Opinión

Populismo o ciencia: el dilema de AMLO

AMLO presumió en una de sus conferencias sus imágenes religiosas para "detener" al virus. | Jorge Ramos Pérez

  • 23/03/2020
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La semana reciente puso a prueba a la 4T frente a la pandemia por el coronavirus COVID19. Y claramente ha dividido en dos bandos al equipo del presidente Andrés Manuel López Obrador. El país está entre el populismo y la ciencia.

El presidente encabeza al sector populista. En la entrega anterior reseñamos la incongruencia de que el subsecretario Hugo López-Gatell llamara a la sana distancia y López Obrador besara a una niña y encabezara actos multitudinarios. Y sigue.

El 18 de marzo no tuvo empacho en celebrar la expropiación petrolera con un millar de trabajadores en la Ciudad de México. La misma Secretaría de Salud tiene el dato de que es la zona metropolitana la que más casos va a presentar, pero esos datos no parecen importantes para López Obrador.

El mismo presidente presumió en una de sus conferencias en Palacio Nacional sus imágenes religiosas para "detener" al virus. Nada más populista que recurrir a la creencia de una parte mayoritaria de la población. Usar eso como escudo le atrae simpatías, pero no frena al COVID19.

Para colmo, López-Gatell cedió a la tentación de decir que el presidente tiene un escudo moral, que lo defiende del coronavirus.

Como reseñamos en La Silla Rota, López-Gatell fue increpado por senadores por estas actitudes incongruentes. La senadora de Morena por Oaxaca, Susana Harp, le pidió hacerle saber al presidente que mejor cancelara su gira por Oaxaca por los riesgos de los actos públicos. Hizo su gira y pasó por encima de todos.

Los senadores de Morena, PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano le exigieron a López-Gatell que citara al Consejo de Salubridad General, a lo que se habían resistido. Un día después de la exigencia fue citado el Consejo y llegaron a la brillantísima conclusión de que el COVID19 es grave y prioritario.

El viernes La Silla Rota reveló el contenido de un documento elaborado por más de 200 científicos, entre ellos Julio Sotelo, José Sarukhán, Pablo Rudomín y Víctor Romero Rochín, quienes le hicieron una serie de recomendaciones:

Ampliar la cantidad de pruebas a realizar a la población; imponer restricciones masivas en fronteras y aeropuertos; suspender actividades de toda naturaleza; emitir de forma explícita y asertiva las directrices que debe seguir la ciudadanía ante la situación de emergencia, además de asignar recursos, tanto al sistema de salud como a la actividad económica de nuestro país, con información clara y precisa a este respecto.

Al Senado le tomaron el pelo con la cita al Consejo. Los científicos seguramente serán tildados de conservadores y neoliberales.

La última estampa de la semana fue cuando la Secretaría de Salud elaboró un documento para ir frenando el trabajo de los más de dos millones de burócratas. El documento llegó a los medios y se divulgó. Sin embargo, la Secretaría de la Función Pública desmintió tal decisión. Tarde o temprano la razón la tendrá la Secretaría de Salud, pero evidencia el choque entre los fanáticos y quienes quieren tomar decisiones con base en datos científicos. Como dice el doctor Alejandro Macías: en un par de semanas vamos a saber qué tan tarde llegamos al combate de esta pandemia. Y sabremos cuál de los dos bandos en que está dividida la 4T tuvo razón.

Punto y aparte. Los ciudadanos, algunos gobiernos estatales y universidades, principalmente, no esperaron la lentitud paquidérmica del gobierno ante la pandemia.

Punto final. ¿Qué líder sindical tiene por novia a una chica de televisión y le permite tomarse fotos en la sede sindical un día sí y otro también?