Opinión

Partidos Políticos: ‘Lo que pudo haber sido, y no fue’

Instituciones y tribunales de lo electoral así como los partidos políticos resultan más una carga que una solución social.

  • 24/08/2016
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De pronto como que uno en México no sabe para dónde mirar; como si todo fuera lo mismo ‘en el mismo lugar, y con la misma gente’. Eso es. Hay partidos políticos a diestra y siniestra, de chile, de dulce y de mole; pero nada, todos a fin de cuentas parecen ser el mismo y único: el Partido de los Partidos Políticos Mexicanos: Nueve en uno.

 

Luego de la Reforma Política de 1979 en la que el Ogro-Politikon-PRI abrió la tapa de la olla exprés en la que se había convertido la vida política de México, se incorporaron a la institucionalidad política diversos grupos con ideas diversas que ya se  habían configurado. Era obligado que a partir de ahí se estructurara un sistema de partidos para la democracia.

 

Y como se vio entonces que el viejo partido único no quería o se resistía a cambiar las cosas para dejar que otras representaciones se asentaran, se crearon instituciones de lo electoral para cuidarle las manos a los tramposos: eran instituciones de la desconfianza electoral y política. Se dijo que durarían hasta que se consolidara nuestra democracia: Aun están ahí, vivitas y coleando.

 

Al principio fueron ciudadanas y dependían de la Secretaría de Gobernación, luego se hicieron ciudadanas y autónomas, hasta que emitieron su grito de ‘voy sólo’ y surgió el famoso IFE y ahora Instituto Nacional Electoral (INE).

 

Ya hay nueve partidos políticos legalmente registrados: PAN, PRI, PRD, PVEM, Movimiento Ciudadano, Panal, Morena, Encuentro Social. Y según el INE, estos son ‘entidades de interés público para promover la participación ciudadana en la democracia, contribuir a la representación nacional de ciudadanos y hacer que éstos accedan al poder público en base a programas, principios e ideas que postulan y mediante el sufragio universal, libre, secreto y directo.’… y más.

 

Sí. Pero no. A pesar de que están ahí y nos cuestan los oros de Fausto, cada vez la diferencia entre cada uno de ellos es nebulosa; sus actores políticos-dirigentes, son los mismos que una vez están en un partido o en otro; el transfuguismo ha configurado a ese sistema de partidos en donde las ideologías –cumpliendo la maldición de Huntington– han desaparecido…

 

La doctrina está en sus documentos básicos tal como su proyecto de nación; pero eso y nada es lo mismo porque actúan para conseguir el poder político por sí mismo: hedonismo, que se dice.

 

Tanto instituciones de lo electoral, como los tribunales de lo electoral y partidos políticos resultan más una carga que una solución social; cada día hay un mayor desencanto en estos institutos políticos y cada vez más la gente se abstiene de participar en procesos electorales, a pesar de que se paga para que el famoso INE estimule la democracia, fortalezca el sistema de partidos y propicie la educación y formación político-electoral del mexicano.

 

Se ha impuesto una especie de engaño común: los partidos políticos hacen como que representan una corriente de pensamiento (derecha o izquierda o todo lo contrario) y la gente hace como que les cree y, si se puede lucrar con  esto, pues adelante para algunos que se afilian para conseguir chamba, aunque los grados de abstención y anulación del voto demuestran el fracaso.

 

Otra alternativa todavía muy verde pero que es, trata de los candidatos independientes. Aun hay que purificar esta propuesta pues no todos los que se presentan como independientes lo son ni provienen de esa independencia de pensamiento y de acción política.

 

Así que ya están listos los partidos políticos mexicanos; encaminados ya hacia las elecciones de 2018. El año que viene habrá también elecciones. Pero éstas pasan ya a segundo plano porque todo se enfoca a la presidencia del país…

 

Así, de pronto aparecen encuestas, con todo y lo dudoso de éstas, como ya quedó demostrado en elecciones nacionales e internacionales. Y aparece como cabeza de lista el conservador Partido Acción Nacional; seguido por el PRI y ¡oh sorpresa! por Morena… y de ahí en adelante el diluvio, aunque las preferencias no se refieren a partidos políticos, sino a candidatos.

 

Dicen ahí que la señora Margarita Zavala –aspirante a ser candidata del PAN– encabeza la lista de preferencias nacionales, seguida de Andrés Manuel López Obrador de Morena, o Miguel Ángel Osorio Chong (PRI).

 

Pero mientras son peras o son perones, al interior de cada uno de los partidos políticos nacionales hay crisis. En cada caso la lucha por el poder es intensa y feroz. El PRI con sus pugnas disfrazadas de disciplina de partido con un presidente nacional impuesto desde el fracaso de Los Pinos…

 

En el PAN la lucha entre Ricardo Anaya, Margarita Zavala, Gustavo Madero, et al, es asimismo intensa y descabellada; pasa igual en Morena en donde predomina el líder nacional pero con un equipo de trabajo históricamente ajeno a la izquierda que dice representar… el PRD ya ni se diga…

 

¿Cuál es la diferencia fundamental en términos de ideario, de ideología, de doctrina y de proyecto de nación entre cada uno de ellos? El presidente Peña Nieto, por ejemplo, ha gobernado más como panista que como priísta…

 

Sí: los documentos básicos de cada uno de ellos dicen lo que se suponen: pero ¿qué dicen los hechos?

 

Mientras no se cambie este sistema de partidos deforme, con instituciones de lo electoral deformes, los mexicanos seguiremos aspirando a la democracia y a cambiar las cosas que están mal… mientras tanto todo esto es de otro modo, lo mismo.

 

@joelhsantiago

@OpinionLSR

 

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