo antepasado que mucho tuvo que ver con formas de esclavitud hacia pueblos autóctonos, pero no hay una división mayor ni se cargan estigmas sociales permanentes, aquí la discriminación se da más por clases sociales que por razas y eso responde a que México fue colonizado y se conformó una sola cultura, por ello los políticos populistas no confrontan a la sociedad en razas sino en “ricos y pobres” o bueno, “chairos y fifís”.

· Por nuestro país el sentimiento es chistoso porque hubo celebración por la victoria de Biden, pero parece que el único que apoyaba la reelección de Trump era López Obrador.  Hasta el momento de escribir esta columna se había negado a reconocer la victoria de Biden bajo el pretexto de que “cuando le robaron la elección” hubo carga internacional… ¿Cómo?... ¿Está diciendo que a Trump le robaron la elección?

· Cuando López Obrador dice “cuando me robaron la elección” ya da más preocupación que risa, suena como un loco. No se la robaron, pero está necio en cambiar la historia… niega la existencia de Fox y la transición democrática del 2000, tiene la peregrina idea de que su gobierno es ejemplar cuando ha sido la peor administración de la que se tenga registro (en todo), y en realidad piensa que su cuento de la 4T sobrevivirá al paso del tiempo… el problema es que quien debe responder a la acusación de fraude es Felipe Calderón (ya que los otros que deberían defenderlo están en Morena y son Manuel Espino presidente del PAN y Germán Martínez que era el representante el IFE) pero está muy ocupado molestando a la dirigencia del PAN y presumiendo sus fotos con Biden, en lugar de defender su lugar en la historia.

· Trump llegó y salió de la presidencia de los Estados Unidos por bocón. Le hizo más daño al mundo por imprudente que por hechos reales. La administración de Obama deportó más paisanos que Trump pero Obama jamás defendió el racismo, la división social o el odio.

· Siguiendo el hilo, el problema con López Obrador no es que sea el peor presidente de la historia, es que divide y solivianta, es que casi todo lo que dice es mentira. Igualito que Trump.

Creo que el triunfo de Biden no es el triunfo de una persona porque la verdad pocos ubican a Biden, ha sido más nota la llegada de Kamala Harris como primera vicepresidenta y la derrota de Trump que el triunfo de Biden. Es el triunfo de la verdad sobre la mentira y de los derechos humanos sobre el odio y la división. Ojalá y esto augure un tiempo en que se vuelva a ver la virtud como virtud y lo malo como malo, sin relativismos.

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