Opinión

Pero ni aprendiendo inglés

Mientras que se da la pelea por el T-MEC para que se apruebe o no, aquí los que siguen perdiendo son los trabajadores mexicanos. | Manuel Fuentes

  • 17/07/2019
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El famoso T-MEC (Tratado México-Estados Unidos-Canadá) anda dando tumbos y largas para su aprobación, y pone nerviosos a los funcionarios mexicanos porque los días, las semanas y meses van pasando y no ha sido ratificado el acuerdo comercial por el Congreso de Estados Unidos y por ello tampoco el de Canadá.

La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, trata de arrinconar contra las cuerdas al presidente Donald Trump al proponer varias condicionantes al T-MEC, pero en esta intentona el güero ese se mueve muy rápido y quien termina cayendo en la lona es el gobierno mexicano, a pesar de su Guardia Nacional que anda muy valiente persiguiendo y atrapando migrantes.

Ella (Pelosi) intenta dar un golpe de frente a su oponente (Trump), pero éste lo esquiva y el de atrás (el gobierno mexicano) que además de estar pequeño, está distraído, es quien lo recibe en plena cara y se va al suelo de manera estrepitosa. Pelosi pide disculpas, pero es demasiado tarde, el pequeño quedó con un moretón en el ojo que ya nada se lo quita, ni un fomento de jitomate, de los tantos regados que se fueron al piso y no pudo vender, por unos aranceles que le impusieron esos gringos (¡qué caray!).

Pelosi se sube a un banco y desde allí grita que no firmará ese T-MEC hasta que haya medidas más efectivas para operar la reforma laboral. Ella dice que no la van a engañar, que quiere hechos, reformas más agresivas que garanticen libertad sindical (no en su país) y mejores salarios para los trabajadores (al menos más del 3%), pero no dice cómo lograrlo.

Apenas en el mes de junio pasado, la demócrata Pelosi, a quien llaman la mujer más poderosa de Estados Unidos no suelta al Trump ese, y ya le dijo que presione al gobierno mexicano para que haya normas laborales y ambientales más efectivas. Pero Trump no se deja y anda feliz porque ha convertido a su vecino en el mejor caza migrantes. Así deja las cosas, le dice a Pelosi, mientras afina su Twitter que usa como resortera.

Martha Bárcena, embajadora de México en Estados Unidos, se anima y también va por un banco (esos de subir) y presume que la reforma laboral (esa que se aprobó a las prisas en el Congreso mexicano) el pasado primero de mayo tiene medidas muy efectivas en favor de los trabajadores (¿?). Dice que desaparecen las Juntas de Conciliación y Arbitraje (que no se mueren a pesar de tenerlas a pan y agua) para ser sustituidas por verdaderos (¿?) tribunales laborales independientes (y no menciona que será con mayores cargas procesales para el trabajador).

Martha Bárcena toda envalentonada, parece gritarle a la demócrata Pelosi: "¡Qué puede ser más fuerte que los tribunales laborales!". Hasta las paredes retumban.

En todo este enredo los trabajadores mexicanos son los que más la sufren. Ya les dijeron que tendrán mejor justicia laboral (no saben cuándo), pero mientras tanto ya les quitaron más de 450 inspectores federales (para que las empresas se auto inspeccionen), las Juntas de Conciliación y Arbitraje con recortes presupuestales que hacen de la justicia laboral un verdadero suplicio (con pilas de expedientes hasta en el piso y trabajadores exhaustos).

Hasta el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje que atiende a los burócratas federales, le llegó la tijera hacendaria y mandó a la calle a 90 de sus mejores abogados. Pero nadie protesta.

Mientras que se da la pelea por el T-MEC para que se apruebe o no, aquí los que siguen perdiendo son los trabajadores. Pero ni aprendiendo inglés.