Opinión

Política de Espacio Público

Urge conformar una política de ciudad en materia de espacio público, articulando los equipamientos y espacios abiertos. | Roberto Remes

  • 18/12/2019
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En unos días se cumplirá el primer año de la extinción de la Autoridad del Espacio Público de la Ciudad de México (AEP). A lo largo de este año, al haber sido el último coordinador de esa institución, mucha gente me ha dado una opinión contraria a la desaparición del organismo desconcentrado de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (SEDUVI). En términos generales, las opiniones que recibo son de que la Autoridad hace falta.

Con el ego de haber dirigido la institución, podría decir que tienen toda la razón. En realidad debo ser más preciso. La Autoridad del Espacio Público quedó envuelta en una serie de jaloneos al interior del gobierno por su carácter peculiar, por decir lo menos. Por ejemplo, nunca logré que una entidad de gobierno central diera mantenimiento a lo que hacíamos, y en general las delegaciones también se resistieron a recibir las obras, con la excepción de Benito Juárez y Miguel Hidalgo. Esto tenía un impacto negativo para el ciudadano, después de haber realizado importantes inversiones para mejorar los espacios.

La Autoridad del Espacio Público debería seguir existiendo, sin duda alguna, pero también le urgía un cambio. ¿Le servía de algo al espacio público dar opiniones jurídicas en materia de publicidad exterior? Este, como otros temas que generaban presiones hacia la AEP, tenían que haber sido modificados en vez de la desaparición. Incluso habría sido muy bueno dejar de gestionar la obra pública y dejarla en la Secretaría de Obras y Servicios bajo supervisión de la AEP.

En el Acuerdo de Extinción de la AEP, publicado el 31 de diciembre de 2018 en la Gaceta Oficial, en el numeral Cuarto, se establecía la obligación de la SEDUVI para convocar “dentro de los primeros noventa días naturales de 2019, a especialistas y representantes ciudadanos para la conformación de un Consejo Asesor en materia de Espacio Público, con el fin de mantener un espacio de análisis de la política en torno de la imagen urbana, los barrios originarios, el diseño urbano derivado de mitigación e integración urbana, la protección del uso común del espacio público, la generación de programas de uso, mantenimiento y ampliación del espacio público con metodologías participativas, entre otros temas concernientes del espacio público”.

La citada convocatoria simplemente no ocurrió. El Gobierno de Ciudad de México este año ha hecho los mismos proyectos a favor del espacio público que contra éste.

A favor podría mencionar varios proyectos:

·         La inversión en el Parque Cuitláhuac, incluso de la mano de organizaciones sociales para lograr programas sustentables en captura y reciclaje de agua.

·         La ampliación de banquetas y reducción de carriles en las Avenidas Hidalgo y Chapultepec

·         La continuación del proyecto de renovación de banquetas en Insurgentes a la altura de la colonia Roma, que iniciamos nosotros en otros tramos de la misma avenida.

·         El rescate del Parque Ecológico de Xochimilco

·         La conformación de un Parque Lineal en el Gran Canal del Desagüe

En contra del espacio público, sin embargo, el gobierno de la ciudad ha desarrollado también grandes inversiones:

·         La pérdida de espacios públicos por las estaciones de los sistemas 1 y 2 del Cablebús

·         La distorsión al espacio público que representará el Trolebús Elevado sobre Ermita Iztapalapa.

·         La construcción del Periférico Elevado a la altura de Canal Nacional, que refuerza la división existente entre la parte exterior de la Zona Patrimonial de la UNESCO en Xochimilco, con la parte interior y el Canal Nacional.

·         El retorno de Autobuses de la Línea 2 de Metrobús en Morena y Cuauhtémoc.

La afectación al espacio público viene, como puede verse, de proyectos de movilidad. Esto ya no tendría que estar ocurriendo, sobre todo por que en años recientes se habían logrado proyectos integradores como el Parque Lineal de Canal de Churubusco, el Ecoducto y las mejoras peatonales en el entorno del túnel de Mixcoac.

¿Cómo revertir esta tendencia contradictoria del Gobierno de Ciudad de México? Si esto ocurre es justo porque se carece de un órgano deliberativo como el que debió formarse en el primer semestre del año. La transformación deseable de la Autoridad del Espacio Público era justamente hacia un órgano deliberativo y capaz de generar proyectos para la ciudad de una manera más institucional que discrecional, que trascienda en el tiempo y se vuelva una política de ciudad y no acciones espectaculares o decepcionantes de cada administración.

Urge conformar, entonces, una política de ciudad en materia de espacio público, articulando los equipamientos y espacios abiertos con las banquetas, cruces seguros, andadores y mirar por la integración de los distintos espacios públicos (en plural) hacia un gran y singular espacio público.

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