Opinión

Pobreza que redunda

Los términos de la pobreza en México son casi los mismos que hace casi 100 años, no se ha avanzado nada en materia social.

  • 02/08/2015
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Las causas de la pobreza son multifactoriales, pero la primera y más evidente es la concentración insultante de la riqueza en México y la consecuente falta de su distribución equitativa. Parafraseando al entonces secretario de la OEA, Miguel Insulza, América Latina no es la región más pobre del mundo, pero sí es la más desigual. Y México dentro de la región, es el país más desigual.

 

“El ochenta por ciento de la población es de desheredados que habitan jacales infectos en todo nuestro territorio y que no pueden participar de las comodidades de los sindicatos de inquilinos. Todos esos desheredados, continúan y continuarán disfrutando de la herencia que les dejaron sus padres: miseria, embrutecimiento y mal trato”. Decía Francisco Bulnes en 1926, en su editorial de El Universal.

 

Sus palabras de hace casi 100 años podrían ser reiteradas hoy. Casi proféticas y premonitorias. El último informe de Evaluación de Política de Desarrollo Social del CONEVAL que da a conocer las cifras de pobreza en el país, lo confirma. Sólo personas en situación de pobreza hay 55.3 millones y en pobreza extrema hay 11.4 millones. Es decir, son 66.9 millones de personas en pobreza en México, de 119 millones de mexicanos.

 

La pobreza se define cuando una persona tiene cuando menos una carencia social; la pobreza extrema se da cuando se tienen tres o más carencias sociales de cualquiera de los indicadores: Rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación.

 

Por otro lado, para el año 2012 sólo 24.6 millones de personas, viven con niveles superiores a la línea de bienestar económico. El informe indica que dos de cada diez mexicanos no tienen carencias sociales y cuentan con ingresos superiores a más de 2,328 pesos en el ámbito urbano y 1,489 pesos en el rural. La línea de bienestar económico, consiste en el valor monetario de la canasta de alimentos, bienes y servicios básicos.

 

Partiendo de un sentido de la historia real en tiempos de la post-revolución, la cifra que da Bulnes corresponde a un país que salía de un conflicto social que destruyó buena parte de su infraestructura, terminó con la vida de miles de personas, limitó la capacidad de las instituciones y el potencial productivo del país. Casi 100 años después los términos relativos de la pobreza son casi los mismos. Es decir, no se ha avanzado nada en materia social en México, aun cuando nuestra Constitución de 1917 tiene un alto contenido social y ahora reconoce múltiples derechos económicos, sociales y culturales.

 

No es entendible que en México una persona pueda acaparar una riqueza de 72 mil millones de dólares, mientras que casi 70 millones de mexicanos viven por debajo de la línea de la pobreza. Eso sólo puede tener una explicación. Vivimos en un estado de corrupción e impunidad tan grande y en un sistema tan injusto, que la distribución de la riqueza se concentra entre muy pocos. A ello habría que agregar no sólo la condición de pobreza en sí misma, sino sus consecuencias: La falta de acceso a la justicia, las violaciones a derechos humanos, la discriminación, el rezago en la inserción social, la casi nula movilidad social, la falta de esperanza y la incapacidad de articular un proyecto de vida, entre muchos otros.

 

Ante la realidad descarrilada y sin rumbo que vive México, no hace falta mucha reflexión para preguntar si la dirección que se ha definido es la correcta. Qué bien que haya reformas estructurales y que el país se encamine al Siglo XXI con modelos normativos de avanzada y apertura. Sin embargo, las políticas sociales, económicas y fiscales en beneficio de la mayoría de la población de las últimas décadas, han resultado en un fracaso magnánimo.

 

Si Ayotzinapa, Tlatlaya, San Fernando, la Guardería ABC, Ostula, la fuga de El Chapo, los “moches”, las casas blancas, la ira ciudadana, la corrupción sistémica y la impunidad no han sido suficiente para que el Gobierno comprenda que la estrategia de un futuro para México debe ir por otro lado, es dudoso que estas cifras modifiquen la perspectiva y la definición del rumbo del país. Aun así, casi 70 millones de mexicanos y otros más lo reclaman.

 

@gstagle