Opinión

Pederastia clerical

La Cineteca Nacional invita a una función del documental Agnus Dei de Alejandra Sánchez | María Teresa Priego

  • 10/04/2018
  • Escuchar

Hace unos días, Jesús Romero Colín me dijo en entrevista:

Una vez tuve un intento de suicidio, fue muy estúpido en realidad, yo pensaba: 'si con mi vida este hombre se da cuenta de que me dañó, vale la pena, si con mi vida este hombre deja de hacer lo que hace, vale la pena'

El abuso emocional y sexual a Jesús, las violaciones, comenzaron cuando tenía 11 años, se terminaron cuando tenía dieciocho, pero Jesús continuó viviendo en la casa junto a la iglesia hasta los 20 años. El poder emocional, intelectual y social que Carlos López tenía sobre Jesús desde la infancia, fue una trampa de la que le tomó años salir. Entre otras cosas, porque fue sustraído de su vida cotidiana con su familia e integrado a un mundo autoritario, intimidante, donde la regla imponía la obediencia absoluta.

No hay perdón sin justicia, un caso más de pederastia

Como sabemos, en 1994 Jesús Romero Colín denunció por pederastia al sacerdote Carlos López Valdés, para ese momento, ya la jerarquía católica tenía otra denuncia en su contra. También había sucedido que familiares de un niño abusado repartían panfletos en las puertas de la iglesia de San Judas Tadeo. Se enteró el obispo Jonás Guerrero, mandó al sacerdote Roberto Montoro a hacer una investigación. ¿El informe? Los abusos a menores tenían lugar por parte del sacerdote. No quedaba la menor duda.

Se recomendó a Carlos López que hablara con Jesús Romero para que retirara su denuncia y al sacerdote “se le exortó” a que se “entendiera” con Jesús y se “curara”.

El caso de Jesús Romero Colín

Una “cura” en los centros de rehabiltación de la iglesia dura tres meses. A pesar del expediente ya abierto por pederastia hacia adentro de la iglesia católica, Jesús Romero, atónito, asistió a la ceremonia en la que el obispo Jonás Guerrero recibió al “nuevo pastor” y lo presentó a los feligreses de la iglesia de San Pedro Apóstol.

Según me cuenta en esta larga entrevista, fue en ese momento en que se dio cuenta que tenía que llevar su denuncia por la vía legal hasta las últimas consecuencias. Ante el aplauso de la feligresía conmovida, Carlos López repartía bendiciones junto a tres personas: dos adultos, de quienes Jesús tenía la certeza de que los había abusado por años, y un muchachito de 13 años convertido, a la vista de todos, en su predilecto. Es este “a la vista de todos”, uno de los elementos más tremendos en los testimonios de Jesús.

El niño que fue, amanecía en la cama del párroco


Por años compartió su lecho. Y decenas de ojos eligieron no ver. Entraban a la recámara sin ver, caminaban por allí sin ver. El Papa Francisco le pidió perdón por carta, Norberto Rivera en persona, pero ninguno estaba dispuesto a que los delitos cometidos por el párroco siguieran ninguna otra vía sino la decidida por ellos hacia adentro de los muros de la iglesia. En 2011, cuando ya la insistencia de Jesús, las pruebas y el escándalo mediático eran imparables, retiraron a Carlos López del sacerdocio, es decir, según las palabras de Jesús, podía seguir oficiando la misa, ofreciendo los sacramentos, solo que ya no en público. Esa es desde la ley canóniga: “La pena máxima”.

El cura pederasta y el álbum de fotos de sus víctimas

Siento que enfrenté a un monstruo

Y le ganó al monstruo. Una vez dictada la sentencia de 63 años de prisión a Carlos López, viene la siguiente demanda por la reparación del daño.

La historia de la batalla legal de Jesús y sus abogados contra Carlos López, es un testimonio estremecedor, no solo de las complicidades y los encubrimientos hacia adentro de la iglesia, sino de la complicidad sostenida de la Procuraduría de Justicia con los poderes religiosos.

Agnus Dei


Para difundir y celebrar la sentencia histórica que  fue posible gracias a la perseverancia de Jesús y de sus abogados (a pesar de los derrumbes interiores que padeció en el camino), del Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social, la Cineteca Nacional invita a una función del documental Agnus Dei de Alejandra Sánchez, directora (también) de uno de los mejores documentales de denuncia de los feminicidios en Ciudad Juárez: Bajo Juárez.

En la mesa redonda participa también el psicoanalista Fernando González, quien por muchos años acompañó a los ex legionarios víctimas de abuso sexual por parte de Marcial Maciel, (mon père) y autor de: Marcial Maciel, una investigación que incluye no solo testimonios de las víctimas y documentos probatorios, sino un muy profundo análisis de las redes de complicidades y la complejidad de la relación victimario-víctima, sobre todo cuando ocurre a edades muy tempranas para la víctima.

También analiza, por supuesto, los mecanismos de poder que la jerarquía católica pone en marcha cada vez, para silenciar a quienes denuncian.

Pederastia clerical. Una sentencia histórica

Y sí, una sentencia histórica se celebra: estuvieron obligados a hacer justicia. La sentencia abre el camino para que tantas otras denuncias de víctimas de pederastia clerical tengan menos posibilidades de ser silenciadas.

Acompañemos a Jesús Romero Colín. Que la sala esté llena, que sienta el abrazo de quienes admiramos lo que hizo por él mismo y por tantos otros. Por el derecho de las víctimas a que la verdad de su palabra sea reconocida. A la justicia y a la reparación del daño.

@Marteresapriego | @OpinionLSR | @lasillarota