Opinión

Pas de replâtrage, la structure est pourrie

Por Gustavo Ferrari Wolfenson

  • 04/05/2017
  • Escuchar

 

No le pongas parches, la estructura está podrida"

Ya estamos inmersos en un año electoral y se están produciendo fenómenos muy interesantes para analizar. Nayarit, estado de México y Coahuila, alcaldías en Veracruz serán la antesala de la gran elección del 2018. Candidatos independientes, están surgiendo y triunfando sobre las estructuras aceitadas de los partidos tradicionales. Caras nuevas aparecen en la vida política, asumiendo sus propios derechos políticos, sobreponiéndose al hartazgo ciudadano del más de lo mismo y de la desgastada figura del clientelismo y prebendismo.

Hoy un periodista, Mario Ferreiro, gobierna la alcaldía de Asunción, Paraguay frente a todos los pronósticos. Gerardo Gaudiano, un joven dirigente, presidente municipal de Villahermosa, Tabasco arrasa la preferencia ciudadana, sobreponiéndose a su propio aparato partidario y a las estructuras políticas tradicionales de su estado. La oposición desde un espacio casi independiente, le arrebató al kirchnerismo 12 años al frente del poder en la Argentina y Maru Vidal, una mujer sin historial político, gobierna hoy la provincia de Buenos Aires, bastión electoral del país sudamericano, con la más alta calificación positiva.

Justin Trudeau un joven transgresor liberal, que se declara “bi” en todas las actitudes de su vida, conduce los destinos de Canadá y un púber francés, desconocido hasta hace un par de años, casado con su profesora de escuela que tenía la edad de su abuelita, puede convertirse en los próximos días en el nuevo presidente de Francia.

Desde el  7 de junio de 2015, el  candidato independiente Jaime Rodríguez, El Bronco, ganó  la gubernatura de Nuevo León. Manuel Clouthier Carrillo, candidato a Diputado Federal por Culiacán, Sinaloa, José Alberto Méndez Pérez, candidato a la Alcaldía de Comonfort, Guanajuato, y Alfonso Martínez, fueron  ganadores de sus respectivas contiendas. El joven estudiante del ITESO en Jalisco, Pedro Kumamoto encabezó las preferencias para ocupar una curul en el Congreso de Jalisco. De las elecciones realizadas el año pasado en México, además de renovar la Cámara de Diputados, nueve gubernaturas, 903 presidencias municipales y 639 diputaciones locales, tuvo como ingrediente extra la participación –por primera vez en la historia de México- de 125 candidatos independientes,  que no contaron con el respaldo de un partido político. De ese total 71 compitieron para una alcaldía o delegación; 29 para diputados locales; 22 para diputados federales y tres para gobernador.

¿Qué es lo que pasa? ¿Quién se cansó de quién? Hace siglos, Maquiavelo escribió que los hombres se guían por las apariencias, no por la realidad. Frente a su audiencia, el político tiene por ello dos opciones. Si es un estadista, tratará de mostrarle la realidad aunque ella se apegue a las apariencias. En tal caso, el estadista sufrirá un alto costo político hasta que su audiencia termine por darle la razón. Sólo en ese momento el estadista se convertirá en un líder capaz de conducir a su pueblo hacia nuevas alturas. Con esfuerzo, con dilaciones, lo habrá educado. A la manera del pensamiento de  Domingo Faustino Sarmiento, el estadista es en definitiva un educador.

Durante años, Winston Churchill les advirtió a los ingleses que Hitler era un peligro. Durante años, los ingleses, apegados a la ilusión de la paz, no le creyeron. Pero en los albores de la Segunda Guerra Mundial, cuando el nazismo se había despojado de su último antifaz, le dieron finalmente la razón. Desde ese momento, cuando ya no podía ofrecerles más que "sangre, sudor y lágrimas", Churchill condujo a los ingleses hasta la victoria.

Los estadistas como Sarmiento y como Churchill, sin embargo, son excepcionales. A la inversa que ellos, los políticos del montón sólo aspiran a manejarse con astucia en el mundo de las apariencias para despertar la ovación de la tribuna. Maquiavelo, que era un descarnado realista, no se hacía ilusiones sobre la envergadura moral de los príncipes y los políticos que trataban con el pueblo. Por eso suponía que casi todos ellos estarían dispuestos a disfrazar la realidad. Antes y después de Maquiavelo el arte de la política se ha acercado peligrosamente al arte de la simulación.

Cuando un príncipe decidía engañar a sus interlocutores como lo hizo César Borgia, a quien Maquiavelo presentó como un eximio cultor del arte de la simulación, su tarea no era fácil porque los engañados eran, en el fondo, sus propios pares. Aun así, cuando el príncipe debía actuar como una persona frente a otras personas, el disimulo ya formaba parte del arte político. No olvidemos que la palabra “persona” significó en su origen "máscara": la máscara que se ponían los actores.

Otra es la situación actual. Entre el político que busca engañar y las masas a quienes se dirige, hoy existe un abismo de información. Los ciudadanos, esta vez, ya no están en la presencia directa de los políticos porque entre unos y otros se presenta una inmensa distancia. El pueblo ya no ve a una  "persona" en carne viva, sino lo reconoce a través de una trama compleja de mensajes desplegados en los medios masivos de comunicación  que potencian una aguda sensación de desconfianza y lejanía.

El éxito que hoy reflejan Ferreiro,  Gerardo Gaudiano, María Eugenia Vidal, Justin Trudeau, Kumamoto, Macron, Antanas  Mokus y hasta el propio Donald Trump, representan un nuevo estilo de conducción y de comunicar. Un estilo en donde se mezclan la empatía, la visión del estadista, el olfato por lo que dice y demanda la calle y sobre todo,  por no ponerse máscaras frente a los tradicionales actitudes de una dirigencia tradicional que cada día se vuelve más oxidada y obsoleta, más cerca de las formas pero muy alejadas de los fondos.

Hay que entender que las estructuras políticas están en una etapa terminal y lo peor es que sus dirigentes no lo entienden, ya que consideran que aun encontrarán  a quienes desean ser engañados.  La negación de la realidad los desemboca en escenarios que están muy lejos del humor social y de las demandas naturales de la gente.  

¿Es ésta una enfermedad? ¿Cuál es su cura? No dudo que es difícil conocer el verdadero estado de nuestra salud colectiva, porque la verdad hace tiempo que hasta nos han dejado sin termómetro.

@gferrariw

@OpinionLSR

*Gustavo Ferrari WolfensonDoctor en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Consultor de las Naciones en temas de fortalecimiento institucional para gobiernos. Profesor de Gobernabilidad y Ejercicio del Poder del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard  y del ITAM. Residente buena parte del tiempo en el estado de Quintana Roo.


@gferrariw

@OpinionLSR


 

*Gustavo Ferrari WolfensonDoctor en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Consultor de las Naciones en temas de fortalecimiento institucional para gobiernos. Profesor de Gobernabilidad y Ejercicio del Poder del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard  y del ITAM. Residente buena parte del tiempo en el estado de Quintana Roo.

@gferrariw

@OpinionLSR


 

*Gustavo Ferrari WolfensonDoctor en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Consultor de las Naciones en temas de fortalecimiento institucional para gobiernos. Profesor de Gobernabilidad y Ejercicio del Poder del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard  y del ITAM. Residente buena parte del tiempo en el estado de Quintana Roo.

@gferrariw

@OpinionLSR


 

*Gustavo Ferrari WolfensonDoctor en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Consultor de las Naciones en temas de fortalecimiento institucional para gobiernos. Profesor de Gobernabilidad y Ejercicio del Poder del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard  y del ITAM. Residente buena parte del tiempo en el estado de Quintana Roo.

@gferrariw

@OpinionLSR


 

*Gustavo Ferrari WolfensonDoctor en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Consultor de las Naciones en temas de fortalecimiento institucional para gobiernos. Profesor de Gobernabilidad y Ejercicio del Poder del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard  y del ITAM. Residente buena parte del tiempo en el estado de Quintana Roo.

 







Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.