Opinión

PEF 2020: tratándose de sobrepeso, adelgaza el presupuesto

Ante una epidemia, se recorta el gasto en salud, aunque en los “Criterios generales de política económica” no hay alguna justificación. | José Roldán Xopa

  • 10/09/2019
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Estamos en una epidemia: el sobrepeso y la obesidad. Apenas en el 2018, la Secretaría de Salud ratificó la situación de emergencia. Para 2016, 52% de los mexicanos (73% de los adultos y 35% de los niños) se encuentran en esa condición.

La discusión, a propósito de los etiquetados frontales en bebidas no alcohólicas y alimentos altos en densidad calórica, tiene tal contexto: mejorar la información para el consumidor. ¿Que lo anterior no es suficiente? Desde luego… pero es parte del problema. Se requiere también modificar los hábitos de consumo de alimentos diversos a los del etiquetado, aquellos otros que tienen que ver con quemar las calorías consumidas (ejercicio, modificar las rutinas sedentarias, etc.), crear bebederos en lugares públicos, mejorar el acceso y disponibilidad de lugares públicos, etc. En suma prevenir y tratar los problemas y las enfermedades asociadas.

Todo eso cuesta, no hay derechos gratis

Así llegamos al Presupuesto de Egresos (PEF). En el PEF para el 2019 se presupuestaron $500, 000, 000.00 bajo el concepto de “Prevención y Control de Sobrepeso, Obesidad y Diabetes” ubicado en el Ramo “Salud”. Para el 2020, el proyecto de Presupuesto señala para el mismo rubro un monto de $366,483 030.00 dividido en dos partes a) mujeres y hombres ($366, 455, 530) y b) niños ($ 27, 500, 000.00).

El monto es sustancialmente menor a pesar de que el problema no ha disminuido.

Si contrastamos el ingreso (por IEPS entre 1% y 4%) que por bebidas saborizadas y por alimentos no básicos con alta densidad calórica se estiman para 2020, corresponden para el primer producto: 28, 660. (millones de pesos); en el caso de alimentos: 23, 783.2 (millones de pesos).

Los ingresos, como se aprecia, son geométricamente superiores al gasto que en salud se destina a un problema de salud pública, insisto, en situación de emergencia.

Así pues, ante una epidemia, se recorta el gasto en salud. En los “Criterios generales de política económica” (documento explicativo del paquete económico) no hay alguna razón o justificación de la disminución del gasto. Sin embargo, los hechos dicen: no se está ante una prioridad, ni siquiera se mantendrá el mismo grado de atención que en años pasados.

Más allá de cuestionamientos ideológicos que supondrían una mayor atención en este gobierno a población vulnerable, se profundiza la desatención que desde gobiernos anteriores se ha tenido a este problema. Con el aumento de la desatención es probable que los problemas de salud pública aumenten.

Desde una perspectiva constitucional se está ante una situación de regresividad en los derechos de acceso a la salud. Sin que haya justificación, se disminuye el presupuesto para atender un problema de salud pública que no es menos grave. El fin extrafiscal que se argumenta para establecer el IEPS, tratándose de bebidas y alimentos que propician sobrepeso, se convierte en un gravamen con fines recaudatorios olvidándose (el mismo caso que el tabaco) tiene una justificación de salud pública (disminuir el consumo y atender sus efectos en la salud).

El proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2020 incumple los deberes de cuidado que tiene el Estado mexicano hacia su población.