Opinión

Panorama económico ante la elección de 2021

Nuestro país se encuentra en una crisis económica a tan sólo dos meses del inicio del proceso electoral. | Fernando Díaz Naranjo

  • 29/06/2020
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Un referente muy importante para cualquier gobierno cuyo proyecto político busca incidir en la población para continuar gobernando es, sin duda alguna, la estabilidad económica de una nación, así como el bienestar que la población perciba en sus ingresos, su desarrollo armónico y crecimiento.

Por ello, un indicador básico que toda administración gubernamental busca, al menos controlar, es el factor económico sobre todo ante la proximidad de las elecciones pues las mismas suelen convertirse, de algún modo en la manifestación palpable de la aprobación o desaprobación de la forma de trabajo y resultados de un gobierno. En este sentido, resulta relevante conocer la dirección, el rumbo y los datos que guarda nuestra economía que, hay que decirlo, se ha visto afectada por la pandemia del coronavirus.

De acuerdo con el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) que publica el INEGI, la economía mexicana registra un hundimiento del 17.3% en el mes de abril. Este retroceso económico importante lleva tres meses consecutivos a la baja, mismo que se ha registrado desde el mes de febrero de este 2020.

Entre los datos más relevantes de este Indicador se encuentra la afectación a las actividades relativas a los servicios que alcanza un retroceso del 14.4% que contribuyen con las dos terceras partes de la economía y que, además, se encuentran vinculadas directamente al consumo en los hogares de nuestro país. Lo mismo sucede con el sector agropecuario con una reducción del 6.4% y la industria que presentó una contracción del 25.1%.

Como podemos observar nuestro país se encuentra en una crisis económica a tan sólo dos meses del inicio del proceso electoral más grande que se haya registrado en nuestro país, programada para la primera semana del mes de septiembre de este año.

Este entorno económico empieza a resentirse en las familias que son más vulnerables a este tipo de crisis, que forman el grueso de la población mexicana y que algunos entenderán los argumentos del gobierno que buscará culpar a coronavirus por esta situación; la realidad es que antes de la misma nuestro país ya presentaba, por decir lo menos, una especie de recesión técnica.

Las elecciones de 2021 significarán una gran batalla electoral por muchos frentes abiertos. De entrada, se renovará la Cámara de Diputados Federal.  A nivel local y de forma concurrente con la federal, habrá elecciones en las 32 entidades federativas del país; así en 15 estados habrá elecciones para Gobernador y en 30 entidades se renovará el Congreso local.  Finalmente, en 30 entidades se elegirán autoridades de los ayuntamientos.  

Esto significará que la lucha electoral que ya la empezamos a presenciar con ocurrencias como erigirse en el guardián de las elecciones desde el Ejecutivo Federal, o la atención y resolución que el INE ha dado a múltiples Quejas por promoción personalizada, entre otras, son sólo algunas aproximaciones de lo que tristemente veremos.

Por supuesto que aquí no apuntamos otro tipo de indicadores cuyos resultados son por demás preocupantes como los altos índices de inseguridad que se registran día con día, el acaparamiento territorial que el narcotráfico va obteniendo, los altos niveles de desempleo, entre otros.

Además, a la elección de 2021 habrá que añadirle que seguramente, tendrá un componente extra: la conformación de alianzas electorales denominadas coaliciones en la búsqueda por incrementar la fuerza electoral. Esto podría colocar al país a determinar dos opciones políticas predominantes que es justo lo que se ha estado buscando: buenos y malos, liberales y conservadores, entre otros.

Ahora bien, para un proyecto político convertido hoy en gobierno gracias a una aplastante victoria obtenida en 2018, sería un rotundo fracaso que no lograra sus objetivos de consolidarse en 2021, es decir, en tan sólo tres años del inicio de su gestión.  En contraparte, para la oposición, puede significar una gran oportunidad, pero será un gran reto, que obtenga triunfos importantes.

Cualquiera de las opciones que logren el triunfo electoral, debe entenderse que, hoy más que nunca, gracias a instituciones como el INE, el resultado electoral es el sentir manifiesto de la población y que los actores que triunfen y los que no, deberán entender su mensaje y actuar en consecuencia.

¡Hasta la próxima!