Opinión

Otra masacre de migrantes

El pasado 22 de enero fueron encontrados los cuerpos de 19 personas migrantes asesinadas y calcinadas en la región de Camargo, Tamaulipas. | Edgar Cortez

  • 29/01/2021
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El derecho a migrar es una ilusión, en la actualidad migrar representa altas posibilidades de violencia y muerte

El pasado 22 de enero fueron encontrados los cuerpos de 19 personas migrantes asesinadas y calcinadas en la región de Camargo, Tamaulipas. El lugar es una zona despoblada en los límites de éste y Nuevo León, a lo que se llama la “Frontera Chica”, territorio disputado por diversos cárteles.

Lamentablemente no es la primera, sino la quinta masacre de personas migrantes en la región: el asesinato de 72 migrantes en agosto del 2010, las fosas clandestinas de San Fernando de 2011, la masacre de Cadereyta de 2012, la masacre de Güemes de 2014 y ahora Camargo.

Todos estos crímenes deberían prender varias luces rojas para la sociedad, para el gobierno y para las autoridades de seguridad y justicia.

La primera tiene que ver con la persistencia de la impunidad. Las familias de las víctimas de las anteriores masacres no han recibido justicia y existe el riesgo de que las víctimas de esta última vivan la misma suerte.

La razón es que las Fiscalías no han desarrollado las capacidades necesarias para investigar delitos de esta magnitud y complejidad, más bien tienden a dar paso a la dilación para que la exigencia de justicia quede en el olvido.

Como sociedad tenemos la responsabilidad de exigir justicia para todas las víctimas de estas masacres y para sus familias.

La segunda luz roja tiene ver con la urgencia de dar a la migración un tratamiento de derechos humanos y no de seguridad nacional, ni de criminalizarla. Desde hace años México se convirtió en territorio de violencia y muerte para todo los migrantes, particularmente los migrantes pobres provenientes de Centroamérica.

El gobierno del presidente López Obrador sostiene el discurso de una migración segura, ordenada y regular, pero la realidad es bien distinta. La militarización de la seguridad se ha extendido a la migración, a la que hay que sumar el programa acordado con el anterior gobierno norteamericano, Quédate en México, que obliga a los solicitantes de asilo en aquel país a esperar en México el desarrollo del mismo. El resultado es que ahora migrar resulta mucho más costoso, tanto en términos económicos como humanos. 

Una tercera luz roja es el grado extremo de violencia que, como sociedad, hemos normalizado. La información de la masacre de 19 migrantes, fue una simple información más. La indignación social por este hecho atroz no se manifestó por ningún lado.

Es necesario recuperar nuestra humanidad y capacidad de indignación ante estos crímenes, las ciudadanas y los ciudadanos tenemos que renovar nuestras exigencias de verdad y justicia en este caso y miles más que nos aquejan.

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