Opinión

#ParidadEnTodo

Acceso de las mujeres a los espacios en la administración pública, el poder judicial y los órganos autónomos. | Carla Humphrey

  • 03/05/2019
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El último día del periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión estuvo a punto de convertirse en histórico para las mujeres en México. En el Senado de la República, después de un arduo trabajo de cabildeo y de discusión, se aprobó en tres comisiones distintas por unanimidad de votos, el dictamen para reformar la Constitución e incorporar el principio de paridad para el acceso de las mujeres a todos los espacios de decisión pública.

El dictamen, que fue aprobado en primera lectura en la sesión plenaria que se llevó a cabo el 29 de abril, y que sería votado el martes 30 de abril, propone la reforma constitucional para que el principio de paridad se implemente en el acceso de las mujeres a los espacios en la administración pública, el poder judicial y los órganos autónomos.

El principio de paridad incorporado a nuestra Constitución en 2014, solamente era aplicable para el acceso a cargos de elección popular en el poder legislativo federal y de las entidades federativas. Es en este espacio en el que, en virtud de la reforma constitucional, se han dado los mayores avances respecto al número de mujeres que integran estos órganos, en los que se alcanzó la paridad en el Congreso de la Unión y en algunos Congresos estatales, el número de mujeres superó el principio constitucional.

La evidencia es contundente cuando, en tan solo 4 años, México cuenta con la tercera Cámara de Diputados y Diputadas en el mundo en tener el mayor número de mujeres y el segundo Senado en el mundo con más mujeres. Conseguir la paridad en estos espacios no tiene ninguna otra explicación más que la incorporación de la paridad como principio constitucional. Las reformas constitucionales y legales redoblaron los avances de las mujeres en estos espacios que habían sido constantes, pero lentos.

El camino para abrir espacios a las mujeres en los otros poderes del Estado es claro: la reforma constitucional. Ese es justamente el objeto del dictamen con iniciativa de reforma que debía someterse a discusión, de conformidad con el orden del día de la sesión del 30 de abril, como segundo punto de los asuntos enlistados para la sesión y que fue cambiado para colocar este dictamen después del relativo a la reforma educativa.

Las mujeres de México hemos esperado esta reforma por mucho tiempo. El curso de otras reformas constitucionales o legales y su aprobación, no deben condicionar una reforma que garantizaba lugares en los espacios de decisión pública para las mujeres y que era apoyada por senadoras y senadores de todas las fracciones políticas. Los derechos de las mujeres no están en juego y no deben estar condicionados a ninguna situación que nada tiene que ver con asegurar a las mujeres los espacios que por derecho nos corresponden.

La promesa es aprobar esta reforma en una sesión extraordinaria. Estaremos pendientes de que esto se cumpla en el Senado y que la batalla para conseguir su aprobación comience en septiembre en la Cámara de Diputados y Diputadas. La igualdad sustantiva no es un tema sujeto a negociación, se trata de derechos humanos, un asunto en el que nuestro país está en deuda con más de la mitad de la población desde, por lo menos, el siglo pasado.

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@C_Humphrey_J | @OpinionLSR | @lasillarota

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