Opinión

¡Pare la simulación y la impostura, presidente…!

El “Primer Informe” no tiene sustento legal, no fue más que un insultante acto de propaganda oficial. | Ricardo Alemán

  • 03/07/2019
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Vamos a suponer, por un momento, que el del lunes 1 de julio fue el Primer Informe presidencial, como lo promocionaba la propaganda oficial.

Vamos a creer que, por eso, senadores y diputados de Morena –incluso líderes como Porfirio Muñoz Ledo, entre otros–, participaron en el magno evento en el Zócalo capitalino.

Vamos a imaginar que, por la misma razón, acudieron al Informe y al “bailongo” todos los secretarios de Estado y todos los gobernadores y alcaldes de Morena; incluido uno que otro del PRI.

Vamos a pensar, por un momento, que debido a la importancia del Primer Informe presidencial, se justifica el costoso desplazamiento de más de mil camiones –algunos calculan la renta de mil 200 autobuses–, para llevar al Zócalo a las más de 80 mil personas acarreadas.

Y si damos por bueno el Primer Informe de AMLO, también se entiende y se justifica que alguna mano oficial –caritativa y generosa–, haya decidido gastar en miles de lonches repartidos para medio alimentar a otros tantos miles de precaristas, mexicanos pobres, viejos y muchos niños; todos acarreados.

Si todo lo anterior es cierto, seguramente en los próximos días veremos intensas discusiones en las cámaras del Congreso, por la “glosa del Primer Informe”; seguro veremos la comparecencia de todos los secretarios de Estado para que expliquen cada uno de los rubros que presumió el presidente en su Primer Informe. Y, por supuesto, conoceremos las versiones estenográficas de tales debates.

Pero entonces lo más importante será –si resulta cierto que el lunes vimos el Primer Informe de labores del presidente–, ver el desempeño ejemplar de secretarías como la Función Pública, sancionando a colaboradores del presidente por las mentiras que le hicieron decir.

¿Por qué?

Porque si el presidente Obrador ofreció su Primer Informe y dicho reporte se nutre de lo que le informan los secretarios de Estado, entonces los colaboradores presidenciales engañaron al presidente.

En efecto, le mintieron al presidente, porque más del 80 por ciento de lo que dijo es mentira. Y si le dijo mentiras a los diputados y senadores, entonces el Congreso, la Función Pública –y en una de esas hasta la Corte–, debieran intervenir para sancionar a los integrantes del Gabinete que faltaron a la verdad; que proporcionaron información adulterada al presidente quien, por esa misma razón, engañó a los mexicanos todos.

Más aún, si seguimos creyendo que el Primer Informe fue legal, constitucional y cumplió con lo que mandata la Carta Magna, entonces los ciudadanos de a pie podremos pedir al INAI el reporte oficial de lo gastado en el Informe y en el “bailongo”, incluido el traje nuevo del presidente.

¿Pero qué creen? Que todo fue una simulación, una farsa y una grosera impostura.

¿Por qué?

Porque el “Primer Informe” no tiene sustento legal y no fue más que un insultante acto de propaganda oficial; evento ilegal, del que deberán rendir cuentas desde el mismo presidente Obrador, pasando por líderes del Congreso, legisladores, alcaldes, gobernadores de Morena y, por supuesto, todos los integrantes del gabinete presidencial.

Y es que todos esos servidores públicos y representantes de elección popular, abandonaron su trabajo en horas laborables para acudir a un evento de propaganda partidista; el día del dueño del partido Morena.

¿Cuantas horas dedicó el presidente, todo el equipo presidencial para preparar su fiesta privada? ¿Cuantas horas hombre del propio presidente, de sus colaboradores, de los legisladores, de los encargados de Despacho fueron utilizadas para la fiesta del presidente?

Resulta que todas esas horas que desde el presidente Obrador y sus colaboradores, legisladores y gobernadores utilizaron para esa fiesta privada, debe ser descontada de sus dietas y salarios.

Y el costo del grosero acarreo, de los más de mil autobuses, de los miles de lonches con torta de jamón podrido, el costo de la música, del templete, la seguridad… debe ser descontado de la dieta de los diputados y senadores, del salario de los gobernadores, del presidente y de las prerrogativas del partido Morena.

Y la razón para que se haga ese descuento es elemental.

El Informe no fue tal, el evento fue privado y decenas de millones de pesos del dinero público se despilfarraron para inflar el ego del presidente rey.

Por eso la exigencia de muchos mexicanos: ¿Hasta cuándo va a parar la simulación y la impostura, presidente?

Al tiempo.