Opinión

Perspectivas del covid-19 para este primer brote

La farsa gubernamental lidereada por López Obrador y López Gatell ha continuado. | Leonardo Martínez Flores

  • 18/06/2020
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Por muchas y muy válidas razones, cada vez más gente siente que la prolongación de este primer brote del SARS-CoV-2 le está generando niveles preocupantes de ansiedad y desesperación. Más allá de que para muchas personas las condiciones del encierro son desfavorables, de que se ha constatado un aumento de la violencia intrafamiliar y de que la falta de ingresos va sumando a miles a las categorías de mayores niveles de pobreza, hay que decir que la falta de claridad sobre el verdadero estado, gravedad y evolución de la epidemia en México ha sido un factor que ha contribuido al agravamiento de la crisis de salud física y emocional de la población en general.

Aunque un poco tarde, es importante que cada vez más gente y actores nacionales e internacionales están reconociendo abiertamente la responsabilidad del gobierno federal en el agravamiento de la crisis sanitaria, pues su responsabilidad sobre la generación flagrante de la crisis económica que le acompaña estaba ya suficientemente demostrada.

Desde el mes de febrero, la actitud y el discurso del subsecretario de salud y encargado de enfrentar la crisis sanitaria me empezaron a generar cierta suspicacia. Desde entonces quedaba claro que manejaba una perorata salpicada de referencias científicas con la que lograba convencer a su público y engatusar al presidente, afirmando que el gobierno estaba preparado desde el 3 de enero (SIC) y que su estrategia era incuestionablemente la mejor para vencer y domar a la pandemia que nos acechaba.

Por eso a mediados de marzo publiqué en este espacio una columna que titulé Las zalamerías y desvaríos de López-Gatell, en la que, y a pesar del revuelo que estaba causando “el rockstar de la 4T” en redes sociales y portadas de revistas, advertí sobre su negativa para aplicar pruebas de covid-19, su manejo opaco y sospechoso de las cifras oficiales y sobre la chocante seguridad con la que anunciaba la Jornada Nacional de Sana Distancia, con fechas precisas de inicio y terminación del 23 de marzo al 19 de abril.  Muy a pesar de que, como lo decía en esa columna: “...científicamente es literalmente imposible saber si ese periodo será el más adecuado para la aplicación eficaz de las medidas que tengan en mente. Es como estar seguros de poder adivinar cuántas bolitas hay en una urna con las paredes opacas”.

La farsa gubernamental, lidereada por el dueto López Obrador-López Gatell, ha continuado desde entonces inventando fechas para los picos de las curvas y para los números máximos de contagios cotidianos, de casos acumulados y del número máximo de muertes de este primer brote, número que por cierto empezó siendo de 6,000, luego lo cambiaron a 30,000 y ahora afirman que podría ser hasta de 35,000 decesos posibles.

Lamentablemente esta última cifra se queda muy corta respecto de las estimaciones realizadas por los modelos más serios a nivel internacional. Con el propósito de aclarar cuál es el verdadero panorama que enfrentamos en las semanas que vienen, resumo a continuación las estimaciones realizadas por 3 de los modelos que han estado obteniendo las estimaciones más acertadas de entre más de 15 modelos de universidades y centros de investigación.

El modelo de YYG-covid19-projections del MIT es uno de los que ha logrado incorporar con éxito técnicas de inteligencia artificial a modelos epidemiológicos convencionales para poder estimar el número esperado de muertes por covid-19, usando como insumo básico el número de fallecimientos diarios reportado por la Johns Hopkins University. El modelo asume que el número de casos contabilizados como positivos no corresponde al número real de personas infectadas por el SARS-CoV-2, por muy diversas razones, y estima que en promedio el factor de diferencia a nivel mundial es de 5. Es decir, que hay que multiplicar por 5 las cifras de casos positivos para conocer el número total de casos infectados.

Para el caso específico de México, este modelo estimaba a principios de esta semana que el pico de muertes por día se estará alcanzando en agosto o septiembre, de manera que para octubre acumularíamos más de 82,000 muertes por covid-19, lo cual se puede apreciar en la gráfica siguiente:

El mismo modelo también estima que el verdadero número de infectados al 15 de junio, que no es el reportado por las autoridades de salud de México, ronda los 2,923,000 personas y que para el 1 de octubre habrá 10 millones de personas infectadas.

Un segundo modelo que ha demostrado altas capacidades de pronóstico es el de Los Alamos National Laboratory. En cuanto al número probable de muertes para el 20 de junio, este modelo estima que tendremos alrededor de 19,900 fallecimientos acumulados:

Pero para el 25 de julio el modelo estima que el número de muertes en México será de alrededor de 31,000, como se lee en la tabla siguiente:

Lo que ya es evidente es que el número de contagios sigue creciendo y aún estamos lejos de haber “domado” o aplanado la curva, a pesar de que las irresponsables afirmaciones de los López traten de mandar el mensaje contrario.

Un tercer modelo que incluye estimaciones para México, que ha sido bastante acertado y que confirma que estamos lejos de llegar a la cima de la curva, es el del COVID Analytics del MIT Operations Research Center.

En su más reciente estimación, este modelo presenta una curva creciente de fallecimientos por covid-19 que, hasta el horizonte del 16 de agosto, no cede y sigue creciendo. Como se puede observar en la gráfica siguiente, esta estimación es todavía más grave pues para el 26 de julio indica más de 45,000 fallecimientos:

Lo rescatable no es el número exacto de muertes, sino que, en todos los casos mencionados, las proyecciones del número total de fallecimientos por covid-19 para las próximas semanas sobrepasan por mucho a los pronósticos más pesimistas de Gatell y compañía, quien para no perder la costumbre tendrá que seguir mintiendo y acomodando las cifras a conveniencia.

Finalmente retomo las recomendaciones hechas por un estudio dado a conocer hace unos días, firmado por varios científicos de universidades americanas, en el que encuentran que el uso constante de cubrebocas, tanto por personas infectadas como por aquellas que no lo están, es una medida altamente eficaz para prevenir la transmisión del coronavirus.

Para demostrarlo utilizan datos de Wuhan, de Italia y de Nueva York, con los que logran separar los efectos de las medidas de prevención en dos grupos. Así, tomando en cuenta los periodos en los que dichas medidas han sido aplicadas y sus efectos sobre el número de infecciones confirmadas, en un primer grupo incluyen al confinamiento y al distanciamiento social, y en un segundo grupo suman el uso obligatorio de cubrebocas.

Los resultados son muy claros: estiman que el uso obligatorio de cubrebocas logró eliminar alrededor de 78,000 infecciones en un mes en Italia, y 66,000 infecciones en tres semanas en Nueva York.

Las mejores prácticas para la mitigación y el control de la pandemia están a la vista y suficientemente documentadas, y sin embargo es el día en el que el gobierno federal sigue aferrado al negacionismo mágico y continúa con un manejo irresponsable de la crisis sanitaria. Por eso nuestras referencias seguirán siendo los modelos internacionales, los cuales pintan unas perspectivas oscuras y sombrías para lo que resta de este este primer brote. Seguiremos con el tema.

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