Opinión

¿Periodismo crítico?

El periodismo crítico es uno de los contrapesos más efectivos que tiene el poder político. | José Antonio Sosa Plata

  • 25/07/2019
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La crítica que se ejerce en forma legal y legítima desde los medios no debería provocar enojo, rechazo, descalificación o temor. Por el contrario. Las opiniones que difieren de las posturas, declaraciones y narrativas de los personajes de poder son en realidad oportunidades para promover el debate abierto y fortalecer el derecho a la información y la libertad de expresión.

En los tiempos actuales no se puede concebir a la democracia sin libertad de expresión ni a la libertad de expresión sin un periodismo crítico. La crítica manipulada, “a modo” o “al gusto” de los poderosos tampoco se justifica en un régimen abierto, plural y participativo. En los procesos de transición, el respeto de las libertades es absolutamente indispensable.

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Con base en los criterios anteriores, el rol que desempeñan los medios de comunicación en nuestro sistema político adquiere una gran importancia. Si bien es cierto que no pueden ser analizados al margen de sus intereses económicos o políticos (lo cual es normal y comprensible), tampoco se puede dejar de lado el papel que llegan a desempeñar en favor de la justicia, pero sobre todo, de la sociedad.

La irrupción de los medios digitales provocó transformaciones profundas y sin precedente en la labor de medios, comunicadores y periodistas. Uno de los cambios más significativos fue la ampliación de sus capacidades para investigar, criticar, supervisar y cuestionar a las instituciones de poder más importantes, pero de manera particular las que conforman la administración pública, los partidos políticos y algunos de los poderes fácticos.

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Pero eso no es todo. Por si fuera poco, en el escenario actual surgió un fenómeno avasallador que hoy conocemos como la posverdad, que se ha convertido en uno de los principales desafíos del periodismo moderno. ¿Por qué? Pues porque en los nuevos medios la apelación a las emociones y a las creencias personales pueden resultar, en muchas ocasiones, más efectivas que los hechos objetivos, las evidencias y los datos duros. En otras palabras, la manipulación encontró otras formas de expresión y un nicho espléndido para influir o persuadir a las audiencias.

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En el marco del compromiso asumido por el presidente de llevar al país a una Cuarta Transformación, la tarea de los periodistas profesionales es muy complicada cuando quieren influir en la conformación de un buen gobierno, de un país más justo, en el que se respeten los derechos de todas y todos o de una sociedad más crítica, responsable y participativa:

•   Primero, porque tienen que desempeñar su labor en escenarios de saturación informativa.

•   Segundo, porque están obligados competir con modelos y formatos diversos e independientes, muchos de los cuales surgieron desde la sociedad.

•   Y tercero, porque si los comunicadores optan por un activismo político abierto se enfrentan, inevitablemente, a situaciones de ataque, duda, confrontación violenta o descrédito.

El periodismo debe ser crítico por definición. Pero también por compromiso y convicción. Es cierto que en los medios profesionales se han cometido muchos errores y que emitir una opinión no es una obligación ineludible, pues con el hecho de informar veraz y oportunamente la tarea estaría cumplida. Sin embargo, la investigación y la denuncia potencian el cumplimiento de sus más altos objetivos cuando se acompañan del análisis, la explicación, la orientación y la interpretación de los hechos.

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Cuando se emite una opinión, la objetividad se desvanece. La toma de postura es, por lo tanto, ineludible. Y si alguien no está de acuerdo, está inconforme o siente que con los datos o argumentos expuestos se daña su reputación, entonces debemos ser parte de la “conversación” o, en caso extremo, recurrir al derecho de réplica.

Por lo tanto, si queremos seguir avanzando, todas y todos quienes ejercemos un poder institucional, político o mediático tenemos la obligación de promover y respetar el pluralismo, las libertades que tanto esfuerzo nos costó ganar y el derecho a disentir o tener una postura diferente a cualquier persona, en cualquier circunstancia y en cualquier lugar.

Recomendación editorial: Manuel Alejandro Guerrero. Democracia y medios en México: el papel del periodismo, Cuadernos de Divulgación de la Cultura Democrática, número 34, Instituto Nacional Electoral, México, 2016.

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