Opinión

Pigmentocracia y echaleganismo

Mejorando la educación y las políticas sociales, en México disminuirá la desigualdad por el color de piel. | Roberto Remes

  • 14/08/2019
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En las últimas semanas, algunos comentaristas ligados a la “4T” han estado insistiendo en las ventajas que ofrece el color de la piel cuando éste es más claro que el promedio nacional: Estefanía Veloz, Renata Turrent, Hernán Gómez Bruera, Gibrán Ramírez, entre otros, generalmente proclives a defender al presidente López Obrador. Todos ellos, salvo Gibrán Ramírez, tienen en común que, al menos en foto y en televisión, parecen tener la piel blanca. Todos, por supuesto, han descalificado cualquier argumentación que refute la idea del “privilegio de tener la piel clara” en una sociedad racista como la nuestra.

Debo reconocer que en general coincido en que somos una sociedad racista y clasista, y que incluso en las aspiraciones hemos construido hábitos de consumo que fomentan el desprecio a quien “no tiene”... un buen auto, una buena bolsa, un buen reloj, etc. Una investigación de Oxfam México y El Colegio de México demostró que el tono de piel puede limitar oportunidades en nuestro país.

Pigmentocracia es un término teórico que, según decía esta semana Hernán Gómez Bruera en El Universal, el término se atribuye a Alejandro Lipschutz hace casi medio siglo. Echaleganismo no es un término teórico, surgió en redes sociales en 2013, en la cuenta de @JCTrevino, para descalificar cualquier opinión que establezca al esfuerzo personal como fuente de acceso a las oportunidades.

Uno de los problemas que veo en la discusión sobre la discriminación, el racismo y la pigmentocracia, es que debiendo ser una discusión muy abierta, un grupo sesgado y defensor del actual gobierno, monopoliza los términos, sean teóricos, como pigmentocracia, o espontáneos, como echaleganismo. Entonces los argumentos de unos no llegan a la deliberación, tal como hace Gómez Bruera al descalificar, sin mencionarlas, a Martha Tagle y Cecilia Soto. Si bien entiendo que en la discusión académica nos tendríamos que apegar a quienes han investigado el tema, en la discusión social tendríamos que ser mucho más abiertos sin aplicar el clásico “es que tú no sabes”.

Líneas arriba hice referencia al tono de piel de los llamados voceros de la 4T y referí que Gibrán Ramírez es la excepción en el tono blanco. ¿Por qué esto sería relevante? Para mí él es un analista completamente parcial, pero sin duda muy inteligente que ha sabido aprovechar el entorno discriminatorio que vive nuestra sociedad: constantemente se le critica usando referencias a su físico y no a su parcialidad como analista, o su capacidad para torcer argumentos y terminar defendiendo al grupo en el poder.

Una de las historias que vende Ramírez es que es hijo de profesores, pero la historia no es completa. Por varios años su padre fue Director General en la Secretaría de Educación Pública, durante los gobiernos neoliberales, incluso fue jefe de una persona muy cercana a mí. Esto significa que durante sus años de estudiante, en casa de Ramírez había un ingreso muy superior al promedio de la población, algo que quizá ocurrió también en los hogares de Turrent, Gómez Bruera, Mendieta y Veloz.

Esto significa que, en primer lugar, el discurso de la pigmentocracia es un discurso desde el poder: son los privilegiados en el poder quienes piden a los privilegiados que no están en el poder, renunciar a sus privilegios.

En segundo lugar, México es una sociedad muy diversa en la que los morenos sí pueden alcanzar las cumbres, aún cuando las oportunidades de los blancos proporcionalmente sean mayores. ¿Cuál es ese factor que permite que personas de piel morena alcancen oportunidades y qué obstáculos enfrentan estas personas?

No deberíamos ver la pigmentocracia como causa sino como efecto de otras circunstancias, así como deberíamos revisar cuál es la verdadera composición fenotípica en México, porque en realidad una piel blanca mestiza está presente en amplios sectores de la población. A lo largo de 500 años los genes europeos se han mezclado con los genes amerindios, así como otros en menor proporción. Esto ha generado cierta permeabilidad social, y el crecimiento de la clase media ha dado oportunidades a personas con todos los tonos de piel, quizá más a los morenos en años recientes.

Estamos valorando poco el rol de la educación en la construcción de oportunidades equitativas para las personas: el llamado echaleganismo depende de la educación y el entorno cultural.

Las mejores escuelas privadas van fortaleciendo el autoestima de los niños, sin importar su color de piel, mientras que los paros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación van minándola; las oportunidades económicas y el acceso al conocimiento en niños que estudian en escuelas privadas es mayor que quienes van a la escuela pública.

Gómez Bruera desprecia el argumento de Cecilia Soto de que el hombre más rico de México es moreno, partiendo de que pertenece a un grupo étnico que en México no ha sufrido la discriminación. Pero es inexacto. En realidad es un entorno el que fortalece las oportunidades de las personas sin importar su color de piel, sólo que el acceso a ese entorno sí está sesgado.

Lo que quiero decir es que mejorando la educación y las políticas sociales, México disminuirá la desigualdad por el color de piel. Nunca será un discurso desde el poder el que termine con las ventajas para las personas de piel clara.