Silencio puede significar la ausencia de sonido, pero también la imposibilidad de dar una información, a pesar de que esta pueda ser relevante para la sociedad. De acuerdo con Ana Cristina Ruelas Serna, directora de Artículo 19 para México y Centroamérica, en nuestro país existen las "zonas de silencio", esos espacios geográficos donde los periodistas han reconocido un código de conducta por parte del gobierno o del crimen y deciden dejar de publicar ante los riesgos que corren ellos mismos, sus familias o personas cercanas y sus vidas.

A propósito de la celebración VI Coloquio de Investigación Las emociones en el marco de las ciencias sociales: Perspectivas interdisciplinarias, organizado por la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO)-Universidad Jesuita de Guadalajara y la Red Nacional de Investigadores en los Estudios Socioculturales de las Emociones, se debatió sobre cómo dicho panorama adverso afecta el devenir del periodismo en México ante la irrupción, pero sobre todo sensación permanente de emociones como el miedo al interior del gremio periodístico, en gran parte, promovida por el Estado.

Uno de cada tres asesinatos contra periodistas que se cometen en América Latina ocurre en México; donde durante el último sexenio se cometieron mil 986 agresiones en contra de integrantes del gremio; el año pasado, 507 agresiones y 12 asesinatos. Este año, muy probablemente aumenten el número de muertes de quienes ejercen la labor de informar, pues a tres meses de que concluya, hay un registro de 11 homicidios, nueve hombres y dos mujeres.

Incluso, la violencia está diferenciada por género. La integrante de Artículo 19 señaló que a los hombres se les agrede individualmente, y sólo en algunas ocasiones, el acto de violencia se traspasa a algún familiar. El caso de las mujeres es muy distinto. En la mayoría de las situaciones el acto violento se traslada a sus familiares o está dirigido hacia su cuerpo, pues hay amenazas de actos de violencia sexual.

Un reporte de Comunicación e Información de la Mujer señaló que este año se han reportado 44 agresiones contra mujeres periodistas, seis de ellas durante el pasado proceso electoral por parte de aspirantes a puestos en la administración pública, siendo un patrón común la desvalorización de su trabajo profesional, señalamiento sobre las motivaciones que las llevan a realizar su investigación, descredito de sus denuncias, responsabilización de los hechos por "habérselos buscado", constante connotación sexual, intento de desligar la agresión de su labor, cuestionamiento a su vida sexual  e invasión de su espacio íntimo.

En ese sentido, Ruelas Serna acotó que uno de los primeros resultados palpables es que ahora, lo que se ve en la prensa, no es lo que se vive en la realidad, pues la prensa dejo de informar sobre hechos relacionados con el crimen organizado, que en muchos casos pueden ser la muestra de actos de corrupción, o de colusión entre integrantes de las estructuras de gobierno y de grupos con actividades ilícitas.

Por su parte, la doctora Oliva López Sánchez, coordinadora del coloquio y especialista en el estudio de las emociones desde una perspectiva sociocultural, comentó que esta instrumentalización para generar una cultura de repliegue, ha tenido un impacto a través de la inserción del miedo en la vida profesional de los periodistas, pero a su vez, ha generado tácticas de apoyo y de cuidado entre colegas.

Comentó que tras analizar los informes de Artículo 19 y la realidad que asola a la comunidad periodística, ha propiciado una resignificación del desempeño profesional, dando pie a la conformación de redes de apoyo y de trabajo, pues, se busca a quienes están padeciendo el mismo miedo para conocer las maneras en que lo afrenta y protegerse en conjunto.

Sumado a eso está la desconfianza y recelo hacia otras personas, la selección del anonimato para poder continuar el desempeño de su profesión, pero también, coincidieron las expertas, el autoreconocimiento de que el periodismo tiene una función social y de la esencialidad de su existencia para la construcción de una verdad social y una verdadera democracia.

¡Nunca más un feminicidio!

@leonardobastida  | @OpinionLSR | @lasillarota



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