Opinión

Paridad intrapartidaria

Todas las autoridades tenemos deberes y obligaciones con los derechos humanos en general, pero en especial con los de las mujeres. | Carla Humphrey

  • 04/09/2020
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Los partidos políticos tienen su esencia en la conformación de los regímenes democráticos, como instancias vinculadas entre la sociedad y el ejercicio del poder público. Por ello, cuentan con reglas y vida propia que armonice su andar en la búsqueda de espacios de representación política.

Cuando por diversos motivos hay perturbaciones internas entre dichas instancias de poder, sus militantes recurren a las instancias jurisdiccionales a controvertir lo que a su derecho consideran conveniente. Un ejemplo lo tenemos en la reciente resolución emitida por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (expediente SUP-JDC-1573/2020), que mandató al Instituto Nacional Electoral (INE) a llevar a cabo el proceso de renovación de la dirigencia nacional de MORENA (Presidencia y Secretaría) por medio de una encuesta abierta a militantes y simpatizantes, en el plazo de cuarenta y cinco días naturales. 

En acatamiento de lo ordenado en la resolución, el pasado 31 de agosto de 2020, el INE aprobó los “Lineamientos rectores del proceso de elección de la Presidencia y la Secretaría General del Comité Ejecutivo Nacional del partido político nacional MORENA a través de encuesta nacional abierta a militantes y simpatizantes”, los cuales establecen las directrices por las que se llevará a cabo dicho ejercicio.

En esa discusión, como Presidenta de la Comisión de Igualdad de Género y No Discriminación del INE, presenté diversas propuestas de modificaciones a fin de que se garantice la paridad intrapartidaria y participación igualitaria de mujeres y hombres en la renovación de la dirigencia de dicho partido político, con base en lo establecido por nuestra Constitución, la Ley General de Partidos Políticos y la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres; así como diversas tesis y jurisprudencias del propio tribunal electoral en las que dispone garantizar la participación de la mujer en los órganos de dirección y vida interna de los partidos políticos, además de lo que ordena el artículo 7 del propio Estatuto del partido, que dispone una regla similar en materia de paridad.

Si bien estas consideraciones fueron admitidas por el Consejo General, hubo otra que buscaba plasmar de manera fehaciente un supuesto para garantizar la participación de las mujeres en la vida interna del partido político, ya que resulta necesario consolidar el empoderamiento de las mujeres en los espacios de decisión partidistas, un acto de justicia social y política por tantos años denegada al género femenino, por lo que, desde mi perspectiva, en los Lineamientos para llevar a cabo la elección de en MORENA, debía establecerse que se garantizaría la paridad de género en la integración de la dirigencia.

La propuesta no fue aprobada en Consejo General y se discutirá para incorporarse a la Convocatoria que aprobará el INE el día 4 de septiembre. Dicha propuesta, hoy bajo estudio, solicita considerar la necesaria inclusión y garantía de la paridad de género intrapartidaria y busca por ejemplo, garantizar que si son seis aspirantes en general para cada puesto, tres candidaturas sean para mujeres; que en la etapa de la elección, se pregunte en forma alternada la lista de candidatas y candidatos, preguntando primero por la Presidencia y después por la Secretaría y, finalmente, que en la etapa de Integración, si es mujer quien resulta ganadora en la presidencia, sea hombre quien ocupe la secretaría y viceversa.

Todas las autoridades tenemos deberes y obligaciones con los derechos humanos en general, pero en especial con los de las mujeres que transitan por la vida política y la partidista, pues enfrentan retos y amenazas particulares de enorme complejidad e intensidad, son violentadas políticamente y discriminadas en el ejercicio de sus derechos. 

En el pago de esta deuda centenaria, quizá milenaria, las mujeres que ejercemos un cargo público debemos hacer evidente y público nuestro compromiso y convicción con estas causas, porque deben serlo de toda nación que pretenda ser viable, democrática y exitosa, y porque, sencillamente, la sororidad platicada no es suficiente, hay que actuar y en ello haré lo que esté de mi parte para garantizar más espacios para mujeres en condiciones libres de violencia.

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