Cabe la posibilidad que algunas de las valoraciones de la Casa Blanca sobre el desempeño del presidente Enrique Peña Nieto recaigan sobre tres factores. El primero, la ausencia de compromiso en el combate a la corrupción; segundo, en la caída en el fortalecimiento a los derechos humanos; y tercero, en la falta de colaboración en seguridad y defensa, y de manera mediática, en temas migratorios.

Corrupción

Sobre la corrupción, es posible que, a la vista desde la administración del presidente Obama y ahora de Trump, hayan resultado muy caro los diversos escándalos.

Además, ha tocado pagar el costo de los errores cometidos por los gobernadores de los Estados, a cambio del apoyo recibido en su campaña presidencial. Por ejemplo, muy cuestionable ha sido el apoyo institucional de la cancillería mexicana y la Procuraduría General de la República a Humberto Moreira, que fue acusado por la Fiscalía Española de nexos con el narco, quien fue literalmente rescatado por la embajada mexicana y la Agregaduría de la PGR en ese país. La corrupción se extiende a diversas Secretarías y dependencias del Ejecutivo, en Entidades Federativas, Municipios y Poderes; y como dijo el Secretario de Defensa Cienfuegos, es un asunto de seguridad nacional, y quizás, así lo vean en West Wing en la Casa Blanca.

Derechos humanos

No ha sido bien visto por la opinión pública que en nuestro país se cometa todo tipo de atrocidades y violaciones a derechos humanos, de tal forma que las autoridades hayan agotado todas las vías de cabildeo posible para revertir la tendencia en la opinión pública nacional e internacional, en temas como Tlatlaya, Ayotzinapa, Ostula y muchos más, que dan cuenta del estado de vulnerabilidad en que se encuentran los derechos humanos en México.

El costo que ha pagado nuestro país ha sido el descrédito y, con ello, diversas oportunidades políticas en el plano internacional, para llevar a nuestro país múltiples oportunidades surgidas a los ojos del mundo, producto de la ventana de oportunidad que abrió el Pacto por México.

Seguridad y defensa

En el plano de la seguridad y defensa, la vulnerabilidad de las instituciones de seguridad se traslada a su ineficacia y sumado a la penetración de la corrupción en su clase política, podría dar como resultado la desconfianza de la administración de la Casa Blanca sobre los cuerpos de seguridad mexicanos. Esta es una preocupación real, sobre todo por la situación geopolítica de México en el marco del conflicto con el Estado Islámico que lleva el Pentágono, como una vulnerabilidad para su seguridad.

Migración

En el tema migratorio, el reciente anuncio del presidente Trump que enviaría a elementos de la Guarda Nacional a la frontera con México, levantó un sentimiento de nacionalismo en la clase política mexicana y en la ciudadanía. Primero, el senado mexicano se pronunciaría llamando al respeto, que tuvo eco en todos los candidatos a la presidencia de la República y, por último, en el jefe del Ejecutivo Federal, cuyo mensaje televisivo fue redactado con una narrativa muy precisa, que provocó que gran parte de la ciudadanía y de la opinión pública se volcara en apoyo a sus palabras.

En Washington estas acciones del presidente Trump son vistas como una forma de desviar la atención de las acusaciones de acoso sexual que penden sobre él, en uno de los diversos frentes de crisis y escándalos que envuelven a la Casa Blanca.

Más allá de sus escándalos, el punto es la vulnerabilidad del gobierno mexicano por los diversos frentes de crisis que ha abierto esta administración, y que compromete valores de la democracia.

Todo indica que para Washington la presente administración finalizó hace algunos años y, por el momento, no hay mensajes que indiquen que la Casa Blanca quiera ratificar la confianza en el partido del presidente.

La seguridad operativa

@racevesj | @OpinionLSR | @lasillarota



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