Opinión

París y más allá

Es necesario aprender las lecciones del 11 de Septiembre para el manejo de fronteras y no cerrarlas.

  • 07/12/2015
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Los ataques terroristas en París, Beirut, Bamako en Mali y San Bernardino en California han recordado al mundo de que hay un nuevo desafío del terrorismo fundamentalista que puede aparecer en cualquier lado con diferentes blancos y matices. Los muertos en estos lugares no eran políticos de alto nivel, sino gente común y corriente, jóvenes en un concierto, comensales en un restaurante, huéspedes en un hotel, colegas del trabajo festejando el fin de año y peatones caminando en la calle, entre otros.

 

Las modalidades del terror también han sido distintas, entre ataques bien planeados por el autollamado Estado Islámico en París y Beirut, un acto de violencia coordinado por una organización afiliada con Al Qaeda en Mali, y un ataque en San Bernardino que parece ser más una iniciativa individual, si bien inspirada por propaganda fundamentalista.

 

¿Qué lecciones debemos tomar de estos incidentes? En un reporte nuevo del Centro Wilson, Implicaciones de los Ataques en París, diez autores exploran estas lecciones y algunas posibles respuestas. Sin poder resumirlas todas, ofrezco una serie de observaciones tomadas de este reporte.

 

Primero, hay que tomar esta amenaza en serio porque la violencia en gran escala se vuelve cada vez más descentralizada y fácil de llevar a cabo (algo que ya se vivió en México con el crimen organizado). La comunicación en la era de internet permite que mensajes se comuniquen rápido y las ideologías de odio se construyen fácilmente. Y si los grupos violentos están dispuestos a matar a civiles, ya no blancos complejos como figuras públicas o edificios de gobierno, entonces la planeación se vuelve mucho más fácil.

 

Sin embargo, hay que responder inteligentemente a este nuevo reto. Jane Harman, presidenta del Centro Wilson, argumenta que si bien se necesitan nuevas herramientas de inteligencia e información, no se puede sacrificar al estado de derecho ni las libertades civiles. Al contrario, la defensa efectiva contra el terror -sea del crimen organizado o del terrorismo- requiere construir instituciones fuertes que a la vez protegen los derechos ciudadanos y garantizan la seguridad.

 

Además, Jim Hollifield, director del Centro Tower en Dallas y académico visitante del Centro Wilson, destaca que no se pueden echar atrás los compromisos planteados con los migrantes porque algunos pocos han participado en actos de terror, como ocurrió en París. La credibilidad y vitalidad de la Unión Europea, de los Estados Unidos y de otras sociedades democráticas depende de la migración y de una política de apertura hacia el mundo.

 

Chris Wilson, subdirector del Instituto México del Centro, argumenta que es necesario aprender las lecciones del 11 de Septiembre para el manejo de fronteras, es decir, no cerrarlas sino hacerlas más inteligentes, usando estrategias de manejo de riesgo y nuevas tecnologías, que permiten más seguridad y más apertura al mismo tiempo.

 

Finalmente, varios autores comentan sobre lo que hay que hacer en Siria. Algunos sugieren que hay que instalar una zona de protección para resguardar a la población Siria contra ataques aéreos, mientras otros notan la dificultad de construir una coalición duradera entre aliados con agendas muy distintas o de encontrar una solución política.

 

Es probable que estemos ante un escenario en que el terror se usa cada vez más por grupos políticos, ideológicos o simplemente de crimen organizado. En Siria, hay retos muy específicos que tomarán tiempo para enfrentar, pero este es un problema mucho más generalizado que afectará a todos los países del mundo, como ya ha pasado en México. En el fondo, el reto es construir las herramientas para hacer frente a los grupos violentos, sobre todo la inteligencia y capacidad de acción policiaca cuando sea necesario, al mismo tiempo que se fortalece el estado de derecho, la democracia y la apertura.

 

@SeleeAndrew